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Muerte de George Floyd revive la agitación mundial del 2019

2020-06-10

Un gobierno democrático dispuesto a escuchar el clamor del pueblo puede ser más...

Por TAMER FAKAHANY | AP

LONDRES (AP) — Las manifestaciones que hicieron que buena parte del mundo se llenase de gases lacrimógenos el año pasado fueron frenadas por la pandemia del coronavirus. La indignación, sin embargo, sigue vigente y la muerte de George Floyd generó otra ola de expresiones de condena a la brutalidad policial y las desigualdades raciales.

Desde Hong Kong hasta Jartum, de Bagdad a Beirut, de Gaza a París, de Caracas a Santiago, la gente tomó las calles en el 2019 para exigir libertad, soberanía o simplemente una vida menos dura mientras unos pocos prosperan. Parecía que reinaba la agitación en todos lados menos en Estados Unidos.

Ahora, tras la muerte de Floyd, un afroamericano que falleció en Minneapolis cuando un policía le puso la rodilla en el cuello varios minutos mientras estaba tendido en el piso, arrecian nuevamente las protestas en todo el mundo, a pesar de la pandemia.

La brutalidad policial o militar y el racismo son factores universales, presentes en muchas sociedades.

La misma naturaleza de las manifestaciones hace pensar que hay un deseo ferviente de cambio, una necesidad de resolver injusticias históricas. Pero, ¿cuál es el objetivo final? Dependiendo del gobierno al que se le exigen cambios, los resultados pueden variar.

Un gobierno democrático dispuesto a escuchar el clamor del pueblo puede ser más proclive a adoptar reformas o se puede cambiar de rumbo a través de las urnas.

Los gobiernos autoritarios, en cambio, rara vez ceden y confrontarlos puede terminar generando regímenes más duros todavía o guerras civiles.

Vistazo a algunos de los alzamientos de las últimas décadas y lo que lograron.

LA LUCHA POR LOS DERECHOS CIVILES EN EU

Las protestas que estallaron en Estados Unidos la semana pasada tenían una característica inusual: Fueron espontáneas, sin líderes, por más que se enfocasen en las reivindicaciones del movimiento Black Lives Matter. Durante las décadas de 1950 y 1960, Martin Luther King, quien encabezó una concentración de 250,000 personas en Washington en 1963, y Malcolm X fueron figuras prominentes del siglo 20, impulsando dos visiones distintas: Protestas pacíficas uno y el empleo de “cualquier método que sea necesario” el otro. El resultado de esta lucha fue la Ley de Derechos Civiles del gobierno de John F. Kennedy y la Ley sobre el Derecho al Voto de la administración de Lindon B. Johnson. Ambos querían combatir el racismo endémico del país y estos fueron hitos históricos. Pero las injusticias sociales y la guerra de Vietnam siguieron presentes y malestar fue en aumento hasta que se llegó al estallido social de 1968, similar al del 2020.

Legisladores demócratas proponen replantear el funcionamiento de la policía y exigirle una mayor rendición de cuentas. Esas iniciativas, sin embargo, tropiezan con las divisiones partidistas.

LA CAÍDA DE LA CORTINA DE HIERRO

Había un aire revolucionario en Europa oriental en 1989 y un enorme deseo de voltear a los gobiernos comunistas. Uno a uno esos gobiernos fueron cayendo, en un efecto dominó invertido. Muchos pensaron que el efecto dominó podría favorecer a la Unión Soviética. Pero el líder soviético Mijáil Gorbachov despejó el terreno para un movimiento tectónico. Cayó el Muro de Berlín y con él el gobierno comunista de Alemania Oriental, seguido por los de Polonia y otros estados, en casi todos los casos sin derramamientos de sangre. La excepción fue Rumania, donde Nicolae Ceausescu y su esposa fueron fusilados. Este período incluyó la Revolución de Terciopelo en Checoslovaquia, que fue el antídoto histórico de la Primavera de Praga, un período de liberalización que promovió un “comunismo con un rostro humano”. El movimiento fue sofocado por más de medio millón de soldados del Pacto de Varsovia, encabezado por los soviéticos, en 1968.

LA PRIMAVERA ÁRABE Y SU REEDICIÓN ACTUAL

Pasaron dos décadas antes de que el mundo presenciase otra ola de protestas que abarcan toda una región. Estas movilizaciones fueron las primeras captadas por las novedosas redes sociales. Luego de décadas de dictaduras y cleptocracias, el mundo árabe se alzó contra sus gobernantes. Cayeron los gobiernos de Egipto, Yemen, Libia y Túnez en el 2011. Pero solo en Túnez se inició una era democrática.

En Egipto hay hoy un gobierno más autoritario todavía, en el que no se tolera el disenso y miles de personas fueron apresadas. Yemen y Libia fueron destrozados por conflictos internos y catástrofes humanitarias. Un levantamiento contra la dinastía de los Assad dio paso a una guerra civil que continúa en Siria, con más de medio millón de muertos y millones de desplazados.

En los vecinos Líbano e Irak estallaron protestas civiles en octubre del año pasado contra las elites gobernantes. En el Líbano confluyen varias crisis, incluida una inminente quiebra. En Irak, donde han muerto cantidades de manifestantes, el sistema de salud no está preparado para hacer frente al COVID-19 y el país siente la pronunciada reducción de los ingresos del petróleo. Es previsible que vuelva a haber protestas en ambos países.

EL ESPÍRITU DEL 2019 Y EL 2020

Sudán experimentó en carne propia lo que puede pasar con la desobediencia civil y las manifestaciones de protesta, y el alto costo que pueden conllevar --con muertes y violaciones-- mientras sigue encaminándose hacia una nueva era. El alzamiento hizo caer un caudillo militar acusado de genocidio y crímenes de guerra. El presidente Omar al-Bashir fue derrocado en abril del 2019, dando paso a la creación de un “consejo soberano” de gobierno cívico-militar. Los civiles, no obstante, se ven subordinados al poder militar.

Las protestas que empezaron hace un año en Hong Kong parecieron promover todas las aspiraciones democráticas. Pero China, con su poderoso Ejército Popular de Liberación, no parece dispuesta a ceder y es posible que el territorio quede bajo la autoridad de Beijing mucho antes del 2047, como quedó estipulado cuando Gran Bretaña entregó su vieja colonia a China en 1997.



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