Internacional - Política

"Donald Trump es un dictador al que debemos confrontar": Irán

2019-05-10

Este jueves por la noche, el presidente estadounidense, Donald Trump, aseguró que "me...

Por LLUÍS MIQUEL HURTADO, El Mundo

Bien, pero tarde e insuficiente. Éste es el mensaje que el ala rigorista del poder ha transmitido al Gobierno centrista de Hasan Rohani por boca de los clérigos, durante el sermón del viernes. Tras el rezo, los fieles han marchado por el centro de Teherán, y de otras ciudades de provincia, al grito del folklórico "¡Muerte a América!". El clima estuvo dominado por el resentimiento hacia EU, que ofrece diálogo sin renunciar a imponer cada vez más sanciones, y la desconfianza hacia la UE.

El 'hoyatoleslam' Ali Akbari, encargado de la homilía ofrecida en la Universidad de Teherán, ha definido la reciente decisión del Consejo Supremo de Seguridad Nacional -de reducir escalonadamente los compromisos de Irán con el pacto nuclear y aumentará el enriquecimiento de uranio en dos meses, si Europa no facilita el cumplimiento de su parte del acuerdo- de "recíproca, contra la brutalidad del régimen de Estados Unidos y la debilidad de los gobiernos europeos".

No obstante, Akbari se ha mostrado crítico con el Ejecutivo. "La acción reciente de Teherán debería haberse realizado el año pasado, al mismo tiempo que EU se retiró" del acuerdo nuclear, ha lamentado el predicador. "Es un paso mínimo e inicial, pero importante y revolucionario para proteger los intereses nacionales y reforzar la resistencia de la nación iraní", ha remachado. En Mashad, que acoge uno de los santuarios más importantes del chiísmo, se ha criticado al presidente y se ha exigido dureza.

El ala rigorista del poder, representada por el Líder Supremo Ali Jamenei -de quien depende la Judicatura, la poderosa Guardia Revolucionaria y un amplia y arraigada red de instituciones religiosas- se ha visto reforzada por el adiós de Washington del pacto atómico. Con el "ya dijimos que no podíamos fiarnos de Occidente" como una suerte de nuevo eslogan, los partidarios de la línea dura ahora presionan al Gobierno, más aperturista, para que endurezca su discurso y sus contramedidas.

"No deberíamos dar más plazo a Europa y, en cambio, deberíamos emprender acciones decisivas para que comprendan que no tenemos miedo. Cuando más cedamos, más nos atacarán", sentencia Fateme, una de las docenas de mujeres que, cubiertas con un chador negro y puño en alto, marcharon por la emblemática avenida Enghelab este viernes. "Desconfiamos de Europa. Esperamos mucho para lograr el acuerdo nuclear y, nada más firmarlo, nos vinieron imponiendo nuevas condiciones. Eso es una falta de respeto a los iraníes. Irán no entregará su soberanía".

Este jueves por la noche, el presidente estadounidense, Donald Trump, aseguró que "me gustaría ver una llamada de Irán". "Lo que deberían hacer es llamarme, sentarnos y podremos hacer un acuerdo justo. Sólo no queremos que tengan armas nucleares", dijo a los periodistas. En Enghelab, Dara Afshar, artista, enfatiza que "se firmó un acuerdo y se acordaron unas reglas en un marco internacional. No tenemos nada más que hablar con EU. No tenemos problemas con negociar, pero si un país nos acosa no vamos a rehuir. Negociar sólo es bueno cuando no se vulneran nuestras condiciones económicas y sociales", subraya. Por Trump, simpatía, Dara muestra más bien poca: "Trump es un dictador al que debemos confrontar".

Por el momento, la Unión Europea ha respondido a Teherán que "rechazamos ultimátums", sin concretar medidas que faciliten la exportación de crudo y las relaciones financieras, como demanda Irán. Por eso, en Enghelab, este viernes, cundía la desconfianza hacia Bruselas. "Si Europa comprende cuál es su papel y se considera una entidad independiente, con una historia singular, debe confirmarlo decidiendo independientemente, fuera de la Casa Blanca", razona un joven clérigo llamado Rostami. "Irán no puede comprometerse con un acuerdo que sólo funcione en un sentido, con la inacción del resto de partes. El país puede seguir subsistiendo sin ayuda de Europa, considerando sus capacidades domésticas y las relaciones con otros países vecinos. En el mundo", concluye, "se está formando un pensamiento anti EU. Una situación como la actual contribuye a incrementarlo".



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