Internacional - Política

Diplomático: No hay soldados cubanos en Venezuela

2019-05-02

Carlos Fernández de Cossío, director general para asuntos estadounidenses de la...

Por MATTHEW LEE y MICHAEL WEISSENSTEIN

Cuba no tiene tropas en Venezuela ni participa en operaciones de seguridad, pero se reserva el derecho a cooperar en materia militar y de inteligencia con ese país, afirmó el miércoles un alto diplomático cubano, en la respuesta más detallada de su gobierno hasta ahora a las acusaciones de Washington de que sus fuerzas están apoyando al presidente Nicolás Maduro.

Carlos Fernández de Cossío, director general para asuntos estadounidenses de la cancillería cubana, le dijo a The Associated Press en Washington que Estados Unidos acusa falsamente a su país de tener más de 20,000 militares y agentes de inteligencia en Venezuela.

Fernández de Cossío dijo que hay unos 20,000 cubanos en Venezuela, pero que prácticamente todos son trabajadores médicos.

“No hay tropas”, dijo en inglés. “Cuba no participa en operaciones militares ni en operaciones de seguridad en Venezuela”.

Fernández de Cossío dijo que, aunque no hay soldados cubanos en el terreno, no podía negar que existiese cooperación de inteligencia porque “no tengo esa información”.

Sin embargo, añadió que cualquier cooperación militar y de inteligencia sería “totalmente legítima”.

“Estados Unidos tiene más de 800,000 miembros de su personal estacionados en todo el mundo, y más de 600-700 bases militares en el mundo. Cualquier par de países en nuestra región tiene cooperación militar o de inteligencia, y nosotros la tenemos con muchos países. Así que es totalmente legítimo, es derecho soberano de Cuba y Venezuela tenerla”, declaró.

“Pero lo que digo es que pese a tener ese derecho, no existe personal militar de Cuba ni soldados (en Venezuela), ni participamos en ninguna operación militar o de seguridad como se ha dicho constantemente”, agregó Fernández de Cossío.

Cuba y Venezuela han tenido una alianza extraordinariamente estrecha en las últimas dos décadas, forjada desde que el líder cubano Fidel Castro asesoró a su colega venezolano Hugo Chávez para sobrevivir a un golpe de Estado en 2002. Venezuela ha enviado unos 30,000 millones de dólares en crudo a la isla entre el 2003 y el 2015. A cambio, Cuba le envía miles de trabajadores médicos y otros empleados gubernamentales civiles.

Los programas cubanos en Venezuela van desde medicina preventiva hasta entrenamiento deportivo y agronomía. Según funcionarios estadounidenses y venezolanos que desertaron del gobierno, también incluyen cooperación de inteligencia, de seguridad y militar.

“Las fuerzas de inteligencia cubanas, que han reprimido y censurado a su pueblo durante 60 años, han invadido Venezuela”, dijo el senador republicano Marco Rubio, considerado una influencia importante en la política del gobierno de Donald Trump hacia Latinoamérica. “El régimen cubano le proporciona seguridad a Nicolás Maduro, que ya no confía en sus compatriotas, y activamente encabeza asistencia operativa para aplastar a la oposición venezolana”.

Ben Rhodes, que negoció el deshielo con Cuba cuando era asesor adjunto de seguridad nacional del presidente Barack Obama, dijo que el gobierno de Trump está confundiendo a los médicos con agentes militares y de inteligencia, pero que es indiscutible que Cuba ha colaborado estrechamente con el gobierno venezolano en asuntos de seguridad.

“Los cubanos tienen una cantidad significativa de personal, y probablemente la mayoría de ellos son doctores, pero también estoy seguro que tienen gente en varios puestos de asesoría relacionada con la ideología y la seguridad”, señaló Rhodes. “No creo que sea una cuestión de números. Creo que es más una cuestión de reproducir las estrategias, recibir asesoría y tener algo de presencia cubana con la que puedan contar”.

Rhodes dijo que la estrategia de Trump de enfrentar a Cuba y a Venezuela cerró la puerta a la posibilidad de una salida negociada para Maduro y puso a los dos gobiernos socialistas en terreno familiar para ellos, confrontando a un gobierno estadounidense que fácilmente podría ser presentado como acosador e imperialista.

“Los cubanos y los venezolanos saben cómo operar en este ambiente”, afirmó Rhodes. “Saben lo que es estar en un juego ideológico de suma cero en Latinoamérica. Son mejores en eso. Esta gente lleva haciendo esto mucho tiempo”.

El desplome de la industria petrolera de Venezuela obligó al país a recortar los envíos de crudo de aproximadamente 113,000 barriles diarios en su mejor momento a 40-45,000 barriles actualmente, dijo Jorge Piñón, experto de la Universidad de Texas, campus de Austin, en las estrategias energéticas de ambos países.

