Internacional - Economía

Bolsonaro profundiza su apuesta privatizadora con la venta de más de 6,000 millones en acciones de Petrobras

2020-02-13

El presidente Jair Bolsonaro no piensa, al menos por ahora, deshacerse de la totalidad de la...

Por HELOÍSA MENDONÇA | El País

São Paulo 13 FEB 2020 - 14:30 CST El Gobierno de Jair Bolsonaro ha puesto la directa en su plan de venta de las acciones que conserva en Petrobras, la llamada “joya de la corona” de Brasil. Desprenderse de una parte de los títulos que tiene de la gran petrolera del país —y parte de la élite mundial del sector— forma parte del plan del zar económico del Ejecutivo, Paulo Guedes, de reducir el tamaño del Estado. La semana pasada, el banco de desarrollo Bndes, de titularidad pública, recaudó 22,000 millones de reales (4,600 millones de euros), en una de las mayores operaciones de venta de acciones en el país en los últimos diez años, y aunque todavía mantiene el 50,2% del accionariado de Petrobras, desde su llegada al poder el Estado brasileño ha vendido participaciones por valor de 30,000 millones de reales (6.360 millones de euros). Estaban en manos del propio Bndes y de otro banco estatal, Caixa.

El presidente Jair Bolsonaro no piensa, al menos por ahora, deshacerse de la totalidad de la petrolera estatal brasileña. Pero no ha dejado de dar rienda suelta a la obstinación de Guedes por reducir el tamaño y el papel del Estado en la economía. Esa filosofía ha calado también en los segundos niveles. El último ha sido el propio presidente de Petrobras, el liberal Roberto Castello Branco, que en entrevista con el diario Valor Econômico, dejó caer que el tamaño del paquete accionarial del Bndes era exagerado: “Se ha transformado en un gran hedge fund [fondo especulativo]”. El riesgo, según Castello Branco, es tener grandes pérdidas en casos de volatilidad con una cartera de este tamaño.

Las últimas operaciones de venta de acciones Petrobras refuerzan el proyecto de Guedes de desinflar el peso del sector público, un asunto sobre el que el ministro de Economía no se ha cortado a la hora de expresar su opinión. La semana pasada, al criticar los reajustes salariales automáticos de los servidores públicos, el ministro los comparó con “parásitos” que matan al Estado. Pese a haber pedido disculpas después, Guedes ha insistido en su doctrina: todo pasa por reducir la participación del Gobierno en la economía y en que el crecimiento descante íntegramente sobre los hombros del sector privado.

Las privatizaciones están en el centro de la agenda del equipo de Guedes con el argumento de reducir la deuda y reforzar unas cuentas públicas maltrechas durante el periodo de crisis económica. El plan del Gobierno pasa por reducir o vender participación en 115 activos, entre compañías estatales y proyectos de concesión de infraestructura. De este total, la promesa es que al menos 64 se subastarán este año, incluida la venta de seis empresas estatales, como la Casa de la Moneda de Brasil, y Eletrobras, de energía. Una de las mayores expectativas es la subasta del 5G. Están en la fila, aún, la concesión de aeropuertos, carreteras, ferrocarriles e incluso parques nacionales.

"Hace mucho tiempo que las acciones [de Petrobras en manos del Bndes] eran criticadas. ¿Por qué un banco de fomento necesita tener participación en una estatal? ¿Será que los recursos no podrían ser mejor utilizados?", critica Sérgio Lazarini, profesor de economía de Insper. "Claro que en la agenda de un gobierno más liberal esa crítica queda en relieve".

En lo que va de gestión de Castello Branco, que llegó a Petrobras tras ser designado por Bolsonaro, la firma energética ha vendido activos —algunos de ellos en África— y ha cerrado algunos negocios, como en el ámbito de los fertilizantes. Su objetivo casi único ha sido reforzar el balance general de una compañía muy golpeada en los últimos años por escándalos de corrupción, después de que se viese señalada por la Policía Federal —en el marco de la operación Lava Jato— como parte de un importante esquema de lavado de dinero en el que también estaban implicados políticos y constructoras como Odebrecht. El caso llevó a Petrobras a pérdidas multimillonarias y a la renuncia de su plana mayor, y solo cuatro años después la empresa volvió a presentar números verdes de nuevo.

Si hace diez años la estatal vivía un momento de expansión, con ambiciones de duplicar la producción con el descubrimiento en 2006 del llamado presal —enormes reservas bajo de una honda capa geológica de sal—, hoy la compañía está en pleno proceso de desinversiones para hacer caja. Según un reciente informe del banco Itaú, estas ventas serán "de notable importancia" para la mejora de la empresa mixta.



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