Internacional - Política

Las sanciones de Estados Unidos perjudicarían primero a los venezolanos

2019-02-11

La economía venezolana ya se redujo casi a la mitad desde que Maduro tomó el cargo en...

Por ANATOLY KURMANAEV y CLIFFORD KRAUSS, The New York Times

CARACAS — Cuando el presidente estadounidense, Donald Trump, sorpresivamente impuso sanciones al petróleo venezolano dirigidas a derrocar al presidente Nicolás Maduro, las exportaciones cayeron en picada y las actividades bancarias se paralizaron mientras las medidas tenían un efecto más veloz y atroz de lo esperado.

Sin embargo, en los últimos días ha quedado claro que la petrolera del Estado venezolano, el principal blanco de las sanciones por ser la fuente económica de Maduro, ha encontrado maneras de sobrevivir, con algo de ayuda de los rusos.

Muchos en Venezuela temen que, en caso de que Maduro se aferre al poder, las sanciones impuestas la semana pasada aumenten la catástrofe humanitaria que ya sufre esta nación de alrededor de treinta millones de habitantes.

“No estoy seguro de que Estados Unidos tenga un plan b en caso de que no logre deshacerse de Maduro”, dijo Francisco Rodríguez, economista venezolano de Torino Capital, una consultoría de inversiones. “Temo que si se implementan esas sanciones en su forma actual, seamos testigos de una hambruna”.

Las exportaciones de petróleo venezolano a Estados Unidos, la fuente más grande de efectivo para el gobierno de Maduro, cayeron un 40 por ciento la semana pasada. Los clientes suspendieron sus contratos, los bancos suspendieron las cuentas venezolanas y decenas de buques cisterna llenos de crudo venezolano quedaron varados por todo el Caribe.

“No podemos cobrar y no podemos recibir dinero. Nuestras finanzas están paralizadas”, dijo Reinaldo Quintero, director de la Cámara Petrolera de Venezuela, un grupo de la industria que representa a las quinientas compañías de servicios petroleros más grandes del país. “Habrá grandes daños colaterales”.

No obstante, la ayuda crucial provino del inversionista petrolero más grande de Venezuela: Rosneft, la empresa rusa dirigida por el Estado. La compañía dijo en una presentación el martes 5 de febrero que aumentaría la producción en Venezuela este año a pasar de las sanciones, y que seguía comprometida con el país. La medida fue un salvavidas para el gobierno de Maduro.

La economía venezolana ya se redujo casi a la mitad desde que Maduro tomó el cargo en 2013, por lo que millones de personas escaparon del país o dejaron de comer para sobrevivir.

Rodríguez, el economista, pronostica que las sanciones reducirían las exportaciones de Venezuela por dos tercios, a tan solo 14,000 millones de dólares este año, y llevarían a una reducción del 26 por ciento en el tamaño de la economía.

Trump señaló que las sanciones al petróleo tenían como objetivo castigar a Maduro por las violaciones a los derechos humanos y obligarlo a cederle el poder a Juan Guaidó, el líder de la oposición a quien Estados Unidos y varios otros países han reconocido como el presidente legítimo de Venezuela.

Las sanciones anunciadas por el Departamento del Tesoro el 28 de enero prohíben a las empresas e individuos estadounidenses comerciar con PDVSA, que genera alrededor del 90 por ciento de las divisas fuertes del país. Las sanciones básicamente eliminan el petróleo venezolano del mercado estadounidense.

Después de acusar a Estados Unidos de patrocinar un intento de golpe de Estado, Maduro ha prometido seguir en el poder. Antes de las sanciones, Venezuela importaba cerca de 120,000 barriles de petróleo y productos refinados del petróleo al día. Los venezolanos usaban los productos para hacer gasolina y mezclaban el petróleo estadounidense más ligero con su propio crudo más denso para que pudiera transportarse de los oleoductos a los puertos. Los cargamentos estadounidenses se detuvieron la semana pasada.

La filial comercial de Rosneft aceptó continuar proporcionándole a PDVSA productos esenciales de petróleo a cambio de crudo venezolano, con lo que en parte remplazará los suministros estadounidenses que perdió, de acuerdo con dos operadores del mercado del petróleo y dos socios de una firma venezolana que está familiarizada con el asunto. Hablaron de asuntos internos de la empresa bajo la condición de mantener su anonimato.

Ese tipo de acuerdos permiten que PDVSA siga funcionando —aunque sea un día a la vez— sin acceso al sistema bancario internacional. Los funcionarios de PDVSA les dijeron a los socios esta semana que el país había asegurado los suministros de gasolina hasta finales de marzo, con lo que se evitó la inminente crisis de energía provocada por las sanciones estadounidenses.

Un portavoz de Rosneft comentó que la compañía solo va tras intereses comerciales en Venezuela y rechazó hacer comentarios respecto a cualquier acuerdo de trueque con PDVSA.

