Mensajería

Todos nos equivocamos, todos podemos cambiar

2020-09-04

No camines en las tinieblas de quien se miente a sí mismo.


"No camines en las tinieblas de quien se miente a sí mismo"

Todos tenemos la posibilidad de equivocarnos: todos. De una manera u otra, nos hemos equivocado. Y la hipocresía hace que no se piense en la posibilidad de cambiar de vida, hay poca confianza en la rehabilitación, en la reinserción en la sociedad. Pero de este modo se olvida que todos somos pecadores y, muchas veces, somos prisioneros sin darnos cuenta. , Cuando se permanece encerrado en los propios prejuicios, o se es esclavo de los ídolos de un falso bienestar, cuando uno se mueve dentro de esquemas ideológicos o absolutiza leyes de mercado que aplastan a las personas, en realidad no se hace otra cosa que estar entre, las estrechas paredes de la celda del individualismo y de la autosuficiencia, privados de la verdad que genera la libertad. Y señalar con el dedo a quien se ha equivocado no puede ser una excusa para poder esconder las propias contradicciones.

Sabemos que ante Dios nadie puede considerarse justo (cf. Rom. 2, 1 -11) Pero nadie puede vivir sin la certeza de encontrar el perdón.(1)

No camines en las tinieblas de quien se miente a sí mismo

¿Qué significa caminar en las tinieblas? Porque todos nosotros tenemos tinieblas en nuestra vida, y también momentos en los que todo, también en nuestra conciencia, es oscuro, ¿no? Caminar en las tinieblas significa estar insatisfecho de uno mismo; estar convencido de no tener la necesidad de la salvación. ¡Ésas son las tinieblas! Y cuando uno sigue adelante por su camino de tinieblas, no es fácil dar un paso atrás. Por eso Juan (cf 1 Jn 1, 5 -2,2) indica, quizá esta manera de pensar lo hace reflexionar “sí decimos estar sin pecado, nos engañamos a nosotros mismos y la verdad no está en nosotros. Miren sus pecados, nuestros pecados: todos somos pecadores, todos. Éste es el punto de partida.

Pero si confesamos nuestros pecados Él es fiel, es justo al perdonarnos los pecados y purificarnos de toda iniquidad…cuando el Señor nos perdona, hace justicia. Sí, se hace justicia primero a sí mismo, porque Él ha venido a salvarnos y cuando nos perdona se hace justicia a sí mismo. “Soy tu salvador” y nos acoge…

“Como es tierno un padre con los hijos, así el Señor es tierno con aquellos que le temen” (cf. Sal 192), con aquellos que van hacia Él. La ternura del Señor. Nos entiende siempre, pero también no nos deja hablar: Él sabe todo, “Queda tranquilo, ve en paz”, esa paz que sólo Él da.(2)

El agua estancada se pudre

Todos sabemos que cuando el agua se estanca se pudre. Hay un dicho en español que dice: El agua estancada es la primera en corromperse. No permanecer estancado. Debemos caminar, dar un paso cada día, con la ayuda del Señor. Dios es Padre, es misericordia, nos ama siempre. Si nosotros los buscamos. Él nos acoge y nos perdona. Como dije, no se cansa de perdonar. Es el lema de esta visita: “Dios no se cansa de perdonar”- Nos hace levantar de nuevo y nos restituye plenamente nuestra dignidad. Dios tiene memoria, no es un desmemoriado. Dios no se olvida de nosotros, se acuerda siempre. Hay un pasaje en la Biblia, del profeta Isaías, que dice: Si incluso una madre se olvidara de su hijo – y es imposible -yo no te olvidare jamás (cf. Is 49, 15) Y esto es verdad: Dios piensa en mí, Dios se acuerda de mí. Yo estoy en la memoria de Dios.(3)

Bibliografía:

(1) (Papa Francisco, “La felicidad en esta vida” homilía, 6 de noviembre de 2016).

(2) (Papa Francisco, “La felicidad en esta vida” Homilía en Santa Marta, 29 de abril 2013).

(3) (Papa Francisco, “La felicidad en esta vida” Discurso, 5 de julio 2014).



regina