Turismo

Boeing acuerda compensación a aerolínea azteca

2020-01-09

El retiro de los aviones MAX fue ordenado por Aeroméxico luego de los accidentes...

 

 

(ANSA) - CIUDAD DE MEXICO, 6 ENE - El gigante estadounidense de fabricación de aviones Boeing alcanzó un acuerdo con la emblemática aerolínea Aeroméxico para compensarla por la inmovilización de sus seis aviones 737 MAX, tras dos accidentes ocurridos a este modelo.
    
La compañía azteca, la única en el país que incorporó a su flota este tipo de naves ultramodernas -su salida de operaciones en marzo de 2019 le provocó fuertes pérdidas-, anunció este convenio en un informe entregado a la Bolsa de Valores.
    
Se ignora el monto de la indemnización que otorgará el conglomerado estadounidense ya que los detalles del acuerdo fueron catalogados como confidenciales, pero se espera que sirvan para mitigar un poco los costos de mantener en tierra las aeronaves.
    
En el informe, Aeroméxico señaló que se encuentra "en constante comunicación con Boeing y con autoridades aeronáuticas nacionales e internacionales y que espera pronto poner en operación los equipos, una vez que estén certificados nuevamente".
    
El retiro de los aviones MAX fue ordenado por Aeroméxico luego de los accidentes aéreos en Etiopía e Indonesia que involucraron a este tipo de naves y en los que fallecieron 346 personas.
    
Andrés Conesa, director general de la aerolínea mexicana, dijo en diálogo con inversionistas en octubre pasado que se mantenía confiado en que su flota de MAX pudiera volver a operar a mediados de enero.
    
Fuentes del sector aeronáutico señalaron que a más tardar en febrero regresarían a surcar los cielos los Boeing 737 MAX, como lo anticiparon también Southwest y American Airlines.
    
El director ejecutivo de Boeing, Dennis Muilenburg, sostuvo que "un mal diseño" del modelo de Boeing con partes que no habían sido probadas de acuerdo a los protocolos de seguridad habría originado los accidentes.
    
Aeroméxico adquirió seis aviones, planeaba comprar otros 7 en 2019 y siete más para llegar a dos decenas en 2020.
    
La poderosa compañía eliminó entre un 5% y un 7% de sus rutas, entre ellas los vuelos a Guayaquil (Ecuador) y Punta Cana (República Dominicana), debido a la falta de estos aviones.
    
Boeing ya anunció otros acuerdos con distintas aerolíneas, como la islandesa Icelandair y la turca Turkish Airlines para amortiguar las pérdidas por el retiro de los aviones B737 MAX.
    
Sólo en el segundo trimestre de 2019, Aeroméxico tuvo una pérdida neta de 1.106 millones de pesos (unos 55 millones de dólares) por la suspensión temporal de operaciones de sus seis aeronaves retiradas.
    
Según su reporte financiero enviado a la Bolsa Mexicana de Valores (BMV), en el trimestre mencionado, la empresa vio agravarse los problemas financieros que de por sí arrastra desde hace tiempo, como consecuencia del tema de los MAX.
    
En ese período, se redujeron 2,6% sus ingresos totales respecto del mismo lapso de 2018, para llegar a 16.384 millones de pesos (unos 800 millones de dólares).
    
Estas pérdidas fueron atribuidas por la firma a "la disminución de ingresos pasaje por tarifa e ingresos de carga, derivado de la disciplina en capacidad junto con el impacto negativo de la suspensión temporal de operaciones" de los seis aparatos.
    
El golpe por el retiro de los aviones MAX es parte de una cadena de factores que afectan a la compañía líder de la aviación mexicana, que sufrió en los últimos tiempos sobre todo por el "boom" de las aerolíneas de bajo costo.
    
Entre enero y julio de 2019, el 50,7% de los pasajeros que se desplazaron por el país lo hicieron a través de las dos más grandes aerolíneas "low cost", Volaris y ViaAerobus, arrebatando clientela a Aeroméxico, según el ministerio de Comunicaciones y Transportes.
    
En comparación, hace 12 años, las compañías de bajo costo sólo acaparaban el 11,3% del mercado.
    
Otra embestida fue el inicio de operaciones en diciembre pasado de la compañía Emirates Airlines, cuyo ingreso Aeroméxico había venido obstaculizando, inclusive en los tribunales, por la amenaza que representaba a su hegemonía.
    
"Lo que no nos gusta es que no podemos competir con las aerolíneas subsidiadas que reciben todos sus fondos del gobierno", concluyó Conesa.



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