Reportajes

Una semana frenética que sumió a Chile en una grave crisis social

2019-10-25

Los siete días de manifestaciones, enfrentamientos, saqueos e incendios en Santiago y otras...

Por Paula Bustamante

Santiago, 25 Oct 2019 (AFP) - La protesta estudiantil iniciada hace una semana contra el aumento del metro derivó en una crisis social en Chile, donde los manifestantes siguen en las calles para exigir un pedazo más grande de la prosperidad que hizo de este país uno de los más estables de América Latina. 

Transportistas y automovilistas coparon las autopistas que unen Santiago con el resto del país para reclamar una baja en las altas tarifas del sistema electrónico de peajes, congestionando las rutas en la hora de mayor tránsito.

Este estallido sin precedentes en Chile, el más grave en casi 30 años desde el fin de la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990), representa un claro desafío para su reconocido modelo económico de mercado abierto.

Los siete días de manifestaciones, enfrentamientos, saqueos e incendios en Santiago y otras ciudades han dejado 19 muertos. 

Y ante la multiplicación de denuncias sobre la acción de los militares, que están desplegados en las calles desde el sábado, la alta comisionada de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, la expresidenta chilena Michelle Bachelet, anunció el envío de "una misión de verificación para examinar" la situación.

La muerte de un ciudadano peruano que había sido herido el martes durante un saqueo en el sur de la capital chilena, elevó a 19 el número de muertes desde que comenzaron las protestas, informó la Fiscalía.

- En calles y autopistas -

Un exiguo aumento de la tarifa del Metro de Santiago fue el catalizador de las protestas, que han derivado en un movimiento mayor, heterogéneo y sin un liderazgo identificable, que pone sobre la mesa otras demandas, principalmente un aumento de las bajas pensiones del sistema privado, heredado de la dictadura.

"Esto ya es el reclamo de todo un país, nos cansamos", gritaba una manifestante durante un cacerolazo en Santiago.

El anuncio de una batería de medidas sociales por parte de Piñera el martes y su pedido de "perdón" por su gestión inicial de la crisis parecen no haber surtido efecto en la población.

El gobierno prometió mejorar las pensiones de los más pobres, aumentar impuestos para ciudadanos de mayores ingresos y disminuir las dietas parlamentarias, además de congelar un alza del 9,2% en la electricidad.

"Le pido a todos los diputados y senadores que en lugar de pelear tanto o de discutir tanto aprobemos estos proyectos con la urgencia", soltó Piñera desde La Moneda, rodeado por adultos mayores invitados a escuchar los alcances del proyecto de pensiones.

En las rutas, miles de camiones, taxis y vehículos particulares se sumaron este viernes a la protesta contra las altas tarifas del sistema electrónico de peajes.

"Los transportistas pequeños estamos siendo agobiados por el pago de las autopistas" y "nos plegamos a la situación que se generó en el país", dijo a la AFP Marcelo Aguirre, conductor de 49 años, durante esa movilización.

Aunque en medio de las constantes protestas, que pasado el mediodía comenzaron a activarse una vez más, Santiago busca también retomar su ritmo. Los habitantes, sin embargo, tendrán que lidiar con el séptimo toque de queda nocturno consecutivo, entre las 23H00 (02H00 GMT) de este viernes y las 04H00 del sábado. 

El metro -con más de 70 estaciones dañadas, varias de ellas destruidas- funciona parcialmente en cinco de sus siete líneas, apoyado por miles de buses para trasladar a la mayoría de los siete millones de santiaguinos.

Frente al Congreso, en Valparaíso, resurgieron enfrentamientos entre manifestantes y las fuerzas de seguridad. Los parlamentarios ya habían concluido sus actividades y los demás trabajadores se retiraron por seguridad.

La víspera también hubo choques en los puntos álgidos de las protestas.

Sin embargo, las concentraciones también mostraron un rostro festivo con cientos de jóvenes bailando y haciendo sonar cacerolas durante un improvisado concierto de rock callejero.

En los alrededores del palacio presidencial de La Moneda, cientos de manifestantes se pararon durante todo el jueves a desafiar al ejército y gritar o cantar consignas pidiendo la renuncia del mandatario Sebastián Piñera. 

- De la ONU a Chile -

Las protestas continúan mientras aumentan las denuncias de abuso de los agentes oficiales. Cinco de las 19 muertes fueron a manos de las fuerzas del Estado.

Un último reporte del Instituto Nacional de Derechos Humanos (INDH) contó, además, 584 heridos, 245 de ellos por armas de fuego.

Frente a los cuestionamientos, el ministro de Defensa, Alberto Espina, afirmó que los militares actuaban para proteger los derechos humanos de los chilenos, no para violarlos.

José Miguel Vivanco, director para las Américas de Human Rights Watch, también fue invitado a Chile por Piñera.


 



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