Internacional - Política

El informe de la trama rusa era mi creación": William Barr

2019-05-03

En medio de toda esa confusión, Barr ha salido con su frase para salvar los titulares de la...

Por PABLO PARDO, El Mundo

Ésa es la explicación que dio ayer el máximo responsable del Departamento de Justicia de Estados Unidos, William Barr, en el Senado de Estados Unidos, a la hora de justificar cómo ha gestionado la publicación del informe del fiscal especial de la 'trama rusa'. Cuando el informe fue entregado a Barr, el 22 de marzo, éste ignoró totalmente las recomendaciones acerca de cómo realizar la difusión de sus conclusiones que le había enviado el fiscal especial, Robert Mueller. En lugar de eso, Barr emitió el 24 de marzo un documento de tres folios y medio en el que declaraba que Mueller había exonerado a Trump.

Posteriormente, dos tercios del informe fueron hechos públicos, y en ellos quedaba claro que Mueller estimaba que Trump podía haber cometido obstrucción a la Justicia, y que dejaba el veredicto acerca de un posible procesamiento para el momento en el que éste deje el cargo. Mueller también daba argumentos para que el Congreso decidiera si debía iniciar un proceso de destitución del presidente.

Así que ¿qué hizo Barr el 24 de marzo? ¿Distorsionó lo que Mueller y su equipo decían con el objetivo de anotarse una victoria propagandística que desactivara el impacto negativo del informe? ¿Volvió a hacer lo mismo el 18 de abril, cuando dio una rueda de prensa repitiendo esos puntos apenas una hora antes de que el informe fuera publicado? ¿O, por el contrario, la oposición está empleando "la Justicia como reemplazo del proceso político", como dijo Barr ayer?

El eje de la controversia es ése. Y la tensión se ha reactivado con la filtración de una carta del propio Mueller a Barr, el 27 de marzo, en la que decía que su carta "no refleja en su totalidad el contexto, la naturaleza, y la esencia del trabajo" de los investigadores, así como las conclusiones del informe.

En medio de toda esa confusión, Barr ha salido con su frase para salvar los titulares de la prensa: su bebé. La investigación de Mueller era su bebé. Su proyecto. En realidad, es un bebé que Barr quiso que no fuera concebido nunca. En 2017, antes de asumir el cargo, calificó la investigación de Mueller de "asnal" y de "una operación política para derrocar al presidente".

En junio pasado, envió a Rosenstein una carta de 19 folios atacando la investigación y declarando que el presidente no podía ser acusado de, precisamente, obstrucción a la Justicia. El hecho de que Barr, que en aquel momento ejercía la abogacía en un despacho privado, se tomara a molestia de escribir 19 folios que nadie le había pedido, para enviarlos al Departamento de Justicia, cuestiona su paternidad del informe. De hecho, Barr solo se convirtió en fiscal general en diciembre pasado, cuando Trump le puso en el cargo, con el apoyo de los republicanos del Senado, debido, precisamente, a su rechazo a la investigación de Mueller.

Es una controversia que, en realidad, solo interesa a la población de Washington, que vive por y para la política. Con el 'Rusiagate' puede usarse la expresión de Lord Palmerston con respecto a la guerra entre Alemania y Dinamarca por Schelswig-Holstein: "Es tan complicado que solo tres personas en Europa lo entienden. Una es el Príncipe Alberto, que ha muerto. Otra es un profesor alemán que se volvió loco. El tercero soy yo y lo he olvidado".

Las encuestas ratifican ese punto de vista. Un sondeo del periódico especializado en información política The Hill, publicado hace 5 días, revela que el 53% de los estadounidenses creen que el informe de Mueller no exonera al presidente, exactamente al contrario de lo que dijo Barr en su texto del 24 de marzo y en su rueda de prensa del 18 de abril. Pero el 58% dice que la investigación sobre la 'trama rusa' no va a influir en su decisión en las elecciones presidenciales del año que viene.

Por eso, los demócratas siguen abriendo nuevas líneas de ataque contra Trump. En menos de una semana, el Congreso y el Ejecutivo podrían ir a los tribunales para decidir la publicación de las declaraciones de la renta de Trump, que el presidente sigue negándose a entregar, a pesar de que hay una ley de 1924 que da la razón al Legislativo a la hora de demandarlas. Trump y sus tres hijos mayores -Donald 'junior', Eric, e Ivanka- presentaron el lunes una demanda para evitar que el banco alemán Deutsche Bank y el estadounidense Capital One entreguen al Congreso información financiera sobre la familia Trump. Es una iniciativa legal que parece destinada al fracaso, pero que, como explicaba ayer el semanario The Economist, persigue un objetivo claro: aplazar la entrega de los documentos hasta después de las elecciones de 2020.



regina