Entre la Espada y la Pared

Biden y Trump encuentran en los incendios forestales un nuevo frente de batalla

2020-09-17

“Es un tema en particular tangible para las personas en este momento”, afirmó...

Por Adam Nagourney y Shane Goldmacher, The New York Times

Los incendios no solían ser un tema en las campañas presidenciales. Hasta ahora: Biden está posicionando el asunto para atraer votantes preocupados por el cambio climático.

La proliferación de incendios forestales en el oeste de Estados Unidos ha abierto un nuevo campo de batalla en la feroz competencia entre el presidente Donald Trump y Joe Biden por los votantes de los suburbios. Hay evidencia creciente de que el cambio climático es un tema de gran preocupación para muchos estadounidenses, en particular las mujeres, que siguen atestiguando las imágenes nocturnas de destrucción y densas capas de humo.

Trump ha buscado revertir su brusco descenso entre los votantes suburbanos al afirmar que una Casa Blanca controlada pr demócratas sería una amenaza para la seguridad de los suburbios, ya que incrementaría el espectro del crimen, los disturbios y la “invasión” de viviendas para personas de bajos recursos. Muchos consideran que esta táctica es una manera de atizar temores racistas.

Pero Biden, el candidato presidencial demócrata, busca redefinir el significado de “seguridad” para un electorado que ha sido azotado por el miedo en medio de una pandemia, los disturbios sociales en las calles y ahora los letales incendios forestales. Biden está presentando al cambio climático como una amenaza más real e inmediata para los suburbios que la violencia mostrada en los anuncios e intervenciones de Trump, y para ello aprovechó un discurso pronunciado el 14 de septiembre sobre los devastadores incendios que han arrasado bosques, destruido casas y cobrado vidas.

“Es un tema en particular tangible para las personas en este momento”, afirmó Kate Bedingfield, subdirectora de la campaña de Biden.

El discurso de Biden llegó en el momento en el que Trump realizó un viaje de último minuto a California para reunirse con algunos funcionarios que lidian con la catástrofe y cuestionó la afirmación de que había alguna conexión entre los incendios que azotan el estado y el cambio climático.

Los acontecimientos sugieren que un tema que siempre ha estado al margen de las campañas presidenciales nacionales —y que en esta oportunidad parecía estar eclipsado por la pandemia y la agitación social— podría haber pasado a primer plano a solo siete semanas de las elecciones.

Para al menos algunos votantes suburbanos, en particular aquellos que viven en el oeste, la amenaza de perder sus hogares por los incendios o los riesgos de salud para sus familias por los cielos repletos de humo parecen ser más inmediatos que el malestar social señalado por Trump en sus discursos y anuncios.

“No estamos percibiendo cambios en el crimen”, afirmó Katie Porter, legisladora por California, una demócrata que representa un distrito que solía ser firmemente republicano en el condado de Orange. “La gente trata de quedarse en casa y de mantenerse a salvo”.

A nivel más general, los incendios en el oeste —y el menosprecio de Trump por la ciencia ambiental evidenciado en su “va a empezar a refrescar, ya lo verán” durante su visita a California— han reforzado la percepción de que el presidente es anticiencia, en particular luego de su abierto escepticismo hacia los expertos que le aconsejaron actuar de manera más agresiva contra la pandemia de la COVID-19.

“Esos incendios en el oeste ocurren evidentemente en estados demócratas y la mayoría del país no los experimenta”, afirmó Anna Greenberg, una encuestadora demócrata. “Sin embargo, para muchas personas —en especial para los votantes de los suburbios mejor educados, los cuales Trump pensó que reaccionarían con lo de la ley y el orden— es un recordatorio de la postura del presidente contra la ciencia”.

Rob Stutzman, un estratega republicano con sede en California y crítico de Trump, dijo que los votantes suburbanos indecisos que entregaron a los demócratas la Cámara de Representantes en 2018 se sentían “repelidos por la forma en que el presidente habla sobre el clima” específicamente y la ciencia en general.

“No creo que estos votantes suburbanos se conviertan en votantes del cambio climático en 2020”, dijo Stutzman, “pero el debate en torno a todo esto pone de relieve este neandertalismo de Trump que les resulta ofensivo”.

La importancia de la batalla fue subrayada de nuevo el martes 15, cuando la senadora Kamala Harris, compañera de fórmula de Biden, regresó para evaluar los daños en su estado natal, se reunió con el gobernador Gavin Newsom cerca de Fresno y examinó los escombros de una casa y un patio de recreo de una escuela destruidos en el incendio Creek.

Los incendios forestales han ayudado a ilustrar una diferencia crítica entre la Casa Blanca de Trump y una potencial presidencia de Biden. Además, Biden señaló lo que está surgiendo como una competencia crucial —definir las mayores amenazas inminentes para la nación, y en particular para las personas que viven en los suburbios— mientras los candidatos se preparan para tres debates.

