Migración

Así es la caravana migrante criticada por Trump 

2018-04-05

Este tipo de migración masiva se ha vuelto un evento anual durante Semana Santa,...

Kirk Semple, The New York Times

MATÍAS ROMERO, México — Nikolle Contreras, de 27 años, sonrió de manera sarcástica mientras veía a los demás integrantes de un grupo de centroamericanos que este año participan en el Viacrucis Migrante, una caravana que el presidente estadounidense Donald Trump ha calificado de peligrosa y ha usado como justificación para movilizar a las tropas a la frontera con México.

Había más de mil personas, la mayoría mujeres y niños, sentadas bajo la sombra de los árboles y dentro de albergues improvisados en un complejo deportivo en Matías Romero, Oaxaca, a más de 1700 kilómetros de la frontera con Estados Unidos. Muchas de ellas no habían comido prácticamente nada en una semana de trayecto; todas enfrentaban un futuro incierto.

“¡Imagínate!”, dijo Contreras, hondureña que trabaja en una maquiladora y espera poder pedir asilo en Estados Unidos. “¡Tiene tantos problemas él por resolver y se mete con la caravana!”.

Los migrantes, casi todos hondureños, salieron de la ciudad mexicana de Tapachula, en Chiapas, el 25 de marzo pasado y viajaron durante días hacia el norte —a pie, con aventones en autos o encima de trenes— para escapar de la violencia y la pobreza en sus países de origen y buscar una mejor vida.

Este tipo de migración masiva se ha vuelto un evento anual durante Semana Santa, además de que es una manera para atraer la atención sobre los periplos de los migrantes.

Aunque este año el Viacrucis Migrante atrajo mucha más atención, específicamente la de Trump (aparentemente después de que se enteró al respecto viendo el canal Fox News). El domingo 1 de abril comenzó a tuitear al respecto, asegurando que había manadas de migrantes peligrosos camino a la frontera. Demandó que los funcionarios mexicanos detuvieran al grupo, posiblemente so pena de castigarlos en la renegociación de pactos comerciales como el TLCAN.

Trump después aseguró que sus amagos habían forzado al gobierno mexicano a dispersar a los viajeros del Viacrucis Migrante. El miércoles, Irineo Mújica, director en México del grupo que lo coordina, Pueblo Sin Fronteras, reconoció que la caravana no llegaría a la frontera.

Las autoridades migratorias de México dijeron que repartirían permisos temporales de tránsito con los que los migrantes tienen veinte días para salir del país o treinta para meter una solicitud formal de asilo o migración legal a México.

Mújica dijo que los ataques de Trump en Twitter y su promesa de desplegar a militares a la frontera son “locuras de campaña”.

“Aquí hay 300 niños y 400 mujeres”, dijo. “Bebés con biberones y botellas, no armas. ¿Qué amenaza representan realmente?”.

Después de moverse durante una semana por el sur mexicano, el grupo ha estado acampando en el complejo deportivo desde el sábado, antes de que Trump empezara a tuitear, con alimentos y agua que han sido donados por residentes en esta zona rural. Han dormido en el piso o en las bancas de un estadio de fútbol o bajo el techo de unas estructuras abandonadas.

Un riachuelo rodeado por arbustos es usado como letrina del grupo, que consta de unos 1100 integrantes, según organizadores; en algún momento hubo 1500.

La cantidad de personas en la caravana ha disminuido tras recibir estos papeles temporales, aunque aún hay cientos que esperan terminar el trayecto hasta territorio estadounidense de manera grupal, con lo que esperan estar más seguros y eludir a los criminales.

Los organizadores dijeron que buscaban autobuses u otros modos de transporte para trasladarse a la ciudad de Puebla, a 550 kilómetros, para acudir a talleres sobre leyes migratorias de México y de Estados Unidos.

Los organizadores y activistas dijeron que el grupo representa un problema humanitario, no una crisis de seguridad para Estados Unidos, como ha dicho Trump.

“Lo que está atacando es a una población extremadamente vulnerable”, dijo Gina Garibo, coordinadora de proyectos en México para Pueblo Sin Fronteras.

