Detrás del Muro

¿Qué significa volver a México después de casi toda una vida en Estados Unidos?

2021-01-28

La gran mayoría fueron traídos a Estados Unidos cuando eran niños...

Por Anita Isaacs, Anne Preston | The New York Times

A una semana de su mandato, el presidente Joe Biden ya está cumpliendo su promesa de campaña de revertir las políticas de inmigración del expresidente Donald Trump, enfrentar el nativismo que insufla nuestro trato a los inmigrantes y buscar una reforma integral que proporcione un camino hacia la ciudadanía para los 11 millones de inmigrantes indocumentados que viven en Estados Unidos.

Los aportes de los inmigrantes, y el costo humano de las políticas antiinmigrantes deben ser el centro de atención mientras renovamos nuestra conversación nacional sobre la inmigración. Entre junio de 2018 y junio de 2019, entrevistamos a 430 exinmigrantes que viven en Ciudad de México. Más de un tercio de ellos dejó Estados Unidos durante los primeros 18 meses del gobierno Trump. Fueron deportados o decidieron irse porque no veían ningún futuro para alguien indocumentado en Estados Unidos.

La gran mayoría fueron traídos a Estados Unidos cuando eran niños pequeños, por padres que huían de la pobreza y la violencia. En su viaje para convertirse en estadounidenses, se esforzaron por encajar en una sociedad que podía ser poco acogedora. A menudo olvidaron cómo hablar español. Algunos protagonizaron musicales en la secundaria; otros se presentaron como candidatos al gobierno estudiantil. Más de la mitad se graduó de la secundaria y una cuarta parte obtuvo un título universitario. Como adultos, formaron familias y pagaron impuestos. Varios crearon exitosos negocios de pintura, jardinería, construcción y transporte que emplearon a trabajadores estadounidenses.

Pero otros lucharon por encontrar su lugar en medio del miedo constante a ser detenidos y deportados. Un hombre comprendió las pocas oportunidades que tenía a su alcance después de que un compañero de la secundaria le preguntara si pensaba ser camarero toda su vida. Desesperados por el futuro, algunos como ese hombre decidieron regresar a México. Otros no tuvieron opción. Un graduado universitario que fue deportado poco después de pagar la deuda de su préstamo estudiantil comparó la incredulidad que sintió con la de una imagen distorsionada en blanco y negro, impregnada de estática y que parpadea en la pantalla de un televisor. “Me sentí fuera de juego”, dijo. “Fue difícil de procesar”.

Muchos de quienes regresan se enfrentan a otro tipo de estigmatización en México. A menudo son señalados por su forma de vestir; se burlan de ellos por su español entrecortado y acentuado; y son estereotipados como arrogantes, como fracasados, como criminales. Desorientados y abrumados por el choque cultural y el trauma de estar separados de sus familias en Estados Unidos, la mayoría sufre ansiedad y depresión. Algunos encuentran la resistencia necesaria para empezar de nuevo y perseguir nuevos sueños en México.

Un pequeño vistazo a un puñado de las muchas vidas descarriladas por la medida.

9 años en Estados Unidos Olimpya Ceja, 28

Quería alistarme en el ejército, para servir al país que me ha dado tanto. Cada vez que veía a un policía, decía: “Eh, gracias por cuidar de mí”. A los bomberos: son los mejores. Cada vez que veía a alguien vestido con el uniforme del ejército, me decía: “Diablos, solo quiero verme así”. Ese era mi mayor sueño.

51 años en Estados Unidos Ben Moreno, 54

Cuando llegué a México, no tenía ninguna identificación: ni papeles ni licencia de conducir. Me costó más conseguir la licencia de conducir y mi credencial para votar, que es la principal fuente de identificación aquí, que en Estados Unidos. Y eso que allá yo era indocumentado.

20 años en Estados Unidos Miguel Solís, 31

Ser deportado te obliga a pensar en el sentido de la vida. ¿Qué voy a hacer? Es un mundo nuevo. Te conviertes en una nueva persona, te reinventas. Experimentas dos culturas diferentes y aprendes a adaptarte. Es una crisis existencial; es urgentemente filosófica, y te obliga a pensar.

13 años en Estados Unidos Juan Uriel, 25

Supuestamente la ley aquí dice que todo ciudadano mexicano tiene derecho a tener una casa digna. Y ahora no lo cumplen, y por eso quiero poder dárselo a la comunidad. Quiero construir casas de plástico en la periferia de la ciudad, donde es realmente rural.

12 años en Estados Unidos Jeimmy Leyva, 25

Les quitan su familia. Les quitan sus trabajos, sus casas. Y al final del día, una vez que están aquí en México, los emplean a un costo mucho más barato.

16 años en Estados Unidos Melani Juárez, 20

Durante cuatro años trabajé en una coalición que ayudaba a los chicos a postularse a DACA, pero yo nunca lo hice porque tenía miedo. Tienes que ir a dar toda tu información y tus huellas digitales. “¿Y si todo fracasa y somos los primeros en ser deportados?”, me dijeron mis padres.

15 años en Estados Unidos Brenda Sosa, 28

Realmente quería dedicarme al teatro y estudiar para especializarme en teatro y vivir en Nueva York. Quería ir a la universidad. Quería tener toda la experiencia estadounidense de la universidad y, con el tiempo, mudarme e ir a una gran ciudad.

20 años en Estados Unidos Rodolfo Pérez, 24

Finalmente entendí lo que significaba ser un inmigrante cuando mi equipo de debate en mi escuela secundaria ganó el primer premio y nos invitaron a ir a D. C. Le pregunté a mi madre si podía ir, pero me dijo que no podía ir porque no tenía identificación estatal. Me partió el corazón.

17 años en Estados Unidos Jesús Butanda, 39

Tener un hijo que nunca he visto es como ver una película de mi vida. Alguien estaba grabando, y yo era solo un espectador, y me digo: ¡Ese soy yo! ¡Se supone que estoy en esa película! Mi personaje fue expulsado de la escena.

20 años en Estados Unidos Miguel Mendoza, 28

La forma en que nos dejaron en Laredo fue muy inhumana. Los agentes fronterizos armados tiraron sándwiches al suelo y nos dijeron que nos fuéramos y no volviéramos nunca. Amo a Estados Unidos, pero no me gusta cómo tratan a la gente, especialmente a los inmigrantes