“Donald Trump advierte que la integración amenaza a nuestros suburbios. Eso es ridículo”, dijo Biden el 14 de septiembre. “¿Saben qué es lo que realmente amenaza a nuestros suburbios? Hay incendios forestales reduciendo a cenizas los suburbios del oeste del país. Las inundaciones arrasan con los vecindarios suburbanos del Medio Oeste. Los huracanes ponen en peligro la vida suburbana a lo largo de nuestras costas”.

En una elección en el que la brecha de género ya era un problema grave para el presidente —las encuestas muestran que las mujeres apoyan a Biden en un número mucho mayor que los hombres— un enfoque renovado en el clima podría ser políticamente problemático para los esfuerzos de Trump de ganar el bloque votante al que de manera memorable ha etiquetado como el de “el ‘ama de casa de los suburbios’”.

“Las mujeres están mucho más preocupadas que los hombres”, afirmó Edward Maibach, director del Centro de Comunicación sobre el Cambio Climático de la Universidad George Mason. “El único grupo que se resiste en Estados Unidos y que no se preocupa por el cambio climático son los hombres blancos conservadores”.

En una encuesta realizada hace algunos meses, el Centro de Investigaciones Pew descubrió que las mujeres republicanas apoyaban más enfrentar el cambio climático que sus contrapartes masculinas. Por ejemplo, el 47 por ciento de las mujeres republicanas afirmaron que el gobierno estaba haciendo muy poco para proteger la calidad del aire, en comparación con solo el 32 por ciento de los hombres republicanos. Se encontraron diferencias similares en temas como la calidad del agua, las restricciones de emisiones en plantas de energía y los estándares más estrictos de la eficiencia del combustible.

“Si llega a haber un voto decisivo en estas elecciones, será el de muchas mujeres de tendencia republicana, muchas de las cuales están en los suburbios”, dijo John Podesta, un consultor importante del expresidente Barack Obama sobre el cambio climático quien también fungió como presidente de campaña de Hillary Clinton. “Y este es un tema que les importa”.

Otra encuesta de Pew publicada el mes pasado reveló que el 69 por ciento de la población en los suburbios dijo que el cambio climático sería al menos algo importante a la hora de determinar su voto en 2020, mientras que 41 por ciento afirmó que sería muy importante.

Los incendios y el aire nocivo se han concentrado hasta ahora en las zonas demócratas de la nación y, con la excepción de Arizona, no destacan en los mapas de los campos de batalla de las campañas electorales ni de Biden ni de Trump.

Pero los asesores de Biden, así como los ecologistas que han observado con frustración durante años cómo sus problemas quedaban relegados a un segundo plano, creen que la simple destrucción causada por los incendios ha elevado aún más esta cuestión.

Esto es especialmente cierto en una temporada de huracanes, dramáticas fluctuaciones de temperatura y clima salvaje en otras partes del país. Mientras los incendios ardían, la costa del Golfo de México se preparaba para la llegada del huracán Sally y las lluvias torrenciales e inundaciones que traería.

Biden ha enmarcado notablemente al cambio climático como una de las cuatro crisis simultáneas que enfrenta el país, junto con la pandemia, la recesión económica y el conflicto racial con la policía.

“Por primera vez, es probable que el estadounidense medio vea el cambio climático como un problema de aquí, de ahora, de nosotros”, dijo Maibach, quien estudia la opinión pública sobre el medio ambiente.

“Lo veían como un problema lejano”, dijo Maibach de los votantes anteriormente. “Distante en el tiempo: quizás en 2100 pero no hoy. Distante en el espacio: quizás en Bangladés pero no en Boston. Y distante en las especies: osos polares, seguro, pero no las personas”.

El debate sobre el cambio climático refleja lo que ha sido otra diferencia crucial entre estos dos candidatos: el valor que le dieron a los datos basados en la ciencia. Una vez más, como en el caso de la pandemia de COVID-19, Trump niega las afirmaciones de los científicos al tratar de reducir al mínimo una amenaza para el bienestar de la nación.

Ese énfasis podría enfrentar una reacción violenta entre los votantes de los suburbios: el 84 por ciento de ellos dijo en una encuesta de NPR/PBS NewsHour/Marist College el mes pasado que confiaban en que los expertos en salud pública proporcionarían información precisa sobre el coronavirus, considerablemente más que las personas que viven en otras áreas. Y solo el 23 por ciento de los habitantes de los suburbios dijeron que confiaban en las declaraciones de Trump sobre el virus, el más bajo de cualquier grupo geográfico.

Porter, que es una de las demócratas suburbanas que fue elegida por primera vez en 2018, dijo que había visto un gran cambio en el entorno político desde que Trump fue elegido presidente.

“Ahora es necesario abordar explícitamente el cambio climático”, dijo. “Y este es un cambio importante respecto a hace cuatro años”.

Podesta alegó que si bien Trump ha buscado convertir el cambio climático en un “asunto de guerra cultural entre la élite y la gente común” —al vincular a Biden con propuestas políticas agresivas como el “nuevo pacto verde”— esa estrategia le ha resultado contraproducente con la presencia de los agresivos incendios forestales.

“Adivina qué”, dijo Podesta, “la gente común está huyendo por sus vidas en Oregón”.



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