Los organizadores aseguraron que su intención nunca fue inundar la frontera; el plan original era escoltar a los migrantes hasta Ciudad de México, donde quienes aún estuvieran en el grupo decidirían qué hacer.

En entrevistas realizadas el 4 de abril en Matías Romero, muchos de los integrantes de la caravana dijeron que su intención era llegar a Estados Unidos, aunque algunos indicaron que, si no era posible ingresar a ese país de manera legal, buscarían solicitar asilo en México.

Bayron Cardona Castillo, de 27 años, dijo que se sumó al Viacrucis Migrante con su hija de 2 años, Glirian Dayani, tras dejar su hogar en Honduras y que espera solicitar refugio en Estados Unidos. Sin embargo, no parecía tener claros cuáles son los requisitos para ello.

“La verdad es que estamos buscando una manera de vivir en paz, en tranquilidad, con empleo”, dijo. “En mi caso, todo lo que pido es una oportunidad, una chance de trabajar y ayudar a mi familia”.

Los organizadores dijeron que ya que los migrantes tengan consultas con abogados voluntarios llegarán a la conclusión de que sus casos para solicitar protecciones legales en Estados Unidos no están lo suficientemente bien desarrollados y que, en cambio,  buscarán quedarse en México.

Mújica dijo que, incluso sin un muro fronterizo o la presencia de la Guardia Nacional, entrar a Estados Unidos es sumamente complicado.

“Son como olas: chocan contra la frontera, pero regresan”, dijo. “Y terminas trabajando en México”.

Esta nación se ha vuelto cada vez más un destino para migrantes centroamericanos. El año pasado, unas 14,600 personas oriundas de dichos países solicitaron asilo, 66 por ciento más que en 2016 y once veces más que la cifra de hace cinco años. Muchos de los solicitantes en años recientes han sido de Honduras.

Parte de ese aumento se debe a mayores restricciones en la frontera sur mexicana como parte de un plan para reducir la migración hacia el norte. Ya que son detenidos por las autoridades mexicanas, muchos migrantes se dan cuenta de que clasifican para recibir refugio en México.

Trump afirmó el martes que la presión que ejerció sobre el gobierno mexicano había detenido a la caravana en Matías Romero.

El gobierno del presidente Enrique Peña Nieto pareció rechazar la aseveración de Trump. En un comunicado conjunto, las Secretarías de Relaciones Exteriores y de Gobernación dijeron que la caravana se dispersó “por decisión de sus participantes”, y no por ninguna presión “externa o interna”.

Guillermo Baltazar Rivas, salvadoreño de 20 años, y sus dos hermanas estaban entre las decenas de migrantes que recibieron permisos de tránsito el miércoles. Los guardaron dentro de sus pasaportes para mantenerlos seguros.

Dijeron que no sabían exactamente qué harían después; si seguir por su cuenta o con el grupo. Su esperanza es solicitar asilo en Estados Unidos, donde viven familiares cercanos suyos, con fundamentos de que pandilleros asesinaron a su hermano y amenazaron a muerte al resto de la familia.

Dado que los integrantes del Viacrucis Migrante tienen poco acceso a noticias o a redes sociales, los reportes sobre la fijación de Trump con su trayecto pasaron de boca en boca.

“Dice que somos criminales, que somos asesinos, que no nos va a dejar entrar y va a mandar al Ejército”, dijo Rivas. “Es muy, cómo decirlo, egoísta que no nos deje pasar”.

Contreras, la mujer hondureña, dijo que conoce a muchos participantes de la caravana que tienen planes para establecer vidas nuevas en Ciudad de México, Puebla y Tijuana. Aunque ella misma indicó que planea intentar llegar hasta Estados Unidos con dos acompañantes. Su meta es obtener asilo ahí: fue amenazada a muerte por un narcotraficante después de rechazar sus intentos de conquistarla y esfuerzos de reclutarla para trabajos criminales.

Contreras añadió que lo que comparten todos los integrantes del Viacrucis Migrante es la decisión de dejar sus casas.

“¿Quién quiere dejar su país, la comodidad de su hogar y sus familias?”, preguntó. “Es algo muy difícil”.



regina