Los expertos en energía dijeron que la naturaleza del mercado global del petróleo era tal que los venezolanos podrían mantener algunos de los ingresos del petróleo si bajan el precio y encuentran clientes alternativos en Asia.

“Al final del día siempre habrá alguien que compre un volumen limitado de crudo que nadie ha reclamado”, dijo Ali Moshiri, quien dirigió las operaciones de Chevron en Venezuela y en otras partes de Latinoamérica hasta 2017, “pero será con un descuento muy grande”.

A muchos venezolanos les preocupa que los flujos reducidos de ingresos empeoren drásticamente la escasez de por sí grave de alimentos y medicina, y cierren los pocos negocios privados que quedan; aunque quizá permitan que Maduro se aferre al poder.

“Si estas sanciones no obligan a que el gobierno de Maduro se retire pronto, provocarán mucho dolor a la gente”, dijo José Bodas, un líder petrolero sindical que se opone al gobierno en Puerto La Cruz. “Los ricos no dejarán de hacerse ricos; son los trabajadores quienes soportarán el costo de estas medidas”.

La oposición planea traer ayuda humanitaria financiada por Estados Unidos –que incluye botiquines y comida suficiente para alimentar a 5,000 venezolanos durante diez días– a través de la frontera con Colombia.  Pero la ayuda fue detenida el viernes por el gobierno de Maduro, que bloqueó el puente que la caravana de provisiones debía cruzar.

Al forzar un enfrentamiento en la frontera, donde las autoridades venezolanas se negaron a permitir el ingreso de provisiones básicas, los líderes de la oposición esperaban dejar una mala imagen de Maduro y las fuerzas armadas, el grupo cuyo apoyo es vital para que se mantenga en el poder.

“Esto simplemente no es una misión humanitaria”, dijo sobre la oposición Adam Isacson, director de supervisión de la Oficina en Washington para Asuntos Latinoamericanos. “Lo que buscan es el efecto visual. Quieren forzar al ejército venezolano a tomar una decisión. De cualquier modo salen perdiendo”.

El viernes Maduro dijo que la ayuda no era necesaria.

“Quieren pintar una caricatura de un país en crisis humanitaria, una dictadura, y de Estados Unidos extendiendo la mano para ayudar a un pueblo en necesidad”, dijo.

En las farmacias de Caracas, los pacientes desesperados que buscan medicamentos escasos dijeron que temen que las nuevas sanciones puedan llevar al sistema de salud, que ya está colapsando, al borde del abismo.

“Si esto empeora esta semana debido a las medidas para presionar al gobierno, voy a volverme loca”, dijo Juliana López, propietaria de una pequeña farmacia en las afueras de la capital, mientras le decía a un cliente tras otro que no tenía medicamentos. “De por sí apenas podemos sobrevivir. Para que estemos peor tendría que caernos un meteorito”.

Debido a la prevalencia del sistema financiero de Estados Unidos y el dólar en la economía global, los efectos en cadena de las sanciones se extendieron más allá de las fronteras estadounidenses e hicieron que fuera muy difícil para el gobierno venezolano seguir comprando y vendiendo productos.

Estados Unidos sigue siendo el principal socio comercial de Venezuela en el mandato de Maduro, aun con retórica anti Estados Unidos de su gobierno, pues conforma alrededor del 50 por ciento de las exportaciones e importaciones del país.

A pesar de las tensiones en aumento, la élite venezolana ha seguido haciendo la mayoría de sus negocios a través de Estados Unidos, mediante bancos y proveedores estadounidenses.

El impacto más fuerte fue la pérdida repentina del mercado estadounidense para las empresas propiedad del Estado venezolano y sus proveedores locales.

“Nadie estaba preparado para esto, nadie tenía planes de contingencia ni cuentas ni otro tipo de moneda de cambio”, dijo un contratista de PDVSA, quien habló con la condición de mantener su anonimato para evitar recriminaciones de la empresa.

No hay garantía de que PDVSA se recupere, aunque pueda seguir a duras penas con sus operaciones severamente reducidas. Los expertos en materia de energía dicen que las sanciones son más estrictas de lo que muchos pensaron en un principio hace una semana.

El Departamento del Tesoro especificó en días recientes que las sanciones también se extienden a otras empresas venezolanas y les han prohibido usar el sistema financiero estadounidense o hacer negocios con PDVSA.

“Estamos viendo que los socios de PDVSA están tomando precauciones; estamos viendo que se cancelan los contratos”, dijo Risa Grais-Targow, experta en Latinoamérica en el Eurasia Group, una firma de consultoría de riesgos políticos en Washington.

“Si PDVSA no puede encontrar rápidamente mercados de exportación alternativos o fabricar su propio crudo”, dijo, “estará en una situación en la que la producción no podrá trasladarse a ninguna parte y tendrá que empezar a cerrar operaciones; ese es un gran problema”.
 



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