Panorama Norteamericano

Juego político de Trump rumbo al 2020

2019-04-05

Ante tantos dimes, diretes y arrebatos del presidente Trump, Hernán Molina, analista...

Por Nora Rodriguez Aceves | Revista Siempre

Entrevista a Hernán Molina | Analista político

Ante el anuncio de que dos caravanas de centroamericanos de grandes dimensiones intentarán llegar a Estados Unidos, el presidente Donald Trump exigió al gobierno de México “usar sus fuertes leyes” migratorias y advirtió detener el paso de los migrantes hacia su país, “así de fácil, si no lo hacen les costará mucho dinero, honestamente, porque podrían hacerlo tan fácilmente. Si no lo hacen ¡vamos a cerrar la maldita frontera”.

Luego de lanzar la advertencia, el pasado jueves 28 de marzo, durante un mitin en Michigan, el mandatario norteamericano continuó con sus amenazas, pero ahora por redes sociales, en su cuenta de Twitter acusó a México y a los países centroamericanos, del llamado triángulo del norte, de no hacer “nada” para “ayudarnos a detener el flujo de inmigrantes ilegales a nuestro país. Ellos solo hablan, pero nada de acción. Igualmente, Honduras, Guatemala y el Salvador han recibido nuestro dinero durante años, y no hacen nada”, escribió.

Posteriormente, el martes 2 de abril, Trump volvió a tuittear, pero ahora para felicitar al gobierno lopezobradorista por aumentar el número de detenciones de emigrantes indocumentados en su frontera sur con Guatemala. “Después de muchos años (décadas), México está deteniendo a un gran número de personas en su frontera sur, principalmente de Guatemala, Honduras y el El Salvador…”.

Aunque el presidente Donald Trump matizó su amenaza de cerrar la frontera sur porque el gobierno encabezado por Andrés Manuel López Obrador “no hace nada” por detener los flujos migratorios hacia Estados Unidos, lo cierto es que el mandatario norteamericano no quitará el dedo del renglón en sus presiones o acciones, contra México, pues sabe bien que el problema migratorio es un botín político para ganar simpatizantes y fortalecer su base electoral con miras a las elecciones del martes 3 de noviembre de 2020, en donde el magnate pretende reelegirse.

Tan es así, que este miércoles, 4 de abril, reanudó su amenaza de cerrar la frontera con México, pero ahora la advertencia fue para el Congreso norteamericano al pedirle, a través de su cuenta de Twitter, ponerse de acuerdo y “eliminar de inmediato las lagunas en la frontera. Si no hay acciones, se cerrará la frontera, o vastas secciones de ella. ¡Esto es una emergencia nacional!”, afirmó.

Ante el panorama de incertidumbre, los especialistas coinciden en que si Donald Trump cumple su amenaza los daños económicos serían catastróficos. México es el tercer socio comercial de la unión americana; el comercio transfronterizo asciende cada día a aproximadamente 1, 700 millones de dólares en bienes, según la Cámara de Comercio de los Estados Unidos, que afirmó que el cierre sería “una absoluta debacle económica; además amenaza cinco millones de empleos estadounidenses; hoy día hay más de 116 mil cruces tanto de autos como de personas; y se dice que impactaría negativamente los índices bursátiles.

De acuerdo con declaraciones del sindicato del sector aduanero, los funcionarios trabajan hasta 16 horas diarias para lidiar con el flujo de actividad, y estiman que harían falta unos 3, 700 empleos más, pues cada día, 21 mil agentes aduaneros tramitan el cruce legal de un millón de personas en la frontera con México, inspeccionan 67 mil cargamentos y revisan transacciones económicas por un valor de 1, 500 millones de dólares. El volumen de trabajo es tan grande que el gobierno tiene que despachar empleados de refuerzo a los 330 puertos de entrada que puntúan esta frontera de más de 3, 000 kilómetros.

Ante tantos dimes, diretes y arrebatos del presidente Trump, Hernán Molina, analista político, señala que esta situación hay que entenderla “en el contexto de que el presidente Donald Trump ya está en la carrera para su reelección y que los anuncios que hace, sus amenazas de cerrar la frontera juegan muy bien a su favor, con su base, sobre todo con aquellos que al escuchar que hay tantas personas tratando de entrar al país en forma indocumentada, piensan que es una buena solución”.

