Como Anillo al Dedo

Ojo por ojo: Trump-Xi Jinping

2018-12-20

China respondió con reciprocidad a la entrada en vigor, el 6 de julio, de la primera tanda...

EUGENIO BREGOLAT - Política Exterior

En su afán por dinamitar la economía china y detener su ascenso como potencia mundial, Donald Trump puede ocasionar un grave daño a la economía global, empezando por la de sus aliados y la del propio Estados Unidos.

China respondió con reciprocidad a la entrada en vigor, el 6 de julio, de la primera tanda de aranceles en la guerra comercial que Donald Trump ha declarado al gigante asiático. Se trataba de un 25% sobre 36,000 millones de dólares de mercancías chinas en bienes de alta tecnología. Estados Unidos aplicó aranceles a otros 16,000 millones de dólares de bienes chinos. Y China replicó de inmediato con una medida similar. A partir del 24 de septiembre pesa sobre otros 200,000 millones de dólares de la exportación china un arancel del 10%,que se elevará al 25% a partir del próximo 1 de enero. Queda así penalizada la mitad de la exportación china a EU. Y Trump ha amenazado con extender sus aranceles a la otra mitad. China ya no puede aplicar reciprocidad en cuanto al volumen de importaciones estadounidenses sometidas a gravamen, porque en 2017 sus importaciones de EU ascendieron solo a 129,800 millones de dólares, según el departamento de Comercio estadounidense (155,200 millones, según el Centro Nacional de Estadística de China).

Las exportaciones chinas a EU en 2017 ascendieron a 505.470 millones o a 434,300 millones, según los datos respectivos de esas agencias. Si Pekín quisiera aplicar reciprocidad, tendría que imponer un arancel mayor a las importaciones ­norteamericanas, gravar los servicios o acudir a otras medidas.

Trump y Xi Jinping tienen difícil apearse de la enérgica actitud adoptada, porque las opiniones públicas de cada país podrían interpretarlo como una humillación nacional. Y cada parte parece convencida de poder obligar a la otra a ceder. Si la guerra comercial sigue adelante, el desenlace dependerá en gran medida del daño que cada parte pueda ocasionar a la otra, y de la capacidad de resistencia de cada una a las medidas que la otra imponga.

En cuanto a los efectos, en primer lugar, hay que analizar el impacto de las sanciones estadounidenses sobre China. Debido a que EU compra a China mucho más de lo que le vende, tiene, en principio, mayor capacidad de presión. Una reducción importante de sus ventas al mercado norteamericano haría caer el PIB de China, con las consecuencias que ello implica: paro, cierre de empresas, etcétera. A esto se refería Trump cuando dijo que “las guerras comerciales se ganan muy fácilmente”. Las importaciones de China por parte de EU, sin embargo, no ascendieron a 505,000 millones en 2017, que es el dato de la exportación bruta. Para saber lo que China realmente exportó, o exportación neta, hay que restar el valor de los bienes procedentes de otros países incorporados a la exportación china. Dado que China es el punto final de muchas cadenas de producción, el valor de los componentes empleados es muy elevado. China monta, embala y envía los productos; su valor añadido real depende de la cantidad de componentes producidos en China incorporados, lo que varía de un producto a otro. En el clásico ejemplo del Ipad de Apple, China solo obtiene el 5% de su valor total. Al ser el último eslabón de muchas cadenas de producción internacionales, se le imputa el 100% del valor del producto exportado (e importado por EU en este caso). El gran superávit comercial de China con EU se ve compensado por grandes déficits de China con Japón, Corea del Sur, Taiwán y otros países, cuyos componentes China importa para incorporarlos a los productos que exporta. Todos ellos van a ver mermada su exportación a EU según el porcentaje de componentes contribuido a los productos exportados finalmente por China. Este es un primer daño colateral para terceros de los aranceles impuestos por Trump a China…



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