Reportajes

80 años de exilio español, entre dureza migratoria

2019-06-14

El 13 de junio de 1939 arribó al puerto de Veracruz, costas del Golfo de México, el...

 

(ANSA) - CIUDAD DE MEXICO.- El 80 aniversario del inicio del exilio español a México fue evocado con diversas actividades oficiales y académicas bajo la sombra del endurecimiento de las políticas migratorias mexicanas por la intensa presión del gobierno de Estados Unidos.
    
El 13 de junio de 1939 arribó al puerto de Veracruz, costas del Golfo de México, el vapor de bandera escocesa Sinaia, con 1.599 exiliados españoles a bordo que huían de la Guerra Civil Española y la persecución del franquismo contra los republicanos.
    
Entre los actos con motivo de la efeméride figuran uno ocurrido este jueves, en el que participó Ernesto Casanova, presidente del Ateneo Español de México; Cuauhtémoc Cárdenas, hijo del presidente Lázaro Cárdenas que abrió las puertas a los exiliados españoles y el canciller mexicano Marcelo Ebrard.
    
El viernes, se inauguraba en Veracruz la exposición Los Barcos de la Libertad, y la mesa redonda "80 años del exilio republicano español", donde participaron Cuauhtémoc Cárdenas, Silvia Goirguli, presidenta del Colegio de México y Fernando Serrano Migallón, uno de los más respetados juristas mexicanos.
    
El sábado estaba prevista la conferencia "Presencia del Exilio Español en la arquitectura mexicana", con el arquitecto Ignacio del Cueto.
    
La principal actividad fue encabezada por el presidente Andrés López Obrador, quien afirmó que su gobierno va "garantizar el derecho de asilo a migrantes", al que calificó como "sagrado".
    
"Ya quedó este hecho histórico como parte de nuestra política exterior", donde "quedó sembrado" sin importar el tipo de gobierno prevaleciente, dijo.
    
"Estamos atendiendo el asunto de la migración. Vamos a tratar siempre con respeto y a dar protección a los migrantes porque buscan mejores condiciones de vida", afirmó al responder a las críticas de la oposición, que cuestiona el endurecimiento de la política en la materia en los últimos meses.
    
López Obrador dijo que va a ser "muy respetuoso con el gobierno de Estados Unidos, con el presidente Donald Trump, con el pueblo estadounidense, pero al mismo tiempo vamos a respetar los derechos humanos de los migrantes".
    
El pasado viernes, México acordó con Estados Unidos el envío de 6,000 miembros de la Guardia Nacional para contener la oleada migratoria centroamericana iniciada en octubre pasado a través de diversas caravanas.
    
Además, aceptó ampliar un esquema del tipo de "tercer país seguro" para aceptar a los migrantes que tramitan su petición de asilo a Estados Unidos a fin de que sean retornados a México por medio de 11 cruces internacionales, cuando antes sólo lo hacía a través de tres.
    
La oposición, la sociedad civil y algunos expertos han cuestionado esta decisión porque consideran que México "no tiene la capacidad de convertirse en un tercer país seguro".
    
El viceministro para los Derechos Humanos, Alejandro Encinas, consideró que la cifra de extranjeros retornados se elevaría de 10,000 a 50,000, pero algunos estiman que inclusive podría llegar hasta 90,000, lo que podría generar una verdadera "crisis humanitaria en la frontera norte".
    
En el pasado, México fue una leyenda por su política de asilo en el siglo XX en América Latina no sólo en beneficio de españoles sino también de judíos que huían de la persecución de los nazis durante la Segunda Guerra Mundial.
    
Se estima que bajo el gobierno de Lázaro Cárdenas (1934-1940), uno de los más venerados en la historia del siglo XX, fueron acogidos en México entre 20,000 y 25,000 refugiados españoles.
    
En la década de los 70, otros miles de chilenos, argentinos, uruguayos, peruanos y colombianos solicitando protección fueron también acogidos y miles de salvadoreños y guatemaltecos más en los tiempos azarosos de la década de los 80.
    
Ahora, en cambio, la situación ha dado un giro y el gobierno aplica criterios cada vez más rigurosos en materia de asilo, según los entendidos.
    
"En México se habla mucho de lo que se compromete a nivel de derechos humanos, pero a la hora de la práctica todo queda en letra muerta", señaló Carolina Carreño, de la ONG Sin Fronteras.
    
La Organización de las Naciones Unidas ha vaticinado que el flujo de solicitantes podría crecer en el futuro.



Jamileth

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