Ecología y Contaminación

Miles de personas asumen en Madrid el grito de Greta Thunberg frente a la crisis climática

2019-12-06

La Policía Nacional ha cifrado los asistentes en 15,000 personas. Para llegar a esa...

Por MANUEL PLANELLES, MIGUEL ÁNGEL MEDINA, NOOR MAHTANI y MARGARYTA YAKOVENKO | El País

Madrid 6 DIC 2019 - 23:01 CET Miles de personas han salido a la calle este viernes en Madrid para exigir a los líderes políticos que actúen contra el calentamiento global. Los manifestantes han unido su voz a la de los científicos que alertan desde hace años a través de sus informes de que las emisiones de gases de efecto invernadero que las actividades del ser humano expulsan llevan a un calentamiento global que tendrá duras consecuencias.

Para la capital de España, que acoge hasta el 13 de diciembre la Cumbre del Clima de la ONU –la conocida como COP25–, la multitudinaria marcha ha significado una explosión extraordinaria de reivindicaciones climáticas. Para la joven activista Greta Thunberg, impulsora de un movimiento de protesta global contra el calentamiento y la falta de acción de los Gobiernos, ha sido un viernes más de protesta tras una larga travesía desde EE UU. Y, de nuevo, rodeada de miles de personas, como le ocurre desde hace ya muchos meses. La activista, finalmente, no ha podido completar andando el recorrido por la gran afluencia de gente, aunque sí ha participado en el acto final. “Los líderes nos están traicionando. Basta ya”, ha lamentado Thunberg al final de la manifestación desde el escenario que se preparó. “El cambio viene os guste o no”, ha añadido sobre la presión hacía los mandatarios desde las calles.

En este último año –esta es la segunda cumbre climática a la que Thunberg acude, la primera fue en Katowice (Polonia) y ella era una activista muy poco conocida–, esta joven se ha convertido en una estrella mediática e icono de la lucha contra el cambio climático que, como ha ocurrido este viernes antes de la manifestación, no puede caminar por la COP25 sin una potente escolta que le proteja de los periodistas. Hasta tal punto se ha convertido en una estrella que uno de los puntos álgidos de la anodina Cumbre del Clima de Madrid que está en su ecuador es la manifestación de este viernes y la participación en ella de Thunberg, que ha empleado los medios de transporte más bajos en emisiones para llegar hasta España.

“Hay que hacer algo ya antes de que sea irreversible”, ha resumido el espíritu de esta protesta Ainhoa Sánchez, una joven de 17 años, miembro del colectivo Extinction Rebellion, durante la manifestación. La de este viernes es la tercera gran marcha contra la pasividad frente al cambio climático que se celebra en Madrid. La primera fue en marzo y estuvo protagonizada por los adolescentes y jóvenes que han estado en la vanguardia de esta protesta global. A la segunda, ya en septiembre y enmarcada en la conocida como huelga mundial por el clima, se sumaron también los adultos. Y en la de este viernes ya no había diferencia de edades.

La Policía Nacional ha cifrado los asistentes en 15,000 personas. Para llegar a esa cantidad, los agentes, según la Delegación del Gobierno, han empleado imágenes tomadas en un helicóptero. El cálculo efectuado por este periódico –a partir del recorrido y la concentración de manifestantes, muy irregular– sitúa aproximadamente entre 25,000 y 35,000 los asistentes. Los organizadores aseguran que han acudido 500,000 personas.

“Hay que hacer algo”, ha señalado sobre la falta de acción contra el cambio climático Ana Malón, de 54 años y que se ha desplazado desde Pamplona. La manifestación busca instar a los cerca de 200 países que se reúnen durante estos días en Madrid –tras la renuncia de Chile a acoger esta cita anual por las intensas protestas que vive– a ser más ambiciosos en la lucha contra el cambio climático. “Tenemos solo diez años para frenar las peores consecuencias del cambio climático”, ha explicado el actor Javier Bardem, que ha cargado desde el escenario contra el alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, y el presidente Donald Trump, a los que ha llamado estúpidos por sus medidas contra el medio ambiente.

“No queremos que declaréis la emergencia climática, sino que actuéis”, le espetó a los responsables políticos Vanessa Nakate, una activista ugandesa del movimiento Fridays for Future que lidera Thunberg. Aunque la cumbre de Madrid es una cita de transición, durante la próxima semana los países tendrán una oportunidad de oro para ser más ambiciosos y comprometerse a presentar planes más duros de recorte de sus emisiones de efecto invernadero. Manuel, de 56 años, ha advertido desde la marcha de la existencia de “un montón de informes y de centros de investigación” que alertan de que la senda ahora no es la correcta. La ciencia, y eso esgrimen los activistas con fuerza, apunta a que los planes que tienen sobre la mesa los Estados no serán suficientes para que el calentamiento se quede dentro de unos niveles no catastróficos, por lo que se necesitan compromisos de recortes mucho más duros. “Tenemos que ser capaces de dar respuesta a los jóvenes”, reconocía antes de la manifestación desde la cumbre Valvanera Ulargui, directora de la Oficina Española de Cambio Climático.
 



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