Internacional - Finanzas

El coronavirus, otro golpe para la prensa británica

2020-04-22

Pero esto es solo "un débil rayo de esperanza en una horrible nube negra", afirma...

AFP  / Paul Ellis 

Los medios británicos, debilitados por la pandemia de coronavirus, temen una nueva hecatombe entre las numerosas cabeceras de prensa escrita local y algunos llegaron a pedir al gobierno que aumente los impuestos a los gigantes digitales para financiar un respaldo público.

Ante la proliferación de noticias falsas que circulan en las redes sociales desde el comienzo de la crisis sanitaria, grandes medios como la BBC han registrado un importante aumento de lectores en busca de información fiable.

Pero esto es solo "un débil rayo de esperanza en una horrible nube negra", afirma Ian Murray, director de la sociedad británica de redactores jefes.

La realidad es muy diferente para la mayoría de medios: la crisis amenaza con hundir a muchos de ellos, que han estado en mal estado durante años, especialmente entre la abundante prensa local británica.

Entre 2005 y 2018, echaron el cierre 250 publicaciones locales. Y desde el comienzo de la pandemia, más de 2,000 personas, principalmente personal no editorial, han sido despedidas de 500 cabeceras diferentes, según Press Gazett, revista especializada en este sector.

La causa es el desplome de las ventas en papel debido al confinamiento y la caída del mercado publicitario.

Según la empresa de investigación sobre medios Enders Analysis, las tiradas podrían reducirse a la mitad este año y los ingresos por publicidad podrían bajar en casi un tercio, es decir unos 330 millones de libras (408 millones de dólares, 372 millones de euros).

- "Fase terminal" -

Algunas empresas prevén pérdidas de ingresos de millones de libras y ya han reducido los salarios, lo que a veces requiere que el personal trabaje menos horas o tome unas vacaciones no remuneradas.

Otros han anunciado fusiones o advertido que podrían cerrar completamente.

Según analistas del sector, hasta 5,000 puestos de trabajo están en peligro.

El ministro de Cultura, Olivier Dowden, estimó las pérdidas del sector mediático en 50 millones de libras durante la pandemia, sobre todo porque algunas publicaciones han abierto en acceso libre en internet todo su contenido sobre el covid-19.

Pero, según el exeditor del Daily Mirror Roy Greenslade, la crisis no terminará con el fin del confinamiento.

El período pospandemia "probablemente marque la fase terminal del largo declive del periódico en papel", predice Greenslade, ahora columnista de medios de comunicación del diario The Guardian.

Sin la ayuda "inmediata" del gobierno, muchas publicaciones se verán obligados a cerrar, dice por su parte James Mitchinson, redactor jefe del Yorshire Post, un periódico local del norte de Inglaterra.

"Las medidas que hemos tomado para reducir los costos no compensan la reducción de nuestros ingresos por publicidad", afirmó recientemente en el Sunday Times.

- Gravar a los gigantes digitales -

En opinión de Mitchinson, la prensa necesita "subvenciones" públicas y un cambio en las reglas del sistema de compensación establecido por el gobierno británico desde el comienzo de la pandemia de covid-19.

El objetivo sería permitir que "trabajadores claves" como los periodistas "trabajen, no tengan que deponer las armas" cuando sus redacciones ya no puedan pagarles.

Para recaudar los fondos necesarios para apoyar a los medios a largo plazo, el Sindicato Nacional de Periodistas (NUJ) ha pedido al gobierno de Boris Johnson que aumente el nuevo impuesto a los gigantes digitales, que entró en vigor el 1 de abril.

Este impuesto del 2% debería eventualmente traer "500 millones de libras al año", afirma el secretario general adjunto del NUJ, Seamus Dooley, a la AFP.

Según Dooley, "triplicar" este porcentaje permitiría hacer "una considerable inyección inmediata" en un sector que ve sus ingresos publicitarios regularmente fagocitados por los gigantes digitales.

"No hacer nada no es una opción", lanza Dooley, que ve la pandemia como una oportunidad para actuar antes de que partes del Reino Unido se vean privadas de una prensa regional, que se encarga, entre otras cosas, de vigilar a las autoridades locales.

"Irónicamente, el periodismo nunca ha estado en una posición tan complicada, pese a que nunca ha sido tan importante como ahora", añade.



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