Diagnóstico Político

Costosas señales del presidente López Obrador

2019-02-23

Las acciones de un presidente pueden tener un gran impacto a nivel funcional y, aunque tengan...

Ricardo Perret | Forbes

El ejercicio del poder en el gobierno implica decisiones y comuni­caciones que generan un impacto funcional y simbólico; así que el presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) deberá cuidar que sus ac­ciones tengan una repercusión real, funcional y tangible, tanto a corto como a largo plazo, e incluso sacrifi­cando sus consecuencias simbólicas.

El hecho de que, cuando era candidato, recorriera el país a todo lo largo y todo lo ancho, causó alto impacto en lo funcional: creó comités, conoció liderazgos y palpó las problemáticas locales. Así, a nivel simbólico, construyó en la mente de los electores la idea de que era el candidato más cercano a la gente, luchador y perseverante. Ese posicionamiento simbólico, que despertó fuertes emociones entre los electores, fue imposible de igualar por los otros candidatos. Fueron acciones que le ayudaron en lo funcional y en lo simbólico-emo­cional a ganar la elección.

Él, mejor que muchos en el país, conoce esta dinámica bidimensional de cualquier decisión de un líder. A estas alturas, no logro descifrar si el manejo estratégico de AMLO sobre lo funcional y lo simbólico es intuiti­vo, o bien, lo hace de manera táctica; me inclino hacia lo primero.

Ahora, lo importante a entender de esta dinámica es que no siempre una decisión impacta positiva­mente en ambos territorios. Claro, como candidato, buscas que así sea y, por ello, la cantidad de promesas que se lanzan en campaña, pero, como gobernante, la responsabili­dad es mucho mayor.

Las acciones de un presidente pueden tener un gran impacto a nivel funcional y, aunque tengan re­percusiones en su posicionamiento simbólico, no toda decisión tendrá que ser tan popular.

El presidente debe ser cuida­doso y no enfocarse en puras de­cisiones de gran valor simbólico o populares, pues, a la larga, podrían tener un gran impacto negativo en lo funcional. La decisión de cance­lar las obras del nuevo aeropuerto en Texcoco tuvo un gran impacto simbólico, tanto para partidarios como para no partidarios: a todos les lanzó la señal de “ya llegué y tengo el poder”. Mientras que sus partidarios captaron la señal simbólica de “es un presidente que cumple lo que promete y hará lo mejor para el pueblo”, muchos otros lo criticamos. Lo cierto es que esta decisión dejó un terrible saldo a nivel funcional para el país, tanto financiero como en la parte de mo­vilidad turística y de negocios.

Podrían tener un impacto positi­vo simbólico, pero negativo funcio­nal, otros temas, como la austeridad extrema en los sueldos y salarios de la burocracia, la disminución de impuestos en la frontera y la cons­trucción de la refinería.

En el otro extremo, podrían tener un alto impacto positivo, en lo funcional y en lo simbólico, la “petición” a los bancos de bajar comisiones, la construcción del Tren Maya, la rehabilitación de las vías en el Istmo de Tehuantepec, la recuperación del campo y el apoyo a pueblos originarios.

Decisiones como la cancela­ción de la reforma educativa y las atribuciones del Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE) podrían resultar populares, pero sólo para un segmento muy pequeño; para el resto podrían ser negativas simbólicamente, mientras que, para el país, en el mediano pla­zo, podrían tener un alto impacto negativo a nivel funcional.

AMLO tendrá que vencer la tentación de tomar decisiones simbólicas tan costosas a nivel funcional. Para ello, tiene que olvi­darse del referéndum al que piensa convocar en 2021, puesto que lo pone en “modo campaña” y no en “modo gobernante”.

En estos meses habrá tres temas que ocuparán grandes espacios, y que habrán de ponderarse más en lo funcional que en lo simbólico, y tienen que ver con la impartición de justicia y el combate a la impunidad y la corrupción: definiciones alrede­dor de la Guardia Nacional, elección del Fiscal General y el combate al robo de combustible.

Yo, como ciudadano, prefiero decisiones de mayor impacto fun­cional, aunque sacrifiquen impacto simbólico; me importa más tener un mejor país, más seguro y trans­parente, que tener un presidente simbólicamente popular.



JMRS