Panorama Norteamericano

¿Qué podemos esperar mientras cierran las votaciones y empieza el conteo?

2020-11-03

Una pandemia ha cambiado el interés en la elección y el modo en que la temporada de...

Por Reid J. Epstein, Annie Karni y Adam Nagourney | The New York Times

La noche que Estados Unidos ha estado esperando —y que algunos temían— finalmente ha llegado.

Durante cuatro años, el presidente Donald Trump ha estado en una permanente campaña por la reelección desde la Casa Blanca, con la esperanza de recrear su victoria de 2016, mientras que los demócratas han trabajado para asegurarse de que un presidente que perdió el voto popular por tres millones de votos solo se limite a tener un mandato.

Una pandemia ha cambiado el interés en la elección y el modo en que la temporada de campañas se desarrolló para ambos candidatos. El exvicepresidente Joseph R. Biden Jr. sobre todo se apoyó en los avisos de televisión y en puntuales eventos de campaña. Trump intentó no disminuir sus mítines en exteriores que, a menudo, violaban las restricciones sanitarias locales.

Nada de eso desmotivó a los votantes: casi 100 millones de personas emitieron sus votos de manera anticipada, más de dos tercios del número total de sufragios que se registró en la elección de 2016.

Acá comentamos lo que se puede esperar el día de la elección.

Por fin empieza el conteo

Los centros de votación empezarán a cerrar a las 6:00 p. m. hora del Este en algunas zonas de Kentucky e Indiana y los primeros resultados empezarán a llegar poco después de eso. Ambos estados están firmemente del lado de Trump.

Después de eso hay varios estados que pueden determinar temprano si la elección se define durante la noche del martes, o si tendremos una larga semana o mes por delante.

Si Biden gana Georgia, Florida o Carolina del Norte, las posibilidades de que Trump resulte victorioso se verán reducidas.

Las encuestas empezarán a cerrar en Florida a las 7:00 p. m. hora del Este (los centros de votación en la zona del Panhandle, que está en hora del Centro, cerrarán una hora más tarde).

Los funcionarios de Florida ya procesaron el voto anticipado del estado, que alcanzó cifras récord este año y que está dividido casi en partes iguales entre republicanos y demócratas. Esos resultados se anunciarán poco después de las 8:00 p. m.

A menos que el margen sea estrechisimo –como suele suceder en Florida– hay una buena oportunidad de que el estado se defina antes de la hora de dormir en la Costa Este.

En Georgia, los centros de votación también cierran a las 7:00 p. m. Los resultados también podrían conocerse en cuestión de horas.

Los comicios en Carolina del Norte cierran a las 7:30 p. m. La mayor parte del voto anticipado en el estado ya se contó así que este puede ser otro de los estados que se definan el martes, a menos que la diferencia sea muy pequeña.

Si Biden no gana en ninguno de esos tres estados (o en Texas, donde la mayor parte de las mesas de votación cierran a las 8:00 p. m.), eso aumentará la importancia de la llamada muralla azul de Pensilvania, Michigan y Wisconsin, que Trump arrebató a los demócratas en 2016 y donde las encuestas muestran que Biden lleva la delantera. Trump solo necesita uno de esos estados para ganar la reelección si mantiene el resto del mapa que lo llevó a la victoria en 2016. Pero es una gran conjetura porque está batallando en media docena de los estados que ganó en 2016 y va ligeramente rezagado en algunas encuestas en Georgia y Arizona.

Tal vez todo se reduzca a Pensilvania. Ahí las votaciones cierran a las 8:00 p. m., pero Pensilvania no empezará a contar el voto anticipado sino hasta la mañana del miércoles. La votación presencial se espera que sea abrumadoramente republicana así que Trump puede ganar una ventaja temprano por la noche.

No hay que confundirse: el voto anticipado ha sido sobre todo demócrata. Los sondeos muestran que Biden tiene una pequeña ventaja en Pensilvania aunque la victoria de Trump en el estado en 2016, que desafió todos los pronósticos —y el esfuerzo de su campaña para lograr que acudan votantes nuevos que, según los republicanos, no han sido considerados por los encuestadores— ha hecho que este estado sea uno de los grandes misterios de la noche. Podrían pasar días antes de que Pensilvania termine de contar sus votos.

Las urnas cierran en Wisconsin a las 9:00 p. m. hora del Este. Pero los funcionarios municipales no empezarán a contar los votos hasta que se abran los sitios de votación del martes; una contienda cerrada puede hacer que tarde un día o más para declarar al ganador. En Milwaukee, la ciudad más grande, los funcionarios dijeron que no difundirán los resultados de la votación anticipada hasta que no se cuenten todas las boletas, un proceso que probablemente demore hasta alrededor de las 4:00 a. m. del miércoles.

En Michigan las últimas votaciones también cerrarán a las 9:00 p. m., aunque la mayoría de los centros de votación cerrarán a las 8:00 p. m. El voto anticipado ha sido abundante en esa región y el conteo de esos votos recién empezó el lunes. Este es otro estado que podría demorarse.

Hay otros estados en el Oeste que vale la pena recordar: Nevada, que Trump ha estado luchando para arrebatar de los demócratas y Arizona, que Biden intenta llevar al lado demócrata.

Trump será el anfitrión de una reunión en el Salón Este, pero no planea dar un discurso

Hace cuatro años, un supersticioso Trump no tenía preparado un discurso de victoria antes de la noche de la elección. Ahora, que el presidente no espera un ganador definitivo la noche del martes y los abogados de su campaña intentan utilizar las reglas estatales para detener el conteo de los votos enviados por correo después del día de la elección, no tiene planes de conceder de ninguna forma.

