Religión

Templos católicos bajo ataque

2020-01-08

Que los delincuentes ya no respeten ni "la casa de Dios" es motivo de alarma en...

 

(ANSA) - CIUDAD DE MEXICO  - Los templos católicos mexicanos dejaron de ser un último refugio donde los fieles creen sentirse a salvo, en una atmósfera idónea para el recogimiento espiritual, para convertirse en blanco del crimen.
    
Que los delincuentes ya no respeten ni "la casa de Dios" es motivo de alarma en México, especialmente por tratarse del segundo país con más católicos en el mundo.
    
El Centro Católico Multimedial contabilizó al menos 28 asaltos semanales dentro de las parroquias, que incluyen robos de reliquias, hurto a feligreses, saqueo de las alcancías de las limosnas y apropiación de objetos litúrgicos.
    
Inclusive, se han dado casos de lesiones a los fieles, tortura a sacerdotes, asesinatos y por supuesto el robo de arte sacro, que es quizá el delito más antiguo.
    
Entre 12% y 14% de los santuarios de las 19 provincias eclesiásticas de México sufrieron estos ilícitos, de acuerdo con la Agencia Noticiosa Católica, que cita los testimonios de las propias víctimas.
    
Uno de los casos más graves ocurrió en la comunidad de Río Florido, en el central estado de Zacatecas, donde un objeto explosivo fue arrojado dentro de la Iglesia del Sagrado Corazón, dejando cuatro niños heridos, uno de los cuales perdió la mano.
    
En el estado de Puebla, vecino a la capital, el sacerdote Ambrosio Arellano, de 78 años, fue sometido a torturas dentro de su propia parroquia y en la ciudad de Cuernavaca, a 70 kilómetros al sur de la Ciudad de México, el cura Juvenil Candia fue agredido a balazos.
    
El 23 de agosto pasado, el sacerdote José Guzmán, de la Parroquia Cristo Rey de la Paz, en Matamoros, estado norteño de Tamaulipas, fue asesinado de varias puñaladas dentro del recinto religioso.
    
La jerarquía católica solicitó a las autoridades establecer dispositivos de seguridad en los templos que han sido más vulnerables a los ataques de la delincuencia, sin resultados hasta ahora.
    
La diócesis de León, en el estado central de Guanajuato, el más violento del país, anunció hace un año la adopción de medidas de protección en los templos para evitar una ola de asaltos, sobre todo sustracción de dinero depositado en las ánforas de los donativos.
    
Además, se produjo en el estado de Morelos una espiral de extorsiones telefónicas a los sacerdotes, que llevó al vicario general Tomas Toral a solicitar ayuda del gobierno local, pero también sin mayores resultados.
    
En ocasiones, los propios feligreses son despojados de sus pertenencias mientras rezan durante la liturgia en los templos.
    
Meses atrás, en las ciudades de Córdova, estado de Veracruz (sur); de Nogales, estado de Sonora (norte) y de Morelos, las autoridades eclesiásticas anunciaron que las puertas de los templos cerrarían durante la noche por la escalada de saqueos de la que fueron objeto.
    
El obispo de Córdova, Eduardo Patiño, que hace 19 años está al frente de la diócesis, señaló que este fenómeno "no era tan común como en la actualidad".
    
Las denuncias no prosperaron y la fiscalía "nunca da con los responsables ni devuelve las pertenencias robadas", aseguró el prelado.
    
"El pueblo de Dios sufre un miedo que lo paraliza" y "los feligreses tienen temor de salir de noche", afirmó en diciembre pasado el obispo de Cuernavaca, Ramón Castro.
    
Castro dijo que al menos cuatro monjas recibieron llamadas de extorsión en las que se les solicita entregar dinero.
    
Entre las medidas adoptadas por algunas parroquias con mayores recursos, están la instalación de cámaras de circuito cerrado, protecciones metálicas, candados de alta seguridad, alcancías blindadas y alarmas. La embestida de las bandas criminales no se limita a los templos católicos por cuanto también en Morelos el representante de la Asociación Interreligiosa del estado, Mauro Chino, denunció una ola de asaltos contra templos evangélicos en la zona sur y el área metropolitana de Cuernavaca, la capital.



Jamileth