Internacional - Población

Irán y Turquía aúnan fuerzas contra el contagio del desafío kurdo 

2017-10-05

No obstante, los kurdos de Irán experimentaron la independencia al declarar entre 1946 y...

 

Teherán, 5 oct (EFE).- El referéndum de independencia celebrado en la región del Kurdistán iraquí ha hecho saltar las alarmas en países vecinos como Irán y Turquía, que no han dudado en crear una alianza para frenar la expansión de estas reivindicaciones.

Ambos países tienen una importante población kurda, estimada en unos 20 millones en el caso de Turquía, y en 6,5 millones, en el de Irán, según cálculos conservadores.

Por ello, las aspiraciones independentistas de los kurdoiraquíes, plasmadas en un arrollador apoyo del 92 % de los votos en la consulta del 25 de septiembre, hacen temer a Teherán y Ankara un efecto contagio entre sus nacionales de esta minoría étnica.

Los kurdos son el mayor pueblo sin Estado del mundo y mantienen muy arraigadas sus tradiciones y su deseo de independencia a pesar de la dominación de otras etnias y a que su territorio histórico fue repartido con el tratado de Lausana de 1923 entre Turquía, Irak, Irán y Siria.

Para el catedrático de ciencias políticas de la Universidad Azad de Teherán, Mehdi Motaharnia, Irán y Turquía "están preocupados de perder el control de los cambios" en la región.

"Este tema puede ser peligroso, sobre todo para el Gobierno turco, ya que las ciudades iraníes de Kermanshah, Sanandaj y la provincia de Kurdistán se consideran más que nada iraníes", dijo a Efe el analista.

No obstante, los kurdos de Irán experimentaron la independencia al declarar entre 1946 y 1947 la república de Mahabad, un sueño efímero que quedó aplastado por las tropas iraníes pero que se mantiene vivo en parte de la población, con la presencia incluso de algunos grupos insurgentes kurdos.

La situación en Turquía es más delicada. El Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK) saltó en 1984 a la lucha armada, en un conflicto que se ha saldado con decenas de miles de muertos y que ha llevado a Ankara a bombardear las bases de este grupo en Irak.

Estas experiencias, junto a los intereses económicos que ambos países tienen en el Kurdistán iraquí, llevaron ayer a escenificar un frente común en Teherán a los presidentes iraní, Hasan Rohaní, y turco, Recep Tayyip Erdogan.

Los dos mandatarios subrayaron que la consulta de autodetermianción kurda es ilegítima, como sostiene también el Gobierno iraquí, y advirtieron de que adoptarán medidas "más fuertes" para presionar a esta región y evitar la desintegración de Irak.

Junto a Bagdad, han impuesto un bloqueo aéreo al Kurdistán iraquí. Además, Irán ha suspendido la importación y exportación de derivados petroleros y Turquía ha afirmado que solo negociará para estos asuntos con el Gobierno central.

Esas medidas económicas buscan asfixiar la economía de la región iraquí, que depende del carburante iraní para sus refinerías y de los canales de exportación que le ofrece Turquía para su crudo.

Esta estrategia de bloqueo puede, sin embargo, resultar contraproducente para Teherán.

"Muchos kurdoiraníes dependen del comercio transfronterizo, por lo que las sanciones económicas al Kurdistán (iraquí) podrían conducir a una mayor desestabilización y descontento en el oeste de Irán", escribió recientemente en un artículo del Instituto de Washington para Oriente Medio el analista Farzin Nadimi.

Las ramificaciones de esta crisis también afectan a Siria, donde los kurdos declararon en 2016 un sistema federal en las áreas bajo su control en el norte del país y donde el Gobierno de Erdogan lanzó una ofensiva contra las milicias kurdosirias.

Todo esto ha motivado, según el catedrático iraní Motaharnia, "el acercamiento de Erdogan a Teherán para crear un eje que limite las consecuencias del reciente referéndum en el Kurdistán y prevenga la conversión de este reto en una crisis mayor".

En señal de advertencia, ambos países han realizado maniobras militares en sus fronteras con la región autónoma iraquí ya que, como dijo en agosto pasado Erdogan, una operación conjunta de Turquía e Irán contra los rebeldes kurdos que tienen sus bases en Irak está "siempre en el orden del día".

Esta unión turco-iraní choca, sin embargo, con los vaivenes sufridos en la relación bilateral a causa, por ejemplo, del conflicto sirio, en el que apoyan a bandos opuestos, y a sus intentos de influir en Oriente Medio, que en ocasiones les han llevado a acusarse mutuamente de desestabilizar la región.

El portavoz de Exteriores iraní, Bahram Qasemí, reconoció la víspera de la visita de Erdogan que "ha habido algunos altibajos en las relaciones (...) pero se han hecho esfuerzos para controlar los temas que causaban divergencia".

En opinión de Motaharnia, siempre que una crisis en la región ha creado intereses comunes se ha producido un acercamiento y, en la actualidad, "el enfoque pragmático de Erdogan ha aparecido de nuevo para contener el reto kurdo". 



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