Internacional - Política

Diez años de declaraciones fiscales de Donald Trump en cinco claves

2019-05-08

Los números correspondientes a los impuestos, para los ejercicios fiscales de 1985 a 1994,...

Susanne Craig y Russ Buettner, The New York Times

Desde la campaña presidencial de 2016, periodistas de The New York Times y de muchos otros medios han estado tratando de armar el rompecabezas de las finanzas complejas y ocultas de Donald Trump. Ahora el Times obtuvo diez años de cifras que no se habían dado a conocer de las declaraciones del impuesto sobre la renta federal del presidente estadounidense. Los números correspondientes a los impuestos, para los ejercicios fiscales de 1985 a 1994, pintan una imagen mucho más lúgubre de las capacidades de negociación de Trump y de su situación financiera que la que él ha querido transmitir desde hace tiempo.

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Trump se convirtió en un presidente sin precedentes —un empresario y estrella de la telerrealidad sin experiencia en el servicio público— y rompió con décadas de tradición presidencial al negarse a revelar sus declaraciones de impuestos. Las preguntas sobre qué secretos podrían ocultar —sobre sus recientes negocios empresariales y las fuentes de su financiamiento— solo se intensificaron con la investigación por la interferencia rusa. El gobierno de Trump ahora está inmerso en una batalla con los demócratas de la Cámara de Representantes, que exigen la entrega de los últimos seis años de declaraciones de impuestos del presidente. El 6 de mayo, el secretario del Tesoro, Steven Mnuchin, dijo que no le daría acceso al comité de la Cámara de Representantes a las declaraciones.

La información fiscal que acaba de salir a la luz abarca un periodo anterior de la carrera empresarial de Trump, y el Times no obtuvo las declaraciones de impuestos originales. No obstante, obtuvo impresiones de trasuntos de las declaraciones de impuestos oficiales del Servicio de Impuestos Internos (IRS), con las cifras de su formato de declaración federal, el 1040, de alguien que tuvo acceso de manera legal a dicho documento. Representan la imagen más completa y detallada hasta la fecha de los impuestos que ha pagado el presidente, y también demuestran que, durante una década tumultuosa de adquisiciones febriles y colapsos espectaculares, los principales negocios de Trump —en su mayoría casinos, hoteles y locales comerciales en edificios de departamentos— sumaron 1170 millones de dólares en pérdidas.

La respuesta de la Casa Blanca a los hallazgos ha cambiado a lo largo del tiempo.

Hace varias semanas, un funcionario de alto nivel emitió una declaración que decía: “El presidente obtuvo gran ayuda de protecciones fiscales y depreciaciones debido a la construcción a gran escala y los desarrollos subsidiados. Es por eso que el presidente siempre se ha burlado del sistema tributario y ha dicho que hay que cambiar esas leyes. Es posible generar un ingreso enorme y no tener que pagar un monto importante en impuestos”.

El 4 de mayo, tras varias solicitudes de información del Times, un abogado del presidente, Charles J. Harder, escribió que la información fiscal era “manifiestamente falsa” y que las declaraciones en papel “sobre las declaraciones de impuestos y negocios del presidente de hace treinta años eran bastante inexactas”. No mencionó errores específicos, pero el 7 de mayo agregó que “los trasuntos de las declaraciones de impuestos presentadas ante el IRS, en especial antes de la era de la presentación electrónica de declaraciones, eran bastante inexactos” y “no podrían dar una imagen razonable de las declaraciones de impuestos de ningún contribuyente”.

Mark J. Mazur, exdirector de investigación, análisis y estadísticas del IRS, mencionó que, lejos de considerarse poco confiables, los datos usados para crear dichos trasuntos habían pasado por controles de calidad durante décadas y se habían usado para analizar tendencias económicas y fijar las políticas nacionales. Además, los auditores del IRS suelen referirse a los trasuntos como resúmenes “prácticos” de las declaraciones de impuestos, comentó Mazur, ahora director del Centro de Políticas Fiscales Urban-Brookings, ubicado en Washington, el cual no tiene ninguna afiliación partidista.

