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Telegram y Signal ganan seguidores: ¿por qué?

2021-01-14

Durante la semana pasada, cientos de millones de personas han descargado Signal y Telegram,...

Por Jack Nicas, Mike Isaac, Sheera Frenkel | The New York Times

Los servicios de mensajería encriptada han adquirido popularidad hace poco debido a la creciente ansiedad sobre el poder de las mayores compañías tecnológicas y las preocupaciones sobre la privacidad.

Enojados o temerosos de las grandes compañías de tecnología, muchos usuarios se han pasado a aplicaciones de comunicaciones encriptadas como Signal durante la última semana.

Neeraj Agrawal, vocero de un laboratorio de ideas sobre criptomonedas, ha usado la aplicación de mensajería encriptada Signal para chatear con colegas y compañeros celosos de su privacidad. Así que se sorprendió el lunes cuando la aplicación le avisó que habían llegado dos nuevos usuarios: su madre y su padre.

“Signal todavía tenía un aura subversiva”, dijo Agrawal, de 32 años. “Pero ahora mis padres la están usando”.

En Telegram, otra aplicación de mensajería encriptada, Gavin McInnes, fundador del grupo de extrema derecha Proud Boys, acaba de anunciar su retorno. “Vaya, no he publicado nada por aquí en un buen tiempo”, escribió el domingo. “Lo estaré haciendo con regularidad”.

La semana pasada, Elon Musk, el empresario multimillonario, también opinó en Twitter sobre el tema con dos palabras que respaldaban la plataforma: “Usen Signal”.

Durante la semana pasada, cientos de millones de personas han descargado Signal y Telegram, convirtiéndose en las dos aplicaciones más populares del mundo. Signal permite que los mensajes se envíen con “cifrado de extremo a extremo”, lo que significa que nadie excepto el emisor y el receptor pueden leer el contenido de estos. Telegram ofrece opciones para encriptar los mensajes pero es popular, en gran parte, por sus salas de chat grupales donde las personas pueden discutir sobre una variedad de temas.

El repentino aumento de su popularidad fue estimulado por una serie de eventos sucedidos la semana pasada que avivaron la creciente ansiedad sobre algunas de las grandes empresas de tecnología y sus aplicaciones de comunicación como WhatsApp, la cual es propiedad de Facebook. Las compañías de tecnología, incluidas Facebook y Twitter, eliminaron miles de cuentas de usuarios de extrema derecha —incluso la del presidente Donald Trump— después del asalto al Capitolio. Amazon, Apple y Google también retiraron el soporte técnico a Parler, una red social popular entre los seguidores de Trump. Ante esto, los conservadores buscaron nuevas aplicaciones para poder comunicarse.

Al mismo tiempo, la preocupación por la privacidad aumentó en WhatsApp, la cual recordó a los usuarios la semana pasada, mediante una notificación emergente, que compartía parte de sus datos con su empresa matriz. La notificación desató una ola de ansiedad, alimentada por mensajes en cadena que se volvieron virales en los que se afirmaba falsamente que Facebook podía leer los mensajes de WhatsApp.

El resultado fue un éxodo masivo que, si se mantiene, podría debilitar el poder de Facebook y las otras grandes compañías de tecnología. El martes, Telegram dijo que había incorporado a más de 25 millones de usuarios durante los últimos tres días, alcanzando la cifra de 500 millones de usuarios. Tan solo el lunes, Signal incorporó cerca de 1,3 millones de usuarios, después de promediar apenas 50,000 descargas por día el año pasado, según las estimaciones de Apptopia, una consultora de datos sobre aplicaciones.

“Ya habíamos tenido aumentos en las descargas antes”, afirmó el martes Pavel Durov, el director ejecutivo de Telegram, a través de un mensaje en la aplicación. “Pero esta vez es diferente”.

Carl Woog, vocero de WhatsApp, dijo que la configuración de privacidad de los usuarios no había cambiado y que la mayoría de los rumores sobre cuáles son los datos que se comparten eran infundados.

“Lo que no cambia es que los mensajes privados de amigos y familiares, incluidos los grupos de chats, estarán protegidos por un cifrado de extremo a extremo, así que no podemos verlos”, aseguró.

El auge de Telegram y Signal podría avivar el debate sobre la encriptación, la cual ayuda a proteger la privacidad de las comunicaciones digitales de las personas, pero puede obstaculizarles a las autoridades las investigaciones de delitos porque las conversaciones están ocultas.

Cualquier movimiento hacia las aplicaciones por parte de grupos de extrema derecha en particular ha preocupado a las autoridades de Estados Unidos, algunas de las cuales tratan de seguir la planificación de lo que puede convertirse en manifestaciones violentas durante o antes de la toma de posesión del presidente electo Joe Biden la próxima semana.

“La proliferación de las plataformas cifradas, en las que las fuerzas del orden ni siquiera pueden controlar la retórica, permite que los grupos que tienen malas intenciones planifiquen tras bambalinas”, dijo Louis Grever, jefe de la Asociación de Agencias Estatales de Investigación Criminal.

