Como Anillo al Dedo

100 días y nada vital cambia

2019-03-11

López Obrador es un presidente que nos cuesta a los mexicanos muchísimo más de...

Por Marco Antonio Aguilar Cortés | Revista Siempre

El más destacado esfuerzo del presidente Andrés Manuel López Obrador, durante los primeros 100 días de su gobierno, es su cotidiana conferencia de prensa, en donde él sigue como la estrella máxima, en la cual repite lo mismo, aun con variación de tema.

Más de 60 mañaneras ha organizado. De 7 a 8 am, de lunes a viernes, salvo excepciones. Concluida la conferencia del día, se trabaja en la siguiente. La intención puede ser buena; con sus errores, aciertos, mentiras y verdades, a mucha gente le agradan, pero a la mayoría de los 120 millones de mexicanos no le interesan.

López Obrador es un presidente que nos cuesta a los mexicanos muchísimo más de 109 mil pesos mensuales, sin desquitarlos si su labor vital es hacerse propaganda y auto elogiarse en transmisión nacional constante, día tras día, con su enfermizo síndrome de figurar entre los grandes héroes de nuestra patria y ganarles el primer lugar en el corazón del pueblo, venciéndoles a todos, “¡me canso ganso!”, pero con hartazón vano y fatigoso para todos.

AMLO no debe abusar al dedicar todo el tiempo de su mandato a las mañaneras, bajo un repetitivo esquema expositor a la velocidad errática de la tortuga. Es bueno el encaje, pero no tan ancho.

Además, ¿quién cree a las empresas encuestadoras?, cuando sus dictámenes amañados concluyen apegados al mandato de quien paga. Ayer y hoy, salen las millonadas del presupuesto federal.

¿Para qué mentir afirmando que más del 80% de los mexicanos está en total acuerdo con lo hecho por AMLO en estos primeros cien días? Ojalá fuera cierto, por bien de México, ¡pero no lo es!

El senador morenista Ricardo Monreal hizo señalamientos a las calificadoras internacionales, respecto a sus dictámenes crediticios sobre PEMEX, aseverando que contienen errores. Y esto puede ser cierto o no, pero la posibilidad de ello no corresponde a los pagos por propaganda del gobierno mexicano. En cambio, las encuestadoras mexicanas han cobrado y reciben muy buena paga del erario, para decir linduras del presidente en turno, llámese Fox, Calderón, Peña, o simplemente López.

Y las multitudes que van a los actos de AMLO, también nos cuestan a los contribuyentes, como nos costaron las multitudes que en los mítines oficiales recibían a todos los presidentes anteriores. Los asistentes a esos recibimientos presidenciales masificados ansían que el poderoso los salude y se tome una foto con ellos. Masa de gente noble y necesitada.

Los mismos discurso que pronunciaron los presidentes anteriores se repiten con AMLO: “aquí presidente se le quiere, se le respeta, y estamos muy contentos de recibirlo… ¡Viva el presidente!”; y tras esto, aplausos, gritos y porras.

AMLO y compañía dicen que estos 100 días cambiaron a México. Con respeto, estimado lector, pido observes a tu derredor y veas si algo trascendente ha cambiado, pues siguen y aumentan nuestros grandes males.



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