Ecología

Después de un par de años, percibimos como ‘normal’ el clima extremo

2019-02-28

Los investigadores analizaron más de dos mil millones de mensajes en Twitter para ver...

Por Kendra Pierre-Louis | The New York Times

Aunque siempre ha habido patrones inusuales de clima, con el calentamiento global los cambios extremos se volverán cada vez más frecuentes. Este año ya ha sido un ejemplo de ello.

Pero si el lugar donde vives se ve azotado por las temperaturas extremas, ¿realmente te darás cuenta?

Parece que la respuesta más común es no, de acuerdo con un estudio publicado en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences el 25 de febrero. Los investigadores analizaron más de dos mil millones de mensajes en Twitter para ver cómo habían reaccionado los usuarios a eventos climáticos.

El estudio sugiere que la gente se habitúa al clima extremo como si fuera la nueva normalidad en tan solo dos años.

Puede que eso lleve a la gente a subestimar la gravedad del calentamiento global, pues este ya ha provocado cambios sustanciales en las temperaturas en el mundo. Por ejemplo, si naciste después de 1976 entonces la Tierra ha sido más calurosa en cada uno de tus cumpleaños que en todo el promedio del siglo XX (aunque varíen las temperaturas locales).

Frances C. Moore, la autora principal del nuevo estudio, quería averiguar cómo la gente le da contexto a las temperaturas extremas a partir de sus experiencias climáticas pasadas.

“Si vas a cualquier parte del mundo las personas van a hacer algún comentario sobre el clima”, dijo Moore, profesora adjunta en el Departamento de Ciencias y Políticas Ambientales de la Universidad de California, campus Davis. “Pero el tipo de clima del que habla la gente va a cambiar de lugar a lugar y la manera en la que cambia nos dice qué es lo que les parece inusual a quienes viven ahí”.

El equipo de investigación analizó los mensajes publicados en Twitter entre 2014 y 2016 que incluían datos de ubicación en Estados Unidos; encontraron que sesenta millones de los tuits analizados hacían mención del clima. Luego compararon las temperaturas locales en el momento en el que los tuits fueron publicados a la temperatura promedio de 1981 a 1990, en la misma época, en esa zona.

“Lo que estábamos buscando es: ¿cómo cambia la cantidad de tuits sobre alteraciones climáticas y, en particular, cómo difiere a medida que cambian las temperaturas?”, dijo Moore.

Ella y sus colegas encontraron que si la gente padecía temperaturas extremas a las que no estaba acostumbrada —ya fueran más calurosas o más frías— tuiteaban mucho al respecto. Pero si esa misma ubicación ya había tenido temperaturas distintas a las acostumbradas en años anteriores, incluso cuando eran más extremas que el promedio, no solían tuitear sobre eso. Es decir, el clima extremo ya no era extraordinario.

En general, en un periodo de tan solo dos a ocho años los estadounidenses en una ubicación dada cuyos tuits fueron revisados ajustaron sus umbrales de qué era lo normal: dejaron de reconocer que las temperaturas extremas eran extremas.

“La definición del ‘clima normal’ se modifica muy rápidamente en esta época de clima cambiante”, escribieron los autores.

Saif M. Mohammad, científico investigador sénior del National Research Council Canada y quien no fue parte del estudio, dijo que el análisis tiene limitantes. “No sabemos qué tan representativos son los tuits en comparación a la opinión general pública”, dijo. “Porque solo ciertos tipos de personas están tuiteando y eso no necesariamente habla por más gente”.

Aun así Mohammad comentó que el estudio es un buen primer acercamiento a intentar entender cómo la gente percibe el cambio climático ahora que hay fenómenos más extremos. “Decir que con el paso de los años con estos eventos anómalos podemos ajustarlos es como hacer sonar la alarma”, indicó.

Los investigadores del estudio señalaron que si la gente deja de registrar las temperaturas extremas como si realmente fueran extremas se limita la voluntad de tomar acciones para combatir o mitigar el cambio climático; se perdería lo que científicos sociales llaman la “ventana de oportunidad” de cuando los eventos extremos pueden motivar el cambio social.

“Cuando la gente pasa por algo muy amenazante y hasta mortífero realmente modifica cómo piensa en las cosas de antes; eso usualmente incentiva la acción”, dijo Katja Brundiers, profesora investigadora adjunta en temas de sostenibilidad en la Universidad Estatal de Arizona, quien no estuvo involucrada en el estudio.

Otros eventos climáticos severos y repetidos que han sido exacerbados por el calentamiento global, como incendios forestales o huracanes, motivarían más a la gente a tomar acción, dijo Elisabeth Hamin Infield, profesora de planeación regional en la Universidad de Massachusetts, en Amherst, que tampoco fue parte del análisis.

Y es que aunque consideremos que ya son normales las temperaturas inusuales todavía resentimos sus efectos. Moore y sus colegas usaron una técnica de análisis de sentimientos para revisar el estado de ánimo de personas en regiones donde había temperaturas extremas sin importar si esas personas tuiteaban sobre el clima en sí. (El análisis de sentimientos estudia la connotación positiva o negativa de ciertas palabras y términos).

Encontraron que la gente en zonas con temperaturas más extremas también tenían un estado de ánimo más negativo que el promedio.



Jamileth