Vox Dei

"El pecado está en no haber creído en mí"

2018-05-08

"El pecado está en no haber creído en mí. La justicia, en que yo me voy...

Evangelio, Juan 16,5-11.

"Me voy al Padre y ustedes ya no me verán"

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos:

"Ahora me voy al que me envió, y ninguno de ustedes me pregunta: '¿A dónde vas?'.

Pero al decirles esto, ustedes se han entristecido.

Sin embargo, les digo la verdad: les conviene que yo me vaya, porque si no me voy, el Paráclito no vendrá a ustedes. Pero si me voy, se lo enviaré.

Y cuando él venga, probará al mundo dónde está el pecado, dónde está la justicia y cuál es el juicio.

El pecado está en no haber creído en mí.

La justicia, en que yo me voy al Padre y ustedes ya no me verán.

Y el juicio, en que el Príncipe de este mundo ya ha sido condenado."

Reflexión

Aristóbulo Llorente cmf

"Cuando él venga, probará al mundo dónde está el pecado,
dónde está la justicia y cuál es el juicio"

Cuando el líder de un grupo se va, desaparece, a veces los miembros del grupo se quedan desorientados, no saben qué hacer. Les falta la palabra que les indicaba hacia dónde caminar, a dónde dirigirse, que les señalaba el camino y los pasos que tenían que dar. En realidad, hay líderes que convierten a sus seguidores no perpetuos en niños, infantes, que necesitan de alguien que les guíe. Los seguidores se sienten bien y seguros cuando tienen la palabra del líder cerca, cuando el líder les confirma continuamente que están en el buen camino. Los seguidores ya no miran el camino, no atienden a sus peligros, no les importa a dónde les lleva el camino. Lo importante, lo único importante es seguir al líder. Esto sucede en muchos grupos humanos. Piensen en los partidos políticos cuando desaparece el líder. Todos se quedan desorientados e inmediatamente se ponen a la búsqueda de un nuevo líder. Lo de menos, a veces, son las ideas o el proyecto. Lo importante es encontrar al líder que les lleve y les guíe.

Con Jesús no pasa eso. Porque lo último que quiere Jesús es que nos convirtamos en niños dependientes. El mensaje de Jesús, la buena nueva del Evangelio, requiere hombres y mujeres, adultos, libres y responsables, capaces de participar con su iniciativa y creatividad en la construcción del Reino, personas capaces de enfrentar los conflictos y situaciones complicadas que se encontrarán a lo largo de su vida siendo fieles al mismo tiempo al mandato del amor, el único mandato que nos dejó Jesús.

Por eso, Jesús se enfrenta a sus discípulos. Ellos se ponen tristes cuando les dice que se va a ir, que va a desaparecer, a irse definitivamente. No hay razón para la tristeza. El Espíritu les ayudará en el camino pero no les evitará tomar sus propias decisiones. El Espíritu les hará firmes en el amor pero no les dará soluciones prefabricadas. El Espíritu no les dictará un código de normas que se aplique de forma automática. Ellos serán los que tendrán que buscar el camino y tendrán que buscar soluciones y respuestas a los nuevos problemas que se irán encontrando.

Esto es lo que ha pasado en la Iglesia a lo largo de estos veinte siglos. El mundo ha cambiado mucho. Enfrentamos problemas nuevos y diferentes de aquellos a los que se enfrentó Jesús. El Espíritu nos ilumina pero es responsabilidad nuestra, de cada cristiano, responder a ellos desde el único mandato del amor. Así es como nos quiere Jesús, adultos, libres y capaces de responsabilizarnos de nuestras propias decisiones para ser fieles al mandato del amor.



JMRS