Se trata de una posición confiada que será puesta a prueba si Trump pierde en Florida, lo cual prácticamente le bloquearía el camino a la reelección. Sus colaboradores dijeron que se declarará victorioso si gana en Florida, pero no queda claro qué significará eso. Una victoria en Florida lo mantendría en la contienda pero la atención se voltearía inmediatamente a los estados clave del norte: Pensilvania, Wisconsin y Michigan.

Como la elección misma, los planes de la noche del martes de Trump están en veremos. La Casa Blanca invitó a 400 personas al Salón Este y planeaba que todos los asistentes se hicieran la prueba del coronavirus. No se enviaron invitaciones oficiales: la secretaria del presidente los llamó para extender la invitación personalmente. Pero los funcionarios dijeron que esperaban mucha deserción y que no estaban seguros de cuántas personas acudirían.

Algunos de los principales aliados del presidente en el Senado, como Lindsey Graham de Carolina del Sur y Mitch McConnell de Kentucky, el líder de la mayoría, estarán en sus estados viendo el resultado de sus propias elecciones. Varios legisladores republicanos en Capitol Hill han declinado invitaciones para volar en el Air Force One o visitar las instalaciones de la Casa Blanca desde que quedó en evidencia que el presidente y su personal no se adherían a los lineamientos de salud de los Centros de Control de Enfermedades (CDC por su sigla en inglés).

Y hay algo más: muchas personas en el círculo del presidente creen que es probable que pierda. El breve estallido de optimismo que mostraron hace unas semanas se ha convertido en preocupación por sus carreras en una era post-Trump. Junto con las expectativas de que haya grandes protestas alrededor de la Casa Blanca y el coronavirus, no todos los invitados ven la reunión como el gran evento del año.

Para Biden es un día de esperar y ver

El martes es el día que Biden ha estado esperando desde que, a principios de los años ochenta, empezó a pensar en postularse para presidente y no será para nada como lo imaginó. Gane o pierda, no habrá fiesta, ni una estrepitosa noche electoral en la sede de campaña ni un gran discurso frente a un grupo de partidarios.

Biden jamás anticipó que el clímax de su carrera política sucediera durante una pandemia o contra un oponente que ya hacía ruido sobre cantar victoria antes de que todos los votos sean contados.

En un último impulso para ganar Pensilvania, donde el voto anticipado va rezagado, el exvicepresidente hará un par de últimas paradas el día de la elección en Scranton, donde nació y en Filadelfia donde la participación de los votantes negros hace cuatro años fue menor de lo anticipado. Se espera que Biden pronuncie un discurso en algún momento de la noche del martes o durante la mañana del miércoles desde Wilmington, Delaware, pero si los resultados siguen inciertos es posible que espere.

No queda claro qué haría Biden si Trump se declara ganador antes de tener claridad en suficientes estados para sumar los 270 votos electorales necesarios. Sería muy impropio de Biden, después de haber hecho una campaña mayormente bajo la premisa de que había que volver a las normas presidenciales, que se proclame ganador antes de que se conozcan los resultados en suficientes estados.

De ganar, Biden estaría en un gran punto de inflexión para su partido cuando finalmente se dirija a una audiencia nacional televisada. Al haber construido una coalición diversa unida principalmente por la antipatía hacia Trump, las primeras acciones de Biden como presidente electo enviarían señales sobre el tipo de presidencia que espera liderar y sobre el modo en que podría navegar la que tal vez sea la transición presidencial más contenciosa desde 1876, cuando Rutherford B. Hayes y Samuel Tilden disputaron el resultado de la elección hasta dos días antes de la toma de posesión.

La lucha por el Senado podría definirse el martes

El control del Senado también se encuentra entre los asuntos más importantes que se decidirán el martes y el resultado tendrá un gran impacto en la conformación del gobierno federal de los próximos dos años.

Si Biden gana la presidencia, los demócratas deben voltear tres curules del Senado para controlar la cámara alta. Si Trump resulta reelecto, necesitarán cuatro. Hay 12 asientos del Senado en competencia que se encuentran en manos de los republicanos y dos senadurías demócratas.

El premio mayor está en Georgia, donde los senadores David Perdue y Kelly Loeffler enfrentan difíciles contiendas frente a los demócratas Jon Ossoff y el reverendo Raphael Warnock (Loeffler también se enfrenta al desafío del representante republicano Doug Collins, en una primaria especial de todo o nada). El estado requiere que el ganador obtenga al menos el 50 por ciento del voto, de lo contrario la elección (o ambas) se decidirán en una segunda vuelta en enero.

Los sondeos sugieren que los demócratas son los favoritos para quedarse con las senadurías que actualmente tienen Cory Gardner en Colorado y Martha McSally en Arizona, y que perderán la del senador Doug Jones de Alabama.

Las otras grandes carreras que no se han definido están en Maine y Carolina del Norte, donde los senadores republicanos Susan Collins y Thom Tillis encaran difíciles desafíos por parte de los demócratas Sara Gideon y Cal Cunningham.

La mayoría del destino de estos candidatos posiblemente esté atado al de la carrera presidencial en sus estados. En 2016 los aspirantes republicanos al senado ganaron en todos los estados que se llevó Trump, mientras que los demócratas ganaron en todos los estados que respaldaron a Hillary Clinton.

Los candidatos demócratas en Kansas, Montana y Carolina del Sur, donde Biden no ha competido y en Iowa, donde Trump tiene la delantera en las encuestas más recientes, han reunido enormes cantidades de dinero con la esperanza de superar al candidato presidencial de su partido.

Como es poco probable que cambie el control de la Cámara de Representantes, la capacidad de los candidatos demócratas al senado en estos estados para aventajar a Biden es lo que puede determinar el Congreso del año entrante.



Jamileth