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Una de las integrantes más prominentes de Nxivm se niega a darle la espalda al líder del ‘culto sexual’

2020-09-30

Los reclutadores de Nxivm buscaron a “bebés con fideicomisos” y a otros que...

Por Nicole Hong, The New York Times

Clare Bronfman, heredera de la fortuna de los licores Seagram, se declaró culpable de dos delitos relacionados con su papel en Nxivm, que involucran robo de identidad y fraude migratorio.

Durante más de una década, Clare Bronfman, heredera de la fortuna de los licores Seagram, dedicó su vida a apoyar un grupo de autoayuda llamado Nxivm. Abandonó su carrera ecuestre, se fue a vivir a la sede de Nxivm al norte del estado de Nueva York y aportó millones de dólares al grupo.

Desde entonces, la organización se ha venido abajo a causa de las acusaciones de que se trataba de un esquema piramidal y un culto de tráfico sexual, lo cual distanció a Bronfman de su padre y la convirtió en una delincuente.

Y a pesar de ello, mientras espera la sentencia de un juez federal, Bronfman, de 41 años, no ha vacilado en su lealtad al líder de Nxivm, Keith Raniere.

“Mucha gente, incluida casi toda mi familia, cree que debo darle la espalda a Keith y a Nxivm y les resulta difícil entender y aceptar que no lo haya hecho”, escribió Bronfman en una carta el mes pasado al juez. “Sin embargo, para mí, Nxivm y Keith mejoraron mi vida”.

El miércoles 30 de septiembre, Bronfman será la primera acusada en ser sentenciada en el caso de Nxivm, por el que fueron acusados formalmente seis de los líderes y miembros prominentes de la organización. Después de que Bronfman y otros cuatro acusados se declararon culpables, Raniere fue el único acusado que fue a juicio, lo que dio lugar a su condena en junio de 2019 por delincuencia organizada, tráfico sexual y otros delitos.

La oficina del fiscal de Estados Unidos en Brooklyn, que investigó a Nxivm (que se pronuncia “néx-i-um”), le pidió al juez que condenara a Bronfman a cinco años de prisión, con el argumento de que Raniere no podría haber cometido sus delitos sin aliados poderosos como ella.

Los abogados de Bronfman han argumentado que ella no debería siquiera pisar la cárcel. Ella realmente creía que Nxivm era una fuerza positiva y no tenía conocimiento de la trata de personas ni del abuso sexual dentro del grupo. Se declaró culpable de dos delitos en relación con su participación en Nxivm, vinculados con el robo de identidad y el fraude migratorio.

La tan esperada audiencia será la primera oportunidad para que un gran número de víctimas y exmiembros de Nxivm hablen con el juez, tanto por video como en persona. La sentencia de Bronfman el miércoles también será la primera audiencia importante dentro del tribunal federal de Brooklyn desde el comienzo de la pandemia del coronavirus.

El caso se convirtió en un espectáculo mediático internacional debido, en parte, a los seguidores de alto perfil de Nxivm, entre los que se encontraban actores de Hollywood, ejecutivos de empresas y atletas profesionales. El dalái lama habló una vez en un evento de Nxivm. Una de las principales reclutadoras de la organización fue Allison Mack, una actriz de la serie de televisión Smallville, quien se declaró culpable de delincuencia organizada y asociación delictuosa.

Nxivm, cuya sede se encontraba cerca de Albany, Nueva York, se comercializó como un taller que podía ayudar a las personas exitosas a superar sus miedos y encontrar la realización personal. Desde que Raniere cofundó el programa en 1998, alrededor de 18,000 personas tomaron sus cursos, que cuestan miles de dólares cada uno.

Los reclutadores de Nxivm buscaron a “bebés con fideicomisos” y a otros que batallaban con una baja autoestima, según una demanda presentada contra la organización. Los talleres afirmaban utilizar métodos científicos inventados por Raniere, quien se promovía como el hombre más inteligente del mundo.

Sin embargo, el juicio de Raniere dejó al descubierto los lados oscuros de Nxivm. Según los fiscales, Raniere creó un grupo secreto de mujeres a las que marcó con sus iniciales y preparó para ser sus parejas sexuales dentro de la organización, de ahí que Nxivm fuera considerado un “culto sexual”.

A las mujeres se les llamaba “esclavas” y ellas se referían a Raniere como “amo” o “gran amo”, según el testimonio del juicio. Se les ordenaba someterse a dietas en las que estaban al borde de la inanición y responder a los mensajes de texto inesperados de Raniere a toda hora. Las mujeres que no cumplían con sus deberes eran azotadas con una correa de cuero.

Se les exigía que entregaran “garantías” con regularidad, con las cuales se les podía chantajear, incluidas fotografías de desnudos o videos en los que acusaban falsamente a sus cónyuges de abuso.

Nxivm generó una atención renovada después del estreno en la cadena HBO del documental The Vow, que relata cómo un grupo de miembros escapó de la organización mediante el uso de horas de grabación de Raniere tomadas con cámaras ocultas.

