Internacional - Política

Muere a los 91 años José Vicente Rangel, figura histórica de la izquierda venezolana

2020-12-18

Desde la perspectiva del nacionalismo revolucionario, José Vicente Rangel se...

Alonso Moleiro | El País

Caracas - José Vicente Rangel, figura emblemática de la izquierda venezolana, político, candidato presidencial, abogado y periodista, vicepresidente de Venezuela durante siete años en la era de Hugo Chávez, ha fallecido en Caracas a los 91 años. Rangel estaba casado con la artista plástico Ana Avalos y tenía dos hijos, Gisela y José Vicente, este último figura del Partido Socialista Unido de Venezuela y alcalde del Municipio Sucre, al este de Caracas.

Nacido en Caracas en 1929, en la actividad política desde muy joven, en 1946 se inscribió como militante en el partido Unión Republicana Democrática, URD, fundado por Jóvito Villalba, líder histórico de la causa democrática venezolana, de quién llegó a ser secretario político. Obligado a exiliarse con el arribo de la dictadura de Marcos Pérez Jiménez, en los años cincuenta, Rangel vivió varios años en Santiago de Chile. Regresó a Venezuela para incorporarse a las actividades de la resistencia y participó en la organización de la Junta Patriótica, la plataforma clandestina por la conquista de la democracia, en 1957.

Rangel abandonó la URD en 1963, -partido firmante del Pacto de Punto Fijo, con el cual se inicia la democracia venezolana-, del cual era diputado electo, conforme se radicaliza la postura de la izquierda castrista nacional. Por entonces fue director de un popular diario de agitación política llamado Clarín. Enemigo del sistema, renunció al partido en protesta por la decisión oficial de ingresar al gobierno de coalición presidido por Raúl Leoni, de Acción Democrática.

En adelante, desde la perspectiva del nacionalismo revolucionario, José Vicente Rangel se convirtió en uno de los primeros portavoces de la denominada vía venezolana al socialismo, corriente que proclamaba autonomía frente a las influencias soviéticas y postulaba el desarrollo de estrategias electorales para la toma del poder.

De 1965 a 1968, Rangel militó en el Partido Revolucionario de Integración Nacionalista, y ejerció una celebrada actividad parlamentaria por sus denuncias a lo excesos militares en el combate a los focos guerrilleros de entonces. Parte de estos alegatos están recogidos en uno de sus libros más leídos, Expediente Negro, publicado en 1972.

La derrota y repliegue definitivo de los movimientos guerrilleros, en 1970, convirtieron a Rangel en uno de los símbolos de la izquierda venezolana. Se presentó dos veces a elecciones como candidato del Movimiento al Socialismo, fundado por Teodoro Petkoff, un movimiento poscastrista que impugnaba a la Unión Soviética y defendía el juego democrático. Enfriadas sus relaciones con Petkoff, Rangel aspiró a la presidencia una vez más, en 1983, acompañado por el Partido Comunista de Venezuela, La Nueva Alternativa y el Movimiento Electoral del Pueblo.

Los modestos resultados obtenidos en todas aquellas elecciones, en un país estable y próspero, tutelado políticamente por los dos grandes partidos de la democracia (Acción Democrática y el socialcristiano Copei), fueron minando el ánimo militante de Rangel.

Hombre intelectualmente formado, hacia 1984 repliega su discurso político, se aleja de la actividad partidista y aumenta su espectro como columnista de prensa, analista político y periodista de denuncia. Rangel consigue su puesto como periodista defensor de la democracia y el estado de derecho. Moderado y astuto, estableció relaciones con casi todo el país nacional de aquella Venezuela y se hizo parte integrante de la sociedad democrática de entonces, como analista y figura de la televisión. Su programa José Vicente Hoy, transmitido por Televen hasta poco antes de morir, llegó a ser una cita de culto.

La llegada de Hugo Chávez

Su influencia en la opinión pública aumentó en los años noventa, en la misma medida en que el experimento democrático entraba en crisis. Muy especialmente, luego de 4 de febrero, día del fallido golpe de Estado de Hugo Chávez. Rangel se hizo célebre por su actitud fiscalizadora de los gobiernos de la democracia, una especie de símbolo de la sociedad civil frente al poder.

Amnistiado Hugo Chávez, dos años después de aquel intento de golpe, José Vicente Rangel y el militar establecen una amistad y una inmediata comunión de intereses apenas ingresa este a la política, en 1994. Esta alianza jamás conocería fisuras. Es a partir de una denuncia de José Vicente Rangel que Carlos Andrés Pérez, el presidente de entonces, es obligado a renunciar, un proceso que hoy ya es apreciado de forma unánime como un artificio sin fundamentos.

José Vicente Rangel fue una de las granes influencias políticas de Hugo Chávez, uno de sus primeros maestros y uno de sus principales operadores hasta la muerte de este, en 2013. Conocedor y amigo de toda la sociedad de masas de los años noventa, un consentido de la opinión pública de aquel entonces, es Rangel quién persuade a Chávez de asumir la vía electoral para llegar al poder, presentándose como candidato para las elecciones de 1998. A partir de entonces, Chávez se convierte en un fenómeno político que produjo una dilatada hegemonía en el país.

Rangel fue canciller, ministro de Defensa y vicepresidente entre 2002 y 2007. El tránsito de Rangel al chavismo lo convirtió en una especie de “bestia negra” de la oposición venezolana, parte de la cual se sentía traicionada al abjurar ahora Rangel de los valores liberales que había invocado en sus años de periodista independiente. Rangel acompañó las decisiones chavistas de clausurar Radio Caracas Televisión, el canal más antiguo del país, de cerrar decenas de estaciones de radio, del acoso a los periodistas y de debilitar la estructura de la prensa privada nacional.

Una vez fuera del gobierno, en 2007, siguió como consejero de Chávez y luego de Nicolás Maduro, de quien ha sido también un resuelto defensor. Luego de haber sido el fiscal del debate anticorrupción en Venezuela, Rangel contempló en silencio los casos de corrupción más sórdidos en los años del actual Gobierno, hoy casi todos impunes.



Jamileth