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Por qué se esparcieron tan rápido las flamas en Notre Dame

2019-04-17

Exactamente cómo fue que empezó el incendio es lo que las autoridades francesas ya...

Por AURÉLIEN BREEDEN , ELIAN PELTIER , LIZ ALDERMAN y RICHARD PÉREZ-PEÑA, The New York Times

PARÍS — Estaba por terminar la última misa del lunes santo en la cavernosa catedral de París cuando sonó la primera alarma. Eran las 18:20, veinticinco minutos antes de la hora programada para cerrar las puertas de madera a los visitantes.

Turistas, fieles y el personal fueron evacuados del sitio y alguien subió a revisar la parte más vulnerable de la estructura: el ático, un entramado de vigas de madera apodado el Bosque, pero no vio ninguna flama, según el fiscal parisino Rémy Heitz.

A las 18:43 sonó otra alarma. Apenas habían transcurrido veintitrés minutos, pero cuando alguien regresó a revisar el ático quedó claro que el problema era enorme: ya estaba en llamas. En poco tiempo buena parte del techo y la Aguja o capitel fueron engullidos por las flamas, atizadas por el viento.

Exactamente cómo fue que empezó el incendio es lo que las autoridades francesas ya están investigando; hasta ahora consideran que lo sucedido fue un accidente.

Aún falta mucho por determinar. Pero lo que ya está quedando claro es que Notre Dame, pese a ser irremplazable en la herencia cultural francesa, no tenía las salvaguardias fundamentales contra incendios que son requeridas en muchos edificios modernos y que ya han sido añadidas a otras catedrales antiguas en Europa.

Algunos de los elementos, como aspersores o muros ignífugos, no existen en la catedral porque se temía alterar su diseño histórico o introducir cableado eléctrico —que se consideraba un gran riesgo— entre las maderas que respaldaban el techo ornamentado de Notre Dame.

“Hubo un rechazo sistemático a instalar cualquier cosa eléctrica” en el Bosque por ese peligro, dijo Pierre Housieaux, presidente de la asociación París Histórico. “Todos sabían que el ático era la parte más frágil”.

Es inevitable que algunas de esas decisiones ahora estén siendo cuestionadas después de que la joya de arquitectura gótica, en el corazón de París y preciada en todo el mundo, fuera herida.

“El sistema de detección de incendios existía, no así los compartimentos para contener que se esparciera el fuego”, dijo Jacques Chanut, presidente de la Federación Constructora de Francia (FFB). “Ese es el ejemplo típico de algo que deberemos repensar mañana”.

Sin importar cómo hayan empezado, las llamas se esparcieron por el ático y el techo, así como por la estructura de madera en la Aguja. Ese capitel en flamas colapsó y cayó hacia el interior de la catedral.

Con eso parte del mobiliario en el interior también se incendió.

Los bomberos usaron un robot con rodaduras como de tanque militar y una cámara para llevar mangueras hacia la catedral y así poder rociar agua a las llamas. Los bomberos también usaron drones aéreos para ver entre las flamas, con ayuda de imágenes térmicas.

Sacaron artefactos irremplazables, como candelabros, estatuas, amoblado y reliquias religiosas como una túnica asociada con San Luis y lo que se cree que fue la corona de espinas usada por Jesucristo. La alcaldesa de París, Anne Hidalgo, describió cómo esos tesoros eran pasados de mano en mano para sacarlos de la catedral.

Pero, dada la ausencia de las medidas de prevención contra incendios, la acción de los bomberos era limitada.

“La falta de políticas de seguridad contra incendios permitió que el fuego se esparciera con rapidez”, aseguró Jean-Michel Leniaud, el exdirector del École Nationale des Chartes, instituto universitario francés especializado en las ciencias que acompañan el trabajo histórico. “Si hubiera habido aspersores de agua por doquier quizá sería diferente, pero no los había”.

Leniaud dijo que el Estado, que es dueño de la catedral y lo mantiene, tiene regulaciones en todos los edificios en caso de incendio y para prevenirlo, pero que “puede ser difícil aplicarlas”. Es especialmente complicado para algunas de las estructuras más preciadas. “Siempre hay incertidumbre en torno a si eso desfigurará un monumento”, dijo Leniaud.

Una razón por la cual las llamas se esparcieron por el espacio abierto debajo del techo es que no hay barreras, o los llamados muros de contención de incendios o ignífugos, que pudieran haber frenado el paso de las flamas en lo que llegaban los bomberos, de acuerdo con Jim Lygate, profesor invitado de investigación sobre el fuego en la Universidad de Edimburgo. Agregó que por esa razón ya se exige en el Reino Unido que las estructuras similares tengan barreras de ese tipo.

Aunque hay que destacar que los bomberos de París sí tenían previsto que sucediera una calamidad como esta. Varios de ellos realizaban simulacros regulares en caso de tal emergencia en Notre Dame. Eso fue crítico para las acciones de rescate de los tesoros que estaban adentro.


“No actuamos sin planear”, dijo Gabriel Plus, portavoz de la brigada de bomberos parisina. “Conocemos la catedral así que sabemos qué hacer si algo así sucede. Sabemos, por ejemplo, que tenemos que desplegar barcos en el Sena rápidamente para sacar grandes cantidades de agua”.

Plus dijo que unos quinientos bomberos respondieron al incendio con la movilización de las mangueras y que unos cien se dedicaron a sacar los artefactos religiosos y culturales.

“Cuando vimos que el techo iba a ser pérdida, por lo menos parcial, nos enfocamos en que el fuego no pasara hacia las dos torres para limitar los daños”, explicó el portavoz.

El peligro de un incendio desastroso en el ático era bien sabido.

Monseñor Patrick Chauvet, rector de la catedral, dijo a la radio France Inter que hay monitores dedicados a revisar posibles incendios. “Tres veces al día suben y revisan debajo del techo de madera”.

Notre Dame tenía un bombero siempre apostado en el sitio y un agente de seguridad, comentó André Finot, portavoz de la catedral. En caso de que sonara la alarma, el bombero despacharía al agente al área de origen.

Antes del incendio se estaban realizando trabajos de restauración y buena parte del edificio tenía andamiaje, que aún estaban levantando. Julien Le Bras, el director ejecutivo de la empresa Le Bras Frères, encargada de los andamios, les comentó a reporteros en el sitio que había doce empleados trabajando ahí, pero que no estaban presentes cuando empezó el incendio.

Los expertos indican que la remodelación, que frecuentemente involucra herramientas eléctricas y químicos comburentes, representa un peligro constante de fuego, al igual que el cableado eléctrico.

El proyecto de restauración se había enfocado en reforzar el capitel y en reparar parte de las vigas del ático, según Olivier de Chalus, ingeniero de construcción y guía voluntario de la catedral. Describió la estructura debajo del techo como “la joya de la catedral, la verdadera obra de arte que no era accesible para muchos”.



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