Reportajes

Así funciona una fábrica de censura en China

2019-01-07

Li, quien aún tiene vestigios de acné juvenil en el rostro, se toma en serio su...

Por LI YUAN, The New York Times

Li Chengzhi tuvo que aprender mucho cuando empezó a trabajar como censor profesional.

Como sucede con muchos jóvenes en China, Li, de 24 años y recién graduado de la universidad, sabía poco sobre la represión que tuvo lugar en la plaza de Tiananmén en 1989. Nunca había oído hablar del disidente más famoso de China, Liu Xiaobo, el ganador del Premio Nobel de la Paz que murió hace dos años mientras estaba bajo custodia.

Ahora, después de su capacitación, sabe qué buscar… y qué bloquear. Pasa horas escaneando contenido en línea para empresas chinas de medios a fin de encontrar cualquier cosa que provoque la ira del gobierno. Li sabe cómo detectar las palabras clave que hacen referencia indirecta a los líderes y los escándalos de China, o los memes que tocan temas que el gobierno chino no quiere que lea la gente.

Li, quien aún tiene vestigios de acné juvenil en el rostro, se toma en serio su trabajo. “Sirve para limpiar el ambiente en línea”, comentó.

Para las empresas chinas, estar en el lado seguro de los censores del gobierno es un asunto de vida o muerte. Además de esta carga, las autoridades exigen que las empresas se autocensuren y las incentivan a contratar a miles de personas para vigilar el contenido.

A su vez, esta situación ha creado una nueva industria lucrativa y en crecimiento: las fábricas de censura.

Li trabaja para Beyondsoft, una empresa con oficinas centrales en Pekín que ofrece servicios tecnológicos y, entre otros negocios, se encarga de la censura que padecen otras empresas. Li trabaja en las oficinas que tiene la empresa en la ciudad de Chengdu. Ubicado en el corazón de una zona industrial de alta tecnología, el lugar es brillante y tan nuevo que recuerda a las oficinas de las empresas emergentes con grandes financiamientos que se encuentran en centros tecnológicos como Pekín y Shenzhen. Hace poco, la firma se mudó a este lugar porque los clientes se quejaron de que sus oficinas anteriores eran demasiado estrechas como para que los empleados pudieran realizar sus tareas de la mejor manera.

“Si nos perdemos de algo, puede tener como consecuencia un grave error político”, señaló Yang Xiao, director del negocio de servicios de internet de Beyondsoft, donde se incluye la revisión de contenidos (Beyondsoft se rehusó a divulgar cuáles son las empresas chinas de medios o en línea para las que trabaja; citó motivos de confidencialidad).

China ha construido el sistema de censura en línea más sofisticado y extenso del mundo. Se volvió aún más fuerte con el presidente Xi Jinping, quien quiere que internet tenga un papel más importante en el fortalecimiento del control que mantiene el Partido Comunista sobre la sociedad. Cada vez más contenido se considera delicado. Los castigos también se están haciendo más severos.

Aunque alguna vez fue cautelosa respecto de sus controles, en la actualidad China predica la visión de un internet supervisado por el gobierno, la cual tiene una resonancia sorprendente en otros países. Incluso hay bastiones tradicionales de la libertad de expresión, como Europa occidental y Estados Unidos, que están considerando imponer sus propios límites digitales. Facebook y YouTube han anunciado que van a contratar a más gente para mantener un mejor control de su contenido.

Los trabajadores como Li muestran los extremos de esa estrategia, una que controla el contenido que ven diario más de ochocientos millones de usuarios de internet en China.

En sus fábricas de revisión de contenido, Beyondsoft emplea a más de cuatro mil trabajadores como Li, una cifra superior a la de 2016, la cual rondaba los doscientos. Los empleados revisan y censuran contenido día y noche.

En Chengdu, Beyondsoft tiene un equipo de 160 personas, las cuales trabajan en cuatro turnos durante el día para revisar contenido político que podría ser delicado en una aplicación recopiladora de noticias.

Para la misma aplicación, hay otro equipo de Beyondsoft en la ciudad occidental de Xi’an que revisa contenido que puede ser considerado profano o vulgar. Como el resto del mundo, el internet de China está plagado de pornografía y otros materiales que muchos usuarios pueden catalogar como ofensivos.