Los fiscales afirmaron que Bronfman fue una de las facilitadoras más importantes de Raniere.

Bronfman se unió a Nxivm en 2003 después de enterarse de su existencia por su hermana y su padre, Edgar Bronfman, el expresidente de Seagram Co. Había abandonado el bachillerato para convertirse en jinete, con el sueño de clasificar a las Olimpiadas. Siempre fue tímida y le faltaba autoestima, dijeron sus amigos en cartas al tribunal.

Uno de sus primos escribió al juez que Bronfman sufría del síndrome de la “pobre niña rica” y que la inseguridad sobre su riqueza la llevó a buscar un sentido de propósito a través de Nxivm. Los talleres le enseñaron a desarrollar amistades con humanos, no solo con caballos, dijeron sus abogados.

Pero a medida que Bronfman se sumergía por completo en Nxivm, los fiscales dijeron que Raniere logró aprovechar el acceso a un fondo de financiamiento aparentemente ilimitado.

Los fiscales dijeron que Bronfman usó su riqueza para contratar abogados, investigadores privados y empresas de relaciones públicas para desacreditar a los críticos de Nxivm. Intentó aprovechar las conexiones de su familia para convencer a las autoridades de que investigaran a los enemigos de Nxivm, esfuerzos que los fiscales describieron como “obsesivos”.

Hasta su padre fue uno de sus objetivos. Después de que este dijo en un artículo de Forbes en 2003 que Nxivm era un “culto”, Bronfman instaló un programa malicioso en la computadora de su padre, lo cual le dio a Raniere acceso a la cuenta de correo electrónico del padre de Bronfman durante años, según los fiscales.

Según consta en los documentos del tribunal, los abogados de Bronfman calificaron el episodio como una “disputa familiar” que “no se ha comprobado”.

En total, Bronfman invirtió más de 100 millones de dólares de su patrimonio heredado para financiar las batallas de Nxivm en los tribunales y para otros proyectos. Ella le dio a Raniere 67 millones de dólares para que los invirtiera en el mercado de materias primas, que nunca le devolvió, según los fiscales.

Sus abogados insisten en que ella no tenía conocimiento del grupo secreto de mujeres dentro de Nxivm y argumentan que el caso ha dejado “la muy desafortunada impresión de que ella conocía y financiaba un culto sexual”.

No obstante, Bronfman se apresuró a defender a Raniere después de que un artículo de The New York Times en 2017 expusiera el ritual en el que se imponía a las mujeres la marca secreta del grupo. En una declaración pública, Bronfman dijo que las mujeres habían tomado libremente votos de lealtad y amistad (los abogados de Raniere han dicho que el grupo se proponía ser una sororidad de mujeres poderosas que algún día podrían influir en las elecciones y que todas las relaciones sexuales habían sido consensuadas).

Los fiscales mencionaron que cuando Bronfman y Raniere se enteraron de que el Times estaba a punto de publicar el artículo, redactaron cartas que fueron enviadas por los abogados a los miembros de Nxivm, en las que amenazaron con iniciar un proceso penal.

En abril de 2019, Bronfman se declaró culpable de robo de identidad y de una violación de la ley migratoria en relación con su participación en Nxivm.

Los fiscales la acusaron de utilizar declaraciones falsas para obtener visas para mujeres jóvenes de México que fueron reclutadas para trabajar para Nxivm. También conspiró con Raniere para cometer robo de identidad al utilizar la tarjeta de crédito y la cuenta bancaria de su novia fallecida, lo que mantuvo activos financieros sin el nombre de Raniere y le permitió evadir requisitos del impuesto sobre la renta.

En ese momento, muchas víctimas de Nxivm se sintieron frustradas por la declaración de culpabilidad de Bronfman, y consideraron que los cargos minimizaban su influencia dentro de la organización. Los abogados de Bronfman han dicho que los fiscales la atacaron de manera injusta debido a su riqueza.

La sentencia de Bronfman se pronuncia un mes antes que la de Raniere, prevista para el 27 de octubre.

Este mes, en una presentación ante el tribunal, los abogados de Raniere dijeron que su cliente no tenía remordimientos porque mantiene su inocencia, acusa al gobierno de mala conducta y dice que merece un nuevo juicio.

Los fiscales le han solicitado al juez una sentencia de cadena perpetua para Raniere.

Aún no se han programado las sentencias para los demás acusados.

Bronfman es una de las muchas personas que integran Nxivm que han mantenido su admiración por Raniere. Durante la pandemia, sus seguidores han organizado con regularidad fiestas fuera de la cárcel de Brooklyn donde está detenido.

Raniere parecía muy consciente de la devoción ininterrumpida de Bronfman por él. En noviembre, durante una llamada telefónica en prisión a una mujer con la que tiene un hijo, Raniere preguntó por Bronfman, según un expediente judicial del gobierno.

“No creo que su postura hacia mí haya cambiado”, dijo Raniere. “En todo caso, se ha fortalecido”.



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