Internacional - Política

Theresa May promete cumplir "instrucciones del pueblo" y culminar el Brexit tras sobrevivir a la moción de censura

2019-01-16

La 'premier' aseguró que el líder de la oposición laborista, Jeremy...

Por CARLOS FRESNEDA, El Mundo

La 'premier' Theresa May ha sobrevivido a la moción de censura del líder laborista Jeremy Corbyn sólo por 19 votos de diferencia (325 en contra y 306 a favor) y ha prometido "acabar el trabajo" del Brexit. 

En un breve discurso de apenas cinco minutos en la puerta del número 10 de Downing Street, May reiteró que su deber sigue siendo "cumplir con las instrucciones del pueblo y salir de la Unión Europea". La "premier" aseguró que la victoria de su Gobierno en la moción de censura "nos da a todos la oportunidad de encontrar una manera de avanzar en el Brexit". 

Tras reconocer la confusión que deben sentir los británicos tras los acontecimientos de las últimas de 24 horas, y admitir que su acuerdo con Bruselas fue "derrotado un amplio margen", May informó que ha iniciado ya los encuentros con representantes de partidos de la oposición para buscar un consenso. "Al cabo de más de dos años, es importante unirnos, poner primero los intereses nacionales y cumplir con el resultado del referéndum", dijo. 

La 'premier' aseguró que el líder de la oposición laborista, Jeremy Corbyn, ha declinado su invitación y reiteró que su puerta "sigue abierta". Nada más concluir la votación de la fallida moción de censura, Corbyn puso una condición para entrevistarse con May: la retirada expresa de la opción de un "no acuerdo" para dejar la UE. 

May evitó sin embargo pronunciarse sobre el 'no deal' y sobre la posible extensión del Artículo 50. Tampoco dio detalles del Plan B que deberá presentar en forma moción el próximo lunes en el Parlamento y que puede ser enmendado por otros partidos si sus propuestas logran una mayoría parlamentaria.

Veinticuatro horas después de su derrota histórica del martes, cuando su acuerdo con Bruselas fue rechazado contundentemente en el Parlamento, May reconquistó el favor de sus diputados "rebeldes", que cerraron filas en torno a su líder y le dieron un nuevo balón de oxígeno. Y todo esto a 72 días de la fecha fijada de salida.

Durante el debate, Corbyn arremetió contra el "Gobierno zombie" y reclamó la urgente convocatoria de elecciones anticipadas. El apoyo en bloque de los laboristas, los nacionalistas escoceses y galeses, los Liberal Demócratas y el Partido Verde no fue sin embargo suficiente para lograr la mayoría necesaria entre los 650 miembros de la Cámara de los Comunes.Ante la tesitura de ver a Jeremy Corbyn en Downing Street, los 118 conservadores que votaron el martes contra el acuerdo del Brexit -incluidos los más críticos del ala dura del partido- decidieron apuntalar a su líder ante el hostigamiento de la oposición. Hasta los 10 diputados del Partido Demócrata Unionista (DUP) recularon en el momento de la verdad y decidieron conceder una nueva oportunidad a Theresa May. 

Tras el trago amargo del martes, la 'premier' pudo respirar con relativo alivio en el momento de superar el voto de censura. El Parlamento ha asumido sin embargo el control parcial del proceso y le ha forzado a presentar un 'Plan B' para el Brexit el próximo lunes, con el compromiso de un voto antes del 30 de enero.

La 'premier' no ha dado indicios de cuál será la alternativa que propondrá al Parlamento y ha desoído de momento las peticiones para aplazar el Brexit y solicitar una extensión del Artículo 50. Los analistas advierten que las dificultades para encontrar un consenso y las dificultades para sacar adelante las seis piezas legislativas que aún faltan (inmigración, comercio, salud, pesca, agricultura y sector financiero) hacen prácticamente imposible cumplir con la fecha inicialmente prevista, 29 de marzo del 2019.

Durante el debate parlamentario, May expresó sin embargo sus reticencias a la extensión del Artículo 50 y la demora del Brexit "hasta quién sabe cuándo". La 'premier' indicó también de antemano su escasa disposición a optar por la solución extrema del "no acuerdo", auspiciada por el ala dura del partido y fustigada por el sector empresarial por su severo impacto económico.

"Solución aceptable"

Superada la moción de censura en el Parlamento (un mes después de sobrevivir a la moción interna de confianza planteada por los diputados de su propio partido), May confirmó su intención de iniciar conversaciones con las otras fuerzas políticas para encontrar una "solución aceptable".

La decisión de dejar fuera de esas conversaciones al líder laborista Jeremy Corbyn agravó la crispación cada vez más patente en la Cámara de los Comunes. "La primera ministra conversará con todos los partidos que quieran hablar de una manera constructiva", alegó la portavoz del Gobierno ante el Parlamento Andrea Laedasom. "Jeremy Corbyn ha tenido la oportunidad de presentar sus propuestas, y en cambio ha optado por causar una disrupción en el país buscando unas elecciones generales".

La diputada laborista Yvette Cooper respondió fulminantemente acusado al Gobierno de hacer una oferta "ridícula e impracticable" para sacar al Brexit del punto muerto en el que se encuentra. "La premier tiene que aceptar que ha perdido una votación por 230 votos y que no puede seguir cavando y cavando", dijo Cooper.

Varias votaciones

El Comité parlamentario del Brexit, dirigido por el laborista Hilary Benn, intervino entre tanto para intentar despejar la niebla y propuso la celebración de varias votaciones "no vinculantes" para tantear a los diputados a la busca de una propuesta capaz de lograr una mayoría parlamentaria. El comité propone una nueva votación del acuerdo con Bruselas, otra sobre el 'no deal', otra sobre la así llamada opción Canadá (un acuerdo comercial similar al tratado CETA) y el modelo Noruega (permanencia en el Mercado Único y en Espacio Económico Europeo) y otra sobre la convocatoria de un nuevo referéndum, en el que el pueblo británico pueda decir "qué tipo de Brexit" u optar finalmente por la permanencia.

El debate lo cerró el ministro de Medio Ambiente Michael Gove, que incendió la platea con una defensa enérgica de Theresa May y un dardo envenenado lanzado contra el líder laborista: "Si Jeremy Corbyn no puede plantarse ante Putin, tampoco podrá plantarse a la hora de defender los intereses nacionales". Su discurso fue despedido a los gritos de "más, más" en el banquillo de los conservadores y de "vergüenza" en las filas de los laboristas.

Un total de 71 diputados laboristas aprovecharon entre tanto la caótica situación para reclamar abiertamente a su líder, Jeremy Corbyn, que defienda la convocatoria de un segundo referéndum. Hasta la fecha, Corbyn defendió la opción de unas elecciones anticipadas y una renegociación del Brexit, pero las presiones en su entorno se han intensificado en las últimas tras perder la moción de censura.

"Pedimos a nuestro líder que se una a los sindicatos, a los militantes y a la mayoría de nuestros votantes para respaldar la única solución inequívoca y lógica para que este país avance: la convocatoria de un voto popular sobre la decisión final, con la opción de la permanencia", puede leerse en la carta firmada por casi una tercera parte de los diputados laboristas.

"Si queremos desprendernos de este Gobierno, nuestro partido tiene que actuar rápido tras la moción de censura", advirtió Stephen Dougthy, uno de los impulsores de la iniciativa. "El reloj avanza y no tenemos tiempo que perder si queremos avanzar para salvar nuestros empleos, nuestras inversiones y nuestros servicios públicos".



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