Como Anillo al Dedo

John McCain, despedida a un buen soldado

2018-09-03

El duelo por un personaje de la talla de McCain ha devenido en un complicado ritual en el que los...

MANUEL TRUJILLO | El Mundo

La muerte de John S. McCain III, representante republicano del Estado de Arizona al Senado de Estados Unidos -sólo un día después de que la familia anunciara que el senador no continuaría el tratamiento activo del glioblastoma cerebral que le fue diagnosticado en julio del 2017- abre un prolongado y emotivo periodo de duelo. Acaba con un funeral y enterramiento con toda la pompa y ceremonia a la que se hizo acreedor por un aura de hombre de principios en unos EU que valoran y celebran el heroísmo de sus héroes y que hoy están ayunos de modelos a los que admirar.

El duelo por un personaje de la talla de McCain ha devenido en un complicado ritual en el que los medios de comunicación, el pueblo y el sistema político pugnan por definir y participar en el legado moral y la significación mitológica del personaje que desaparece de la escena. Se ejecutan, durante los días que preceden al funeral, complejas coreografías donde adquieren más relevancia, o van perdiendo vigor rasgos mitologizados, extraídos de la biografía o de las leyendas que han arropado al personaje durante su vida. Se configura así un relato más o menos consensuado con el que el líder comienza su viaje a la Historia.

El senador McCain es, desde hace muchos años, un personaje muy conocido dentro y fuera de EU, y universalmente admirado por su patriotismo, su dedicación a EU y a sus Fuerzas Armadas, su compañerismo, su elevado sentido del honor y su espíritu independiente. Tuvo muchas ocasiones de demostrar la solidez de estas virtudes en las circunstancias más adversas. Fue derribado en Vietnam en 1967 cuando participaba en una misión aérea sobre el área de Hanoi y, a pesar de terribles heridas y lesiones sufridas al caer su avión de combate, fue internado en la tristemente famosa prisión irónicamente denominada "Hanoi Hilton".

En prisión, se forjó una reputación de héroe, no sólo por su entereza ante los sufrimientos que le deparaban sus heridas, sino por la tenacidad con la que defendió su dignidad de oficial prisionero de guerra ante la implacable y deshumanizante crueldad de sus captores. De su lealtad a sus compañeros habla su decisión de rechazar la oferta de sus captores de ser liberado tempranamente en un intercambio de prisioneros; libertad que le fue ofrecida al percatarse sus captores de la significación política y del valor de intercambio de su prisionero, como hijo y nieto de Almirantes de la Marina de Estados Unidos.

Su negativa a ser liberado, sin que lo fueran de manera simultánea sus compañeros, le reportó innumerables torturas, frecuentes periodos de aislamiento y varios años más de confinamiento en el campo de prisioneros. Sus más de 30 años de dedicación política en el Congreso y Senado le han deparado múltiples oportunidades de demostrar su independencia de espíritu al oponerse, en ciertas ocasiones claves, a las posiciones defendidas mayoritariamente por su Partido Republicano. Recientemente, por ejemplo, su voto impidió al presidente Trump derogar la reforma sanitaria auspiciada por el presidente Obama.

Aunque no se conozca una especial dedicación del senador McCain a asuntos relacionados con España, la siguiente anécdota revela el respeto que sentía y expresaba incluso hacia sus adversarios políticos más serios.

The New York Times publicó un artículo del senador McCain el 25 de marzo de 2016, recogiendo el fallecimiento de Delmer Berg, el último veterano superviviente conocido de la famosa "Brigada Lincoln" que combatió en la Guerra Civil española. Berg murió en 2016 a la edad de 100 años tras una larga vida de protestas sociales (guerra de Vietnam, armamentos nucleares...) y de militancia en el Partido Comunista de EU al que perteneció desde 1943. El senador McCain describía así la experiencia del soldado Berg: "Mr. Berg luchó en España siendo muy joven, combatió en batallas duras y decisivas, fue herido, vio morir a muchos de sus amigos y compañeros. Sabía que se estaba jugando la vida por una causa perdida, por gente que le eran extrañas, pero hacia quienes les vinculaba el sentido del deber y a quienes no abandonó. Cuando volvió a casa, fundó una empresa de cemento y siguió luchando por las causas en las que creía el resto de su larga vida".

Seguía McCain: "Yo no creo en la mayoría de las causas del Sr. Berg, excepto que yo creo que ningún hombre es una isla completamente aislada; todos somos parte del todo. Y creo que la muerte de un hombre me empequeñece, porque yo me siento parte integrante de la humanidad. El Sr. Berg tenía exactamente los mismos sentimientos. Yo le saludo: descanse en paz...".

Como español, aunque residiendo en EU desde hace muchos años, estoy radicalmente comprometido con el destino de mi país. Las palabras del senador McCain me conmovieron profundamente. Su poética y generosa despedida de "buen soldado a buen soldado" a Berg, con quien por otra parte tenía tan poco en común, representa un profundo reconocimiento y respeto por el otro. Incluso cuando nada se comparte más allá de la humanidad común. Ésta es, para mí, la esencia del sentimiento democrático. Sobre tal base se puede construir con solidez. De abrazar esta actitud, todos los españoles encontraríamos, sin duda, modos constructivos de resolver las más espinosas asignaturas pendientes de nuestra por otra parte modélica transición.

Las palabras del senador McCain me parecen más pertinentes hoy. Justo en un momento en que los españoles tratamos de resolver graves asuntos (el desafío independentista, por ejemplo) y cerrar capítulos dolorosos de nuestro pasado relativamente reciente. Me consuela pensar que tales caminos se pueden abordar con cierto optimismo cuando se adoptan posiciones generosas de reconocimiento y respeto esencial del adversario más allá de las diferencias que nos separan. Sólo así se puede generar la confianza en el otro que tanto politólogos como filósofos proponen como ingrediente necesario para el crecimiento vigoroso de las democracias.



Jamileth