Internacional - Política

La victoria demócrata en Nueva York, Nueva Jersey y Virginia da un golpe a Trump

2017-11-08

Los demócratas tienen motivos para estar motivados. La victoria de los liberales este martes...

Sandro Pozzi, El País

Los demócratas tienen motivos para estar motivados. La victoria de los liberales este martes en las elecciones a la alcaldía de Nueva York y en la carrera a gobernador en los estados clave de Nueva Jersey y Virginia sirvió para dar un primer golpe al presidente Donald Trump, justo cuando se cumple un año de su sorprendente victoria. Ahora está por ver que se convierta en el precusor de un movimiento más grande de cara a las elecciones a medio mandato en 2018.

Este primer paso por las urnas desde la elección de Trump sirve de indicador para medir el panorama político general en Estados Unidos. La pobre popularidad de Chris Christie, el primer alto cargo en apoyar al magnate, se lo puso fácil a Phil Murphy, un antiguo banquero de Goldman Sachs y embajador en Alemania durante la Administración de Barack Obama. La vicegobernadora Kim Guadagno trató como pudo distanciarse de su jefe, sin éxito.

Trump perdió Nueva Jersey en las presidenciales con un margen de 14 puntos. En Virginia la distancia fue entonces más corta, inferior a los seis puntos. Ahí la batalla para sustituir al demócrata Terry McAuliffe la libraron su lugar teniente, Ralph Northam, y el republicano Ed Gillepie, antiguo presidente del Comité Nacional Republicano. La diferencia esta vez fue de nueve puntos.

El gobernador acusó a McAuliffe de llevar una campaña de odio y racista. Trump elevó el enfrentamiento con un mensaje apoyando a Gillespie en el que día que esperaba una victoria republicana para preservar el legado de Virginia, en referencia al condición Confederado. La reacción del presidente al resultado, de gira por Asia, es reveladora del nerviosismo.

Más que un referéndum sobre Trump, las elecciones a gobernados ayudarán a entender las posibilidades que tienen los demócratas para dar trastocar dentro de un año el poder de los republicanos en el Capitolio. Las encuestas realizadas a pie de urna muestran que para la mitad de los electores que votaron este martes, Trump fue un factor en su decisión por uno u otro candidato.

Oposición a Washington

El alcalde de Nueva York, Bill de Blasio, ganó con facilidad la reelección en unas elecciones locales muy predecibles. Aunque la ciudad es un enclave liberal muy sólido, es la primera vez desde Ed Koch hace casi tres décadas que un demócrata renueva mandato. El amplio margen de 30 puntos le permitirá seguir impulsando su agenda social. Pero la movilización del electorado fue muy baja.

“Los otros candidatos eran incluso peores”, señala Rodney Rigoli, “pero no hay alternativa”. Le votó, comenta, porque no quiera que alguien que apoyó a Trump se convierta en alcalde. A la empatía de unos se le suma la percepción de otros que no votan porque las cosas van a mejor en la ciudad. “La gente que cuestiona su gestión es la que al final no se acerca a votar”, valoró Jack D´Orio.

Las elecciones locales tuvieron lugar una semana después de que la ciudad de Nueva York sufriera el primer ataque terrorista con víctimas mortales desde el 11-S. La agresión que acabó con la vida de ocho personas que circulaban por un carril bici no tuvo un impacto en las preferencias de los electores. Un día antes, el senador Bernie Sanders respaldó su agenda liberal progresista.

AntiTrump

Bill de Blasio estará otros cuatro años al frente de la metrópoli más grande de Estados Unidos. El alcalde se presentó durante la campaña como la antítesis de Donald Trump y de los republicanos. En su último acto de campaña antes del voto cargó contra el plan fiscal de la Casa Blanca. “El peligro para la ciudad no está aquí”, advirtió, “está en la políticas que emanan de Washington”.

Menos de un 20% de los neoyorquinos votó hace un año por Trump. “El crimen se reduce, los colegios mejoran, se crean empleos, no podemos arriesgar con perder estos progresos”, dijo el alcalde al exponer los logros de su primer mandato. Sin embargo, evitó mencionar el problema crónico que sufre la ciudad con los sin techo, el coste de la vivienda o a los retrasos en el metro.

“No ha sido espectacular como alcalde”, dice Matthew Tutrone, “puede hacer muchas más cosas”. Bill de Blasio promete seguir preservando Nueva York como una ciudad santuario para la inmigración y proteger su diversidad. “Juntos podemos dar los pasos para hacer de Nueva York un lugar mejor y más justo para todos, no importa cuando dinero ganes o en que barrios vivas”, asegura el demócrata.



yoselin