De hecho, la fuente de la información recién obtenida por el Times pudo proporcionar varios años de cifras fiscales del padre del presidente, el constructor Fred C. Trump, que no habían salido a la luz. Coinciden con las declaraciones de impuestos reales de Fred Trump, que el Times había obtenido en la investigación anterior.

Si la nueva información fiscal no ofrece una nueva narrativa de la carrera de Trump, los detalles tan específicos nos dan un recuento preciso de sus fracasos financieros y del enfoque continuamente cambiante que caracteriza sus décadas en los negocios. Estos son algunos hallazgos clave.

1. Trump siempre estuvo en números rojos, incluso mientras vendía consejos para negociar

Trump: El arte de la negociación se publicó en 1987 y se convirtió en un éxito editorial, además de un poderoso vehículo para el mito creado por él mismo del multimillonario que hizo su fortuna sin ayuda, el cual en última instancia ayudó a llevarlo a la presidencia.

Trump siempre ha atribuido su primera serie de traspiés empresariales y declaraciones de bancarrota a la recesión que golpeó tres años después, en 1990. Sin embargo, la nueva información fiscal revela que ya estaba en apuros financieros importantes cuando su biografía del “maestro del universo” llegó a las librerías.

Para Trump, la década de los ochenta fue un frenesí de adquisiciones y construcciones, animado por cientos de millones de dólares en préstamos. En 1985, por primera vez, la “lista de los ricos” de Forbes incluyó a Trump individualmente, por separado de su padre. Sin embargo, su valor neto aproximado según la revista, de 600 millones de dólares, incluía el imperio de bienes raíces del que Fred Trump todavía era propietario.

Con la vasta deuda de Trump y otros gastos que pesaban sobre sus propiedades —entre ellas la Torre Trump y el hotel Grand Hyatt en Manhattan, y dos casinos en Atlantic City—, su fortuna ya estaba a la baja. En 1985, su negocio principal reportó una pérdida de 46,1 millones de dólares, además de arrastrar una pérdida de 5,6 millones de dólares de años anteriores.

Debido al régimen fiscal de dichos negocios, no pagaban impuestos federales sobre la renta. En cambio, sus ganancias, y también sus pérdidas, se trasladaban directamente a los libros contables de Trump. Para poner sus resultados en perspectiva, el Times los comparó con información detallada que el IRS compila sobre una muestra anual de una tercera parte de los que más ganan. La mayoría de ellos, al igual que Trump, parecían ser empresarios que recibieron lo que se conoce como un ingreso simplificado que no está sujeto al pago de impuestos sobre la renta.

Para 1985, la información del IRS indica lo siguiente: solo tres personas físicas en la muestra reportaron pérdidas más grandes que Trump.

2. En varios años, parece haber perdido más dinero que casi cualquier otra persona física

Los estados de resultados para efectos fiscales de los años que siguieron trazan un arco de construcción continua de un imperio… y acumulación de pérdidas.

Compró la empresa de transporte aéreo Eastern Airlines por 365 millones de dólares; nunca obtuvo ganancias y gastó más de 7 millones de dólares mensuales para que siguiera operando. Su nuevo hotel y casino Trump Taj Mahal, abrió en 1990 con más de 800 millones en deuda y absorbió los ingresos de sus otros casinos, llevándolos a tener pérdidas.

Así sucesivamente, año tras año, Trump parece haber perdido más dinero que casi cualquier otra persona física, según información del IRS sobre los contribuyentes de ingresos elevados, una base de datos disponible al público de la cual se borran los datos de identificación personal. De hecho, en 1990 y 1991, sus negocios principales perdieron más de 250 millones de dólares al año, más del doble de los contribuyentes cuyos ingresos se acercaban más en la muestra durante esos mismos años.

