Educación

China quiere hombres de verdad'

2018-11-26

Por SUI-LEE WEE, The New York Times

PEKÍN — Tang Haiyan dirige su escuela con una clara misión en mente: enseña a los niños a ser hombres.

Hay muchas maneras de ser un hombre, claro está, pero Tang, de espaldas anchas, tiene en mente un tipo particular de hombre: uno que juega deportes, uno que conquista desafíos.

“Les enseñaremos a los niños a jugar golf, a navegar en vela y a montar a caballo, nunca criaremos afeminados”, comentó Tang, de 39 años.

Tang fundó el Club de los Niños de Verdad, el cual destaca en una conversación seria que tiene lugar en China sobre qué significa ser un hombre. Es un debate que han provocado las preocupaciones sobre la efectividad militar, la aceptación de la cultura y los roles tradicionales, el rendimiento académico decepcionante de los niños varones y los ecos de la extinta política del “hijo único”.

De acuerdo con la visión del club, la alternativa para los niños, cuyas edades oscilan entre los 7 y los 12 años, es la vida en una sociedad donde los ídolos andróginos de la música popular, las madres sobreprotectoras y una mayoría de docentes de sexo femenino los convertirán en llorones afeminados.

Una tarde de domingo reciente, diecisiete niños del Club de los Niños de Verdad se bloqueaban, se rebasaban a gran velocidad y se derribaban los unos a los otros, pues estaban aprendiendo a jugar fútbol americano. Vestido con una sudadera roja con capucha, Tang dirigía a los niños en un cántico de llamada y respuesta.

“¿Quién es el mejor?”, gritaba Tang.

“¡Yo soy el mejor!”, le respondían a todo volumen.

“¿Quién es el más fuerte?”.

“¡Yo soy el más fuerte!”.

“¿Quiénes son ustedes?”.

“¡Hombres de verdad!”.

Se podría decir que el club tiene el objetivo de solucionar un problema que no existe en China. Los hombres chinos aún dominan los escalones más altos de la política y los negocios. El sexismo institucional es generalizado. La riqueza se concentra en manos de hombres. Las mujeres se quejan del acoso sexual en el transporte público, las universidades y las empresas.

Sin embargo, la obsesión de China con los hombres fuertes ha tomado una dimensión política, pues genera una inquietud respecto de si los jóvenes chinos están en problemas. Los medios del Estado han señalado que los videojuegos, la masturbación y la falta de ejercicio han provocado que muchos hombres jóvenes no sean aptos para el ejército. Peng Xiaohui, un profesor de Sexología de la Universidad Normal de China Central, comentó que “borrar las características de género en un hombre que no tiene miedo a la muerte y las adversidades” equivale al “suicidio del país”.

“Sigue siendo necesario que un niño sea criado como niño y una niña, como niña”, opinó Peng en una entrevista telefónica. “No deberían criarse con base en el género opuesto”.

Tang, quien fue entrenador de fútbol americano y maestro, dijo que la idea de empezar su club se originó a partir de las discusiones que sostuvo con padres preocupados porque sus hijos se estaban rezagando en la escuela. De acuerdo con una encuesta realizada en 2014 a veinte mil estudiantes chinos de primaria y sus padres en cuatro provincias, casi dos terceras partes de los niños encuestados tenían un rendimiento académico deficiente, en comparación con menos de una tercera parte de las niñas. El estudio lo hizo la Academia China de Ciencias de la Educación, un instituto de investigación afiliado al Ministerio de Educación de China.

 

A Tang también lo inspiró un viaje que realizó en 2006 a Oakland, California, donde vio cómo los padres estadounidenses enseñaban a sus niños a “superar desafíos y peligros” por medio del entrenamiento físico. En contraste, en China muchos padres intentan proteger a sus hijos, una tendencia cultural que se intensificó por la política del hijo único. La encuesta que condujo la Academia China de Ciencias de la Educación encontró que “ya fuera en la vida o en la escuela, los padres tendían a malcriar a los niños varones”.

Más de dos mil niños se han inscrito al Club de los Niños de Verdad, de acuerdo con Tang.

Una madre, Sun Yi, decidió inscribir a su hijo de 8 años —su único hijo— porque consideró que iba a aprender a trabajar en equipo. Pagó unos 2000 dólares por un semestre de clases.

“Solía llorar, pero ahora creo que tiene una disposición mucho más alegre”, comentó. “Creo que ha mejorado su tolerancia, y ahora sabe cómo enfrentar el fracaso y la frustración”.

En el Club de los Niños de Verdad, las lecciones de hombría se enseñan con consignas. Antes de empezar a hacer su tarea, los niños prometen estudiar duro por el “ascenso de China”; empiezan con las siguientes palabras: “¡Soy un hombre de verdad! ¡El principal portador de la responsabilidad familiar y social en el futuro! ¡La columna vertebral del pueblo chino!”.

Tang dijo que los “hombres de verdad” eran caballerosos (“Nunca se lo podría pedir a una niña”, comentó Tang, quien tiene una hija de 3 años. “Es un rasgo único de los niños”). Según Tang, otros rasgos que deben tener los niños son la valentía, los buenos modales, la capacidad de distinguir entre lo bueno y lo malo y entender el “honor y la deshonra”.

Al inicio del programa, varios de los niños hablaban con susurros o podían llorar durante media hora, mencionó Guo Suiyun, uno de los maestros.

“Cuando alguno de ellos llora, por ningún motivo lo consolamos”, agregó Guo, de 30 años. “Solo lo alentamos a que sea fuerte”

Algunas personas en China consideran que la culpable de la falta de carácter en los niños es la ausencia de modelos masculinos a seguir. Es poco común que los padres se involucren en la crianza de sus hijos, de acuerdo con una investigación gubernamental. Incluso las figuras de la cultura pop han desencadenado quejas: varios padres se escandalizaron cuando en septiembre la cadena de televisión del Estado, Televisión Central de China, presentó una agrupación musical de jóvenes cuyos miembros usaban maquillaje. Los padres se quejaron de que esos ídolos de la música pop podían provocar que sus hijos “se comportaran de una forma femenina”.

El Club de los Niños de Verdad tiene como objetivo promover la autosuficiencia, y para ello en el periodo de estudios se alienta a los niños a cumplir sus metas sin que sus padres tengan que estar detrás de ellos.

Sin embargo, el programa no fomenta las conductas fuera de control. A los niños que cometen infracciones —empujar a otros niños, decir vulgaridades— se les restan puntos y pueden ser degradados del nivel “fénix” al de “huevo apestoso”.

Para el hijo de Sun, Fang Dingyue, fue demasiado. Después de que Tang lo señaló por no haber mantenido el paso en una marcha, Dingyue rompió en llanto.

Otros hombres aseguran que tienen dudas sobre la eficacia de las escuelas orientadas a los hombres. Wang Chenpeng, de 23 años, un empleado de mercadotecnia en una empresa de almacenamiento a quien le encanta usar maquillaje, dijo que su madre le quemó todas sus muñecas porque consideraba que era algo demasiado femenino. Posteriormente se declaró homosexual.

“En la superficie, estos niños podrán hacer el intento de cumplir con los requisitos de sus padres y de estas instituciones educativas, y presentar una imagen superficial”, comentó. “Pero su esencia seguirá siendo la misma”.



regina