En la actualidad, junto con la producción cubana de petróleo, la ayuda venezolana cubre poco más de la mitad de las necesidades energéticas de Cuba, y el resto tiene que obtenerlo de otras fuentes, incluidas Rusia y Argelia, dijo Piñón. Se desconocen los términos de esos otros acuerdos, y el grado en que Venezuela ayuda a financiarlos con dinero en efectivo o deuda, agregó.

Esa relación de 20 años ha hecho que Venezuela sea el país extranjero mejor conocido por la población cubana después de, tal vez, Estados Unidos. Es difícil encontrar una familia cubana que no tenga al menos un pariente que haya ofrecido sus servicios en una “misión” venezolana, y cuando menos otro que viva en el sur de la Florida.

La naturaleza exacta de la relación entre Cuba y Venezuela sigue oculta al público, y es motivo de crecientes tensiones con Washington.

Cuba tiene un aparato de seguridad e inteligencia vasto y altamente profesional, que incluye a miles de agentes que no serían considerados personal militar. Desertores venezolanos han reportado la presencia de cubanos en posiciones clave entre las fuerzas armadas venezolanas y los servicios de inteligencia, pero hasta ahora no hay evidencia pública.

No obstante, el gobierno de Trump ha insistido repetidas veces en que hay más de 20,000 operadores cubanos de seguridad en Venezuela que respaldan directamente a Maduro.

“Si esta tarde se fueran de Venezuela entre 20,000 y 25,000 cubanos, pienso que Maduro caería para la medianoche”, dijo el martes el asesor de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, John Bolton. “Es esta presencia extranjera que está en altos puestos de las fuerzas armadas, en altos puestos del gobierno, lo que imposibilita que se escuche la voz del pueblo”.

Johana Tablada, subalterna de Fernández de Cossío, les dijo a los reporteros en La Habana que todos los cubanos en Venezuela son civiles, y que el 94% están involucrados en misiones médicas.

Bolton es un “mentiroso patológico” con una larga historia de afirmaciones falsas, denunció Tablada, incluido el haber dicho en 2001 y 2002 que Irak tenía gran cantidad de armas químicas, y que Cuba poseía armas biológicas.

La afirmación de las armas biológicas ha hecho que Bolton sea desde hace tiempo uno de los personajes estadounidenses más detestados entre las autoridades gubernamentales cubanas, que vieron con miedo su regreso a la Casa Blanca.

Bolton es visto como una figura clave en el marcado cambio en la política de Estados Unidos hacia Cuba, del deshielo durante el gobierno de Obama a la abierta hostilidad con Trump. En los últimos meses Washington se ha comprometido a limitar las remesas que los cubano-estadounidenses envían a la isla, amenazó con imponer nuevas normas para los viajes allí, y permitió a los estadounidenses demandar a las compañías extranjeras que hacen negocios en los que están involucradas propiedades confiscadas durante la revolución socialista de 1959, una medida que entra en vigor el jueves.

Trump amenazó el martes que “se impondrá un embargo total y absoluto, así como sanciones al más alto nivel, a la isla de Cuba... si las tropas y milicias cubanas no cesan de inmediato las operaciones militares y de otro tipo” en Venezuela.

El mandatario estadounidense no aclaró las medidas que sopesa, pero Fernández de Cossío advirtió que Cuba ha resistido 60 años de un embargo comercial estadounidense y no se detendrá si le imponen más sanciones.

“Alguien debería haberle informado que a Cuba no se le intimida fácilmente”, afirmó Fernández de Cossío. “Muchos de sus predecesores lo han intentado infructuosamente. Es algo que no funcionará y que no será productivo para Estados Unidos”.

Chávez y Castro dijeron que se conocieron por primera vez en 1994, cuando el líder venezolano en ascenso fue recibido personalmente por el mandatario cubano durante una visita para dar un discurso en una conferencia en La Habana. Después de que Chávez se convirtió en presidente en 1999, la ayuda de Castro fue considerada clave para vencer el intento de derrocarlo.

Apoyados en los cientos de millones de dólares obtenidos por la venta de petróleo venezolano durante una larga racha de altos precios del crudo, ambos fundaron organismos regionales izquierdistas que se afanaron en desbaratar la influencia estadounidense en Latinoamérica, y Venezuela se llenó de cubanos.

“Yo tuve la suerte, por ejemplo, cuando yo fui a Venezuela, me despidió personalmente el comandante en jefe (Castro), al grupo. Ese día, como ochenta y tantos colaboradores, el comandante los despidió”, recordó el doctor Rafael Antonio Broche, que acudió a Venezuela en 2003 y laboró allí hasta 2011.

Maduro, el canciller de Chávez, hizo frecuentes visitas a Cuba que continuaron después de la muerte en 2013 de Chávez, quien lo eligió personalmente para que lo reemplazara.

Pero la experiencia de Maduro en Cuba es más antigua. Según versiones de izquierdistas venezolanos, Maduro pasó un año en el instituto del Partido Comunista cubano, dedicado a entrenar a futuros líderes, durante la década de 1980.



Jamileth