Pan y Circo

¿Senado, mercado o cabaret?

2019-05-03

En su amor por el pueblo llano, los legisladores son capaces de cualquier sacrificio, lo que suele...

 

Por Humberto Musacchio | Revista Siempre

El ausentismo y la impuntualidad caracterizan a gran parte de “nuestros” senadores, quienes no forman precisamente la legión de los madrugadores, pues las sesiones se citan para las 11 de la mañana, aunque en realidad suelen empezar, cuando empiezan, con retraso de una hora y más, porque la integración del quórum depende de cómo haya estado de tormentosa la noche anterior.

Son los padres de la patria y se consideran merecedores de todo cuanto de bueno tiene la política (para los políticos). Dizque les quitaron privilegios, pero siguen viajando como si México estuviera en la opulencia y se les ve, como siempre, en los restaurantes más caros de la ciudad de México degustando los mejores caldos. Eso sí, el día de pago llegan temprano y en tropel, porque consideran que la patria, agradecida, debe reconocer su “esfuerzo”.

En su amor por el pueblo llano, los legisladores son capaces de cualquier sacrificio, lo que suele llegar al desfiguro. Así ocurrió hace unos días, cuando doña Xóchitl Gálvez instaló en el al recinto senatorial una vendimia con puestos de pescados y mariscos llevados de la Nueva Viga, así como mesas y sillas para la degustación senatorial y hasta un podio en el que la panista le espetó a la selecta concurrencia un sentido discurso sobre el mar y sus pescaditos, sin que en esta ocasión hiciera gala del florido lenguaje que la caracteriza.

Frente a las variedades de pescados y mariscos desfilaron ávidos los legisladores. El senador Miguel Ángel Mancera –sí, el que dejó la ciudad de México en ruinas—incluso cargó con un refrigerador de unicel en el que amorosamente fue colocando langostas, langostinos y otros preciados manjares mientras la mesa directiva hacía insistentes llamados para que se integrara el quórum y pudiera empezar la sesión.

Otra mujer que gusta del espectáculo, Jesusa Rodríguez, esta vez acompañada de la también senadora Ana Lilia Rivera, presentó una iniciativa de ley en medio de un desfile de comparsas enmascaradas que vestían una ropa extraña. La pachanguita de las legisladoras tuvo como pretexto la oposición a los trasgénicos, sí, y al trabajo parlamentario, pues es más divertido tomarlo todo a chunga.

El patrocinio de Xóchitl Galvez a la venta de productos del mar puede ser una compensación para su añoranza por las playas, pues Hidalgo carece de costas, aunque más bien manifiesta su desprecio por el control de la mayoría morenista. Por su parte, el numerito de Jesusa Rodríguez obedece a que desea seguir con el teatro. Al parecer está en el lugar ideal.



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