Vuelta al Mundo

El "momento pijama" de la Unión Europea

2018-09-13

Juncker refleja el "momento pijama" en que se encuentra la UE. Una teórica...

CARLOS SEGOVIA | El Mundo

En el equipo del presidente de la Comisión Europea, Jean Claude Juncker, suelen bromear con el "momento pijama" de su jefe. Se trata de cuando el personalísimo luxemburgués se encierra por la noche con el discurso que le han preparado sus colaboradores y retoca e improvisa. No tiene nada que ver con los efectos de la famosa ciática que se le atribuye, sino con el deseo del veterano político de tener la última palabra, de dejar su impronta personal como máxima expresión de la política.

Así sucedió en la noche del martes ante su trascendental cita anual del Debate sobre el Estado de la UE. El presidente de la Comisión se encerró con la batería de propuestas que le prepararon sus colaboradores y al final mantuvo lo que quiso, aunque no improvisó tanto como en otras ocasiones. Finalmente utilizó una expresión inédita: "la soberanía europea". Un término reservado hasta ahora a los estados miembros y que en el actual mundo de Donald Trump y de las corrientes migratorias, el equipo de Juncker considera necesario empezar a mover como un concepto necesario, de una UE que se refuerza y que protege a sus ciudadanos.

El aumento de medios y recursos ante el desafío de la inmigración, el intento de blindar las próximas elecciones al Parlamento Europeo -el mayor proceso electoral mundial después del de la India- de interferencias extranjeras, el cambio de hora... La Comisión Europea intenta demostrar su capacidad para responder a los problemas de los ciudadanos, pero habrá que ver cuántas de las ideas que puso ayer Juncker sobre la mesa son eficaces o terminan siendo aprobadas tras un largo caminar por el Consejo y el Parlamento Europeo. El tibio aplausómetro en el poco repleto hemiciclo hace augurar poco recorrido. El luxemburgués adornó el discurso con hechos irrebatibles, pero sin lograr insuflar el entusiasmo europeísta que tan necesario es en esta época histórica de la UE.

La perspectiva de que la próxima Eurocámara tendrá cada vez más parlamentarios nacionalistas y antieuropeístas ensombrece tanto el futuro que Juncker llegó a recordar que en 1913 toda Europa creía que llegaría una era de paz, cuando un año después estalló la primera guerra mundial. "No estoy sugiriendo que estemos en vísperas de una catástrofe similar", se frenó inmediatamente, pero pidió poner en valor que "la UE es garantía de paz". Aunque intentó mostrar que va a trabajar en su último año de mandato con una batería de nuevas propuestas, mostró al tiempo impotencia al quejarse del poco caso que hacen los Gobiernos a sus ideas.

Juncker refleja el "momento pijama" en que se encuentra la UE. Una teórica voluntad de seguir adelante tras el Brexit, pero cortocircuitada para tomar decisiones relevantes y obligada a improvisar soluciones a medias. Lo realmente importante, desde la política migratoria común al fondo europeo de garantía de depósitos parecen utopías, pese a la importancia que tendrían para la cohesión del club. Tras la última y fallida cumbre europea de julio y los temibles resultados de las próximas elecciones europeas, urge la reacción, porque el peligro es perder incluso el pijama y quedarse desnudo en una nueva Europea euroescéptica tras tantas décadas de esfuerzo europeísta.



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