Los recién contratados comienzan con una semana de capacitación “teórica”, durante la cual los empleados con mayor experiencia les muestran la información delicada que no conocían antes.

“Mi oficina está al lado del enorme salón de capacitación”, comentó Yang. “Suelo escuchar los sonidos de sorpresa: ‘Ah, ah, ah’”.

“No sabían cosas como lo ocurrido el 4 de junio”, agregó, para referirse a la represión de la plaza de Tiananmén en 1989. “En verdad no lo sabían”.

Beyondsoft ha desarrollado una extensa base de datos a partir de esa información, la cual Yang considera una de las “competencias fundamentales” de la firma. La empresa también utiliza un software anticensura para visitar con regularidad sitios web que llama antirrevolucionarios, los cuales bloquea el gobierno chino. Después actualiza la base de datos.

Los nuevos empleados estudian la base de datos como si se estuvieran preparando para un examen de admisión a la universidad. Después de dos semanas, deben aprobar uno.

Todas las computadoras tienen el mismo protector de pantalla: fotos y nombres de miembros actuales y antiguos del Comité Permanente del Buró Político, los más altos dirigentes del Partido Comunista. Los trabajadores deben memorizar esos rostros: solo los sitios web que posee el gobierno y los blogs políticos que tienen una aprobación especial —un grupo que pertenece a la llamada Lista Blanca— tienen permiso para publicar fotos de los altos mandos.

Al inicio de sus turnos, los trabajadores reciben las instrucciones más recientes de censura que enviaron los clientes, a quienes se las entregan los censores del gobierno. Luego, los trabajadores deben responder unas diez preguntas diseñadas para poner a prueba su memoria. Los resultados del examen afectan el salario del trabajador.

Por ejemplo, en 2017, apareció un comentario en un sitio de noticias de Hong Kong que comparó a los últimos seis líderes chinos desde Mao Zedong con los emperadores que gobernaron durante la dinastía Han. Algunos usuarios chinos empezaron a utilizar los nombres de los emperadores para referirse a los líderes. Los trabajadores de Beyondsoft deben saber el nombre del emperador que está asociado con un líder específico.

Después, están las fotos de una silla vacía. Se refieren a Liu, el premio nobel, a quien no se le permitió salir de China para asistir a la ceremonia de premiación y fue representado con una silla vacía. También están prohibidas las referencias a la novela 1984 de George Orwell.

El software de Beyondsoft se filtra en las páginas web y marca las palabras que pudieran ser ofensivas con diferentes colores. Si la página está llena de palabras claves pintadas de colores, suele requerir un análisis detallado, de acuerdo con los ejecutivos. Si solo tiene una o dos, es bastante seguro dejarla pasar.

De acuerdo con el sitio web de Beyondsoft, su servicio de monitoreo de contenido, llamado Escudo Arcoíris, ha recopilado más de cien mil palabras delicadas básicas y más de tres millones de palabras derivadas. Las palabras delicadas para cuestiones políticas son una tercera parte del total, seguidas de las palabras relacionadas con pornografía, prostitución, apuestas y cuchillos.

Los trabajadores como Li ganan entre 350 y 500 dólares al mes, el salario promedio en Chengdu. Se espera que cada trabajador revise entre mil y dos mil artículos durante su turno. Los artículos que se suben a la aplicación de noticias deben ser aprobados o rechazados en una hora. A diferencia de los trabajadores de Foxconn, los empleados de Beyondsoft no trabajan mucho tiempo extra porque los horarios más largos podrían perjudicar el rigor de su revisión, comentó Yang, el ejecutivo.

Cuando le preguntamos si había compartido con su familia y sus amigos el conocimiento que había adquirido en el trabajo, como la represión de Tiananmén, Li respondió con vehemencia que no.

“Esta información no la debe saber gente de afuera”, explicó. “Una vez que mucha gente la sepa, podría generar rumores”.

Sin embargo, esa represión es parte de la historia. No fue un rumor. ¿Cómo se las arregla con eso?

“Para ciertas cosas, uno solo debe obedecer”, respondió.



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