Internacional - Seguridad y Justicia

Jefe de la diplomacia de la Unión Europea en Teherán para intentar "reducir tensiones"

2020-02-03

Borrell se reunió con el ministro iraní de Relaciones Exteriores, Mohamad Javad...

 

Teherán, 03 Feb 2020 (AFP) - El jefe de la diplomacia europea, Josep Borrell, mantuvo conversaciones este lunes en Teherán con la finalidad de que lleven a una "desescalada" sobre el programa nuclear iraní, una cuestión que genera fuertes tensiones internacionales.

Su visita a Irán se produce también en la estela de nuevas tensiones entre la República Islámica y Estados Unidos. Los dos países enemigos estuvieron a principios de enero al borde de un temido enfrentamiento tras el asesinato por parte de Washington de un general iraní de primer rango en Irak.

Borrell se reunió con el ministro iraní de Relaciones Exteriores, Mohamad Javad Zarif, y con el presidente, Hasán Rohani.

Zarif y Borrell discutieron sobre "la necesidad de reducir las tensiones regionales", las "consecuencias peligrosas para la región y el mundo" del reciente plan estadounidense con el que pretende solucionar el conflicto israelo-palestino, el acuerdo internacional sobre el programa nuclear iraní y los "últimos acontecimientos en Irak, Siria y Yemen", informó Teherán. 

Borell también tiene previsto reunirse con el presidente del Parlamento iraní, Ali Larijani.

Borell viajó con el propósito de "reducir las tensiones y buscar posibilidades de una solución política a la crisis actual", así como para "expresar la determinación de la UE para preservar" el acuerdo concluido en Viena en 2015.

- Tensiones y conciliación -

La visita de Borrell tiene lugar en medio de las tensiones entre Irán y los occidentales sobre el programa nuclear de Teherán. 

Borrell anunció el 24 de enero que los Estados que firmaron el acuerdo internacional sobre el programa nuclear iraní habían acordado mantener una reunión de conciliación "en febrero" para intentar proteger el pacto, que podría quedar en nada desde que Estados Unidos decidió abandonarlo unilateralmente en 2018.

El acuerdo de Viena, firmado por la República Islámica y el grupo P5+1 (China, Estados Unidos, Francia, Reino Unido, Rusia y Alemania), establece que se levanten las sanciones impuestas a Irán a cambio de que Teherán ofrezca garantías de que su programa nuclear será exclusivamente civil. 

Irán aceptó limitar drásticamente sus actividades nucleares y someterse a un régimen de inspección a medida, el más estricto jamás impuesto por el Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA).

Sin embargo, la decisión de Estados Unidos de retirarse del pacto y de restablecer las sanciones contra Irán --que ha ido endureciendo desde entonces-- ha privado a la República Islámica de las ventajas que le ofrecía el acuerdo. 

Washington acusa a Teherán de intentar dotarse del arma atómica, algo que el gobierno iraní rechaza de forma tajante. 

Las sanciones estadounidenses han acabado aislando a Irán del sistema financiero internacional y le han hecho perder a los clientes que le compraban petróleo, lo que sumió al país en una profunda recesión. 

En respuesta, Irán decidió en mayo de 2019 desligarse de varios de sus compromisos claves recogidos en el pacto de Viena, y ahora produce uranio enriquecido a una tasa superior al 3,67% (el umbral fijado en el acuerdo) y ya no respeta los límites de 300 kilos impuesto a sus reservas de uranio enriquecido ni los impuestos al número de centrifugadoras para enriquecer uranio.

Además, dejó de ceñirse a las condiciones que se impusieron en Viena sobre sus actividades de investigación y desarrollo en materia nuclear. 

Para intentar obligar a Irán a respetar completamente al pacto, Francia, el Reino Unido y Alemania activaron en enero un mecanismo de solución de diferendos (MRD), previsto en el pacto, que podría --a largo plazo-- conducir al restablecimiento de todas las sanciones del Consejo de Seguridad de la ONU retiradas en su día.

Irán advirtió que si esto ocurre ello supondría la muerte definitiva del acuerdo de Viena.


 



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