Internacional - Política

Grietas en el gabinete de Trump 

2018-03-07

Europa y China reaccionaron alarmados por la decisión de Trump y Bruselas advirtió...

   
(ANSA) - NUEVA YORK, 7 MAR - Desde las áreas de Seguridad y Relaciones Exteriores de la administración de Donald Trump elevan internamente la voz en contra de las políticas arancelarias contra la importación de acero y aluminio, una decisión que está generando "grietas internas".
    
El plan de aranceles y gravámenes propuesto por el presidente Donald Trump podría poner en peligro las relaciones con los aliados de Estados Unidos, especialmente en términos de seguridad nacional, alertó hoy el jefe del Pentágono, James Mattis.
    
En la misma dirección se expresó el secretario de Estado de Estados Unidos, Rex Tillerson, durante cruce que ambos tuvieron en las últimas horas en la Casa Blanca con el secretario de Comercio, Wilbur Ross, y el asesor de política comercial del presidente, Peter Navarro. Lo reveló el periódico The Washington Post, citando fuentes presentes en la reunión.
    
Trump acaba de perder a un asesor clave, Gary Cohn, por la guerra del acero y del aluminio que desató con su intención de aplicar gravámenes a las importaciones de esos metales, lo que también agitó a Wall Street Cohn renunció como el principal asesor económico del presidente estadounidense, ante la confirmación de la imposición de aranceles a las que el funcionario se oponía.
    
Europa y China reaccionaron alarmados por la decisión de Trump y Bruselas advirtió que podría tomar represalias económicas contra Washington.
    
Trump anunció el viernes pasado que impondría un arancel del 25% al acero importado y de un 10% al aluminio, un plan que generó advertencias de los socios comerciales de Washington y de legisladores y empresas estadounidenses por una posible guerra comercial que afecte a la economía. Después de decir que impondría nuevos aranceles a las importaciones de acero y aluminio la semana pasada, el presidente Trump tuiteó: "las guerras comerciales son buenas y fáciles de ganar". Ante esto, los mercados mundiales, miembros del Congreso, incluido el presidente de la Cámara de Representantes, Paul D.
    
Ryan, y la mayoría de los economistas estadounidenses rápidamente se mostraron en desacuerdo, en línea con el principal asesor Cohn.
    
"No es el primer presidente en pensar esto. George W. Bush también instituyó aranceles de acero, y la idea de proteger el acero aparece con frecuencia en anuncios de campañas políticas.
    
Los políticos parecen creer que la protección de las áreas del acero resuena entre los estadounidenses", escribió hoy un columnista de The Washington Post.
    
La reunión en la que Mattis y Tillerson alertaron se produjo el martes, mientras los legisladores republicanos buscaban una estrategia para persuadir a Trump a cambiar de opinión, con el presidente de la Cámara, Ryan (Wisconsin).
    
Esta seguidilla de eventos, dijo el Post, mostró de forma descarnada cómo las figuras del establishment en Washington -incluso líderes de seguridad nacional, altos legisladores, el ex presidente de Goldman Sachs- "repentinamente se encontraron en una batalla perdida con un pequeño grupo de asesores de Trump", desatando "escepticismo del comercio exterior".
    
"Los últimos esfuerzos para lograr que Trump disminuya, si no revea, las tasas llegaron después de una lucha de poder dentro de la Casa Blanca donde Cohn, Mattis y otros intentaron disuadir a Trump de evitar lo que muchos temen será una guerra comercial que podría sacudir las economías más grandes del mundo", completó el periódico.
    
"Hemos sido maltratados como país durante muchos años, y no va a suceder más", dijo Trump en una conferencia de prensa el martes con el primer ministro sueco, Stefan Lofven. "Cuando estamos atrasados en relación a otro país, las guerras comerciales no son tan malas", disparó.


 



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