Telegram ha sido particularmente popular entre las personas de la extrema derecha porque copia mucho de las redes sociales. Así que después de que Facebook y Twitter restringieron los servicios de Trump la semana pasada y otras empresas comenzaron a retirar el soporte técnico a Parler, los grupos de extrema derecha que se encontraban en esa aplicación y otras redes sociales marginales publicaron enlaces a nuevos canales de Telegram e instaron a las personas a que se unieran.

El lunes, cuatro horas después de la desconexión de Parler, un grupo de Proud Boys en Telegram ganó más de 4000 nuevos seguidores.

“No confíes en las grandes empresas tecnológicas”, se lee en un grupo de los Proud Boys en Parler. “Tendremos que encontrar espacios más seguros”.

En Signal, una milicia con sede en Florida dijo el lunes que estaba organizando sus conversaciones en pequeños grupos ciudad por ciudad, limitados a unas pocas docenas de personas cada uno, según los mensajes vistos por The New York Times. Se advirtieron mutuamente que no dejaran entrar a nadie que no conocieran personalmente, para evitar que los agentes de la ley espiasen sus charlas.

La avalancha de usuarios en Telegram, la cual tiene su sede en Dubái, y Signal, que está ubicada en Silicon Valley, va mucho más allá de la extrema derecha estadounidense. Durov explicó que el 94 por ciento de los nuevos 25 millones de usuarios en Telegram provienen de Asia, Europa, Latinoamérica, el Medio Oriente y el norte de África.

Casi todos los nuevos usuarios que adoptaron Signal provienen de fuera de Estados Unidos. Hasta el miércoles, la compañía dijo que era la aplicación número uno en 70 países en dispositivos iOS y en 45 países en dispositivos Android, siendo India una de las zonas con más crecimiento de nuevos usuarios. Tanto para Signal como para Telegram, la instalación de la aplicación provino de nuevos usuarios en Indonesia, México, Brasil y docenas de otros países, según indica la información de Apptopia.

El temor acerca de la política de privacidad de WhatsApp ha impulsado la popularidad de Telegram y Signal. Si bien no hubo cambios significativos en la manera en que WhatsApp maneja los datos de los usuarios, la gente malentendió la notificación de privacidad de la aplicación, enviada la semana pasada, y pensó que se infiltraba en todo tipo de información personal —como registros de chat personales y llamadas de voz— y compartía esos datos con las empresas.

WhatsApp dijo rápidamente que las personas estaban equivocadas y que la compañía no podía ver nada en las conversaciones y llamadas cifradas. Pero ya era demasiado tarde.

“Ahora pareciera que todo el mundo cree que Facebook no está creando aplicaciones para las personas, sino que Facebook está creando las aplicaciones por los datos de estas”, aseguró Moxie Marlinspike, el fundador y director ejecutivo de Signal. “Fue necesario este pequeño catalizador para empujar a todos al borde y que decidieran cambiar de aplicación”.

El fervor ha sido tal que el martes, Moses Tsali, un rapero de Los Ángeles, lanzó un video musical para su canción, “Hit Me On Signal”. Y el respaldo de Musk a Signal la semana pasada hizo que la cotización en la bolsa de las acciones de Signal Advance Inc., un pequeño fabricante de dispositivos médicos, se disparasen de un valor de mercado de aproximadamente 50 millones de dólares a más de 3000 millones de dólares (esa compañía no tiene ninguna relación con la aplicación de mensajería).

Algunos líderes mundiales también han instado a las personas a que los sigan en esas aplicaciones. El domingo, en la cuenta de Twitter del presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, se informó sobre su nuevo grupo en Telegram. Para el miércoles ya había acumulado cerca de 100,000 miembros.

Eli Sapir, director ejecutivo de Apptopia, dijo que aunque las preocupaciones de la gente sobre la recolección de datos de Facebook eran justas, en realidad WhatsApp utiliza una encriptación más segura que Telegram. “Es como pasar de algo alto en azúcar al jarabe de maíz”, dijo, y añadió que Signal era la más segura de las tres.

Meyi Alabi, de 18 años, estudiante en Ibadan (Nigeria), dijo que se sorprendió esta semana cuando su madre la invitó a unirse a Signal. Su madre descargó la aplicación a instancias de un amigo preocupado por WhatsApp.

“Estaba en shock porque lo hizo antes que yo”, dijo. “Normalmente le contamos a nuestros padres sobre las nuevas aplicaciones. Ahora, de repente, somos nosotros los que nos estamos enterando”.

Agrawal, quien trabaja con criptomonedas, dijo que sus padres habían participado durante mucho tiempo en varias charlas del grupo WhatsApp con amigos y familiares de la universidad en India. Dijo que le contaron que se habían unido a Signal para continuar en muchos de esos grupos que ahora se trasladaban allí, porque algunos de los participantes estaban preocupados por la nueva política de WhatsApp.

Comentó que, aunque sabía que los peligros de la política de WhatsApp eran exagerados, gran parte del público no entiende cómo se manejan sus datos.

“Escuchan esas cosas clave: compartir datos, Facebook, privacidad”, dijo Agrawal. “Y eso es suficiente para que digan, tengo que salirme de esto”.



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