El código fiscal permite a los propietarios de bienes comerciales devaluar el costo de sus bienes inmuebles, una valiosa protección fiscal conocida como depreciación. En El arte de la negociación, Trump hizo referencia a uno de sus casinos de Atlantic City para demostrar cómo funciona. Se construyó con 400 millones de dólares y se depreciaba a una tasa del cuatro por ciento anual, dijo, lo cual le permitía deducir 16 millones de dólares de ingresos sujetos a impuestos anualmente. No obstante, el ejemplo de Trump, que tenía la intención de mostrar la magia de la depreciación, demuestra otra cosa: la depreciación por sí sola no da cuenta de los cientos de millones de dólares en pérdidas que declaró en sus impuestos.

3. No pagó impuestos federales sobre la renta durante ocho de esos diez años

Los propietarios de negocios como Trump también pueden usar sus pérdidas para evitar pagar impuestos sobre ingresos futuros. A lo largo de los años, esas pérdidas se convirtieron en un pase libre de 915,7 millones de dólares, conocido como pérdida neta de operación, que apareció en sus declaraciones de impuestos de 1995, cuyas páginas fueron enviadas por correo de manera anónima al Times durante la campaña de 2016.

La nueva información fiscal muestra cómo las pérdidas netas de operación de Trump fueron haciéndose cada vez más grandes, alcanzando los 418 millones de dólares en 1991. Ese fue el uno por ciento de todas las pérdidas que el IRS reportó que habían declarado las personas físicas ese año.

Además, las pérdidas de Trump continuaron acumulándose a un ritmo acelerado. En total, Trump perdió tanto dinero que pudo evitar pagar impuestos federales sobre la renta durante ocho de esos diez años.

4. Ganó millones haciéndose pasar por un tiburón financiero, hasta que los inversionistas se dieron cuenta de que no hacía lo que predicaba

Durante un tiempo, Trump pudo prevenir su colapso inminente con ayuda de una nueva función pública: comerciaba con su marca de titán empresarial para presentarse como un tiburón financiero. Adquiría acciones de una empresa con dinero prestado, indicaba públicamente que estaba contemplando absorber la empresa y, luego, en secreto, vendía las acciones a un mayor precio resultado de la especulación. Una cita ocasional de un socio de alto perfil ayudó a pulir el mito.

“Tiene el apetito de un buitre de las montañas Rocosas”, dijo su corredor de bolsa, Alan C. Greenberg, a The Wall Street Journal en 1987. “Le gustaría ser dueño del mundo”.

De 1986 a 1989, Trump declaró 67,3 millones en ganancias de acciones y otros activos comprados y vendidos dentro de un mismo año.

No obstante, en última instancia, las cifras muestran que perdió la mayoría de esas ganancias, si no es que la totalidad de ellas, después de que los inversionistas dejaron de creer en sus advertencias respecto a las adquisiciones.

5. Sus ingresos por intereses se dispararon en 1989 para llegar a los 52,9 millones de dólares, pero la fuente de dichos ingresos es un misterio

Entre los cientos de cifras de diez años de trasuntos de declaraciones de impuestos, una cantidad es particularmente sorprendente: 52,9 millones de dólares en ingresos por intereses que Trump reportó en 1989.

En los tres años anteriores, Trump reportó 460.566 dólares, luego 5,5 millones de dólares y después 11,8 millones de dólares en intereses.

La fuente de ese valor atípico de 52,9 millones de dólares es un misterio.

Los contribuyentes pueden recibir ingresos por intereses de una variedad de fuentes, incluyendo bonos, cuentas bancarias e hipotecas. Los datos duros derivados del funcionamiento de los negocios de Trump son difíciles de encontrar, pero los hallazgos públicos de los reguladores de casinos de Nueva Jersey no muestran pruebas de que fuera propietario de algo capaz de generar ese elevado monto de intereses. Tampoco hay evidencia de ello en un informe de 1990 de su situación financiera, que elaboraron contadores que contrató a solicitud de sus banqueros.

El ingreso por intereses de Trump cayó casi tan rápidamente como aumentó. Para 1992, declaró solo 3,6 millones de dólares.



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