“Fogonear” a la base

El argentino radicado en Los Ángeles, apunta que Trump “por ignorancia o por arrogancia dice cosas y después actúa, en algunas de ellas en forma intempestiva, en una forma que es más para ganancia personal y no para la mejora del país. Hace que Estados Unidos viva en una constante lucha de grupos, polariza al electorado, busca la confrontación continua, porque eso le funciona”.

Sin embargo, “hace unas matemáticas, cálculos, con base en tener a sus simpatizantes alineados, pero el problema de esta estrategia es que no ha podido expandir su base de poder más allá del electorado que lo votó en su momento. Ha perdido simpatizantes por las sanciones económicas que hubo en su momento y que terminaron perjudicando a agricultores y ganaderos, a los productores de cerdos que le vendían a China y que ahora no lo pueden hacer”.

Por eso, considera Molina, que el presidente tendrá problemas al momento de la votación, “hay una indicación muy seria en las elecciones intermedias de Estados Unidos, en noviembre pasado, los republicanos perdieron 40 bancas en el Congreso, lo que significa que en varios distritos hay gente que no está contenta con las políticas de los republicanos y con el presidente Trump”.

Rechaza el rumor que plantea que Andrés Manuel López Obrador busca que Estados Unidos financie programas de desarrollo económico para México y Centroamérica por unos 10 mil millones de dólares para atacar la pobreza y la violencia, causas de la migración. “No, eso sería darle de comer a gente que la mayoría de las personas a las que les habla, que lo apoyan, que piensan que Estados Unidos tiene que gastarse esos recursos en los suyos y no ayudar a nadie de la misma manera que no creen en esfuerzos multilaterales, globalistas “.

Por ejemplo, agrega, “apoyar los esfuerzos de las Naciones Unidas, Trump quería cancelar fondos para las Naciones Unidas; por tanto, eso de dar recursos para programas de desarrollo no pasará, porque va en contra de lo que tanto predica, esta no solo es una base nacionalista sino racista también detesta a la gente que es diferente a ellos.

Dos visiones de país

“Ven mal al migrante indocumentado y va más allá de que el individuo no tenga documentos, muchas de estas personas que apoyan al presidente lo ven con desprecio, con una visión racista, de usurpadores, no lo ven como una persona desesperada, luchona, que viene a trabajar, que busca una vida mejor, que viene huyendo de la violencia, la marginación y de la pobreza absoluta”, expresa.

En opinión de Hernán Molina, “en Estados Unidos hay una división sobre ¿qué clase de país queremos ser? Un país del que hablan los demócratas, del que hablaron el presidente George Bush, hijo y su padre, Ronald Reagan en su momento se refirió a un país que da la bienvenida al inmigrante y es un ejemplo en el mundo, que busca ‘la paz’, aunque cuando tuvo la oportunidad hizo la guerra”.

O ser un país cerrado al mundo, que echa a todos los que no concuerdan con sus parámetros, con su perfil racial, mucha de la gente que apoya a Trump habla de que los inmigrantes cambian lo que ellos llaman, la cosmética racial demográfica de Estados Unidos, lo que están diciendo es: dejaremos de ser un país blanco para convertirnos en un país de colores. Hay mucha gente que apoya ese planteamiento y hay otra que no”.

Afirma que “es esa polarización la que el presidente explota para beneficiarse personalmente, no a favor del país ni de los estadounidenses, él no es un estadista”.

El tema de los migrantes centroamericanos le reditúa muchos votos, simpatías por parte de la población norteamericana, “de la población blanca, sobre todo, aunque a veces desarrolla un mensaje hacia los afroamericanos, hacia las personas negras, diciéndoles que los latinos les roban los trabajos y hacen que ellos sigan sumergidos en la pobreza, de vuelta provoca la pelea entre grupos étnicos para su beneficio personal, algo deleznable y repudiable, porque un presidente llama a la unión, es el líder, la cabeza de un país”, expresa Molinar.

Sin embargo, “lo que hace Trump como candidato y como presidente es seguir enfrentando y llamando a la polarización y crear divisiones. En Argentina, usamos un término, la grieta social, el país está  dividido en dos, los que apoyan a Cristina Kirchner y los que apoyan a Mauricio Macri; acá, en Estados Unidos se da un poco lo mismo”, dice.

De ahí que advierta que conforme se acerque el día de la elección presidencial en Estados Unidos, el 3 de noviembre de 2020, “la estridencia de Donald Trump, sus declaraciones rimbombantes, las acusaciones contra sus contrincantes cada vez serán peores”.



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