Calamidades

López Obrador tropieza con la economía tras 100 días como presidente

2019-03-11

 En las últimas semanas, la OCDE ha reducido en 0,5 puntos sus pronósticos de...

PABLO SÁNCHEZ OLMOS | El Mundo

Andrés Manuel López Obrador cumplió ayer 100 días como capitán de un barco que, según prometió en campaña, navega irremediablemente hacia la "Cuarta Transformación" de la vida pública en el país. Sus tripulantes, los mexicanos, han respaldado ampliamente las políticas del nuevo presidente que, sin embargo, ve cómo las corrientes, marcadas por las agencias calificadoras, auguran un trayecto inestable en el ámbito económico. Hoy, López Obrador ofrecerá desde el Palacio Nacional su primer balance de Gobierno, tras unos primeros meses de frenética actividad presidencial.

López Obrador llega a estas fechas como el presidente mejor valorado de los últimos 30 años con un 78% de aprobación, según apunta la encuestadora Mitofsky. Otro dato que respalda la gran aceptación del presidente es el Índice de Confianza del Consumidor, que en marzo ha logrado su mayor nivel desde 2001, con 119.88 puntos. Este índices mantienen una tendencia ascendente desde julio de 2018, precisamente cuando López Obrador obtuvo la victoria en las presidenciales (en ocho meses ha aumentado más de un 17%).

Sin embargo, la tremenda confianza que ha despertado el presidente entre los mexicanos rápidamente se evapora al cruzar la frontera. En las últimas semanas, la OCDE ha reducido en 0,5 puntos sus pronósticos de crecimiento para la economía mexicana (para este y el próximo año) dejándolos en 2% y 2,3% respectivamente.

En la misma linea, el FMI ha recortado también su pronóstico de aumento del PIB mexicano para 2019 a 2,1% (del 2,5% previsto originalmente). Por su parte, Standard & Poor's ha bajado la perspectiva de calificación de México de estable a negativa. Todas ellas coinciden en el diagnóstico: la previsible reducción de la participación privada en el sector energético ha generado una caída en la inversión y la confianza.

Estos datos negativos, que preocupan especialmente a las élites empresariales, necesitan ser contextualizados, asegura a EL MUNDO Jesús Cantú, jefe de la unidad de información de Presidencia: "Está claro que nos preocupan estos informes, pero sentimos que lo que se está calificando es la acción de gobiernos pasados. Nosotros lo que tenemos que hacer es transmitir que hay claridad y confianza desde el Gobierno para cumplir con los programas de una manera responsable, sin recurrir a déficit o más deuda".

La sensación es que López Obrador es uno de los presidentes que más reformas ha implementado durante sus primeros meses de Gobierno. Nada más arrancar aprobó varias medidas en materia de austeridad, entre ellas renunciar al coche oficial y al avión presidencial, así como convertir la residencia presidencial de Los Pinos en un centro cultural abierto al público. Unas primeras decisiones que para el doctor Khemvirg Puente, Coordinador del Centro de Estudios Políticos de la UNAM, "son de carácter simbólico y le han ayudado a recoger el respaldo social del que goza actualmente".

Los dos ejes que vertebraron el éxito electoral de esta formación de izquierdas fueron la austeridad y el combate a la corrupción. En esta línea, López Obrador aprobó un programa de 50 puntos, uno de los cuales le afectaba directamente a él: redujo en un 40% su sueldo como presidente y retiró además, para desgracia de sus antecesores, la pensión vitalicia de los ex presidentes. A nivel gubernamental, ha limitado los asesores políticos, los viajes al extranjero, ha cancelado los bonos y los coches oficiales, ha reducido a la mitad el presupuesto publicitario del Estado y ha limitado la compra o renovación de equipos en las oficinas públicas.

También se han impulsado varias medidas de transparencia con las que atacar la corrupción política, entre ellas, la eliminación de fueros para los diputados, el endurecimiento de las penas por tráfico de influencias y sobornos, y la obligación para los funcionarios de presentar cada año su declaración de bienes.

50 millones de pobres

Con todo esto, según aseguró López Obrador, se podrán recuperar "al menos 500,000 millones de pesos (unos 25,000 millones de dólares)", que se destinarán a otro de los ejes clave de su programa: el desarrollo inclusivo de un país con más de 50 millones de pobres. En busca de reducir esta tremenda desigualdad, el Gobierno mexicano ha aprobado ya tres programas de becas que van desde la primaria hasta el ámbito universitario y que pretenden motivar a los jóvenes a terminar sus estudios. En paralelo, también ha quedado aprobada la Pensión Universal para Personas Mayores, por la cual todos los mayores de 65 años podrán beneficiarse de una ayuda mensual de 1.274 pesos (unos 60 euros).

Otro de los enemigos que se ha propuesto eliminar el presidente es el conocido como huachicoleo (robo de combustible), una práctica que no sólo deja unas pérdidas millonarias para la petrolera estatal Pemex, sino que también provoca tragedias humanas como la ocurrida en Tlahuelilpán el pasado mes de enero.

Este hecho marcó sin duda el inicio del sexenio, y coincidió además con la puesta en marcha de un plan para prevenir el robo de combustible que finalmente se tradujo en un desabastecimiento generalizado de gasolina en las principales ciudades del país. La situación se extendió durante al menos una semana, provocando un gran malestar entre la población, que, sin embargo, no se ha visto reflejado en las encuestas.

López Obrador tampoco ha querido olvidarse en estos primeros meses de los desaparecidos, más de 40,000 según cifras oficiales, por lo que ha lanzado un nuevo programa que este primer año tendrá un presupuesto de 400 millones de pesos (unos 20 millones de euros). Asimismo autorizó la creación de una Comisión de la Verdad para el caso de los 43 estudiantes de Iguala, cuyos padres siguen sin reconocer como válida la versión que defendió en su momento Peña Nieto como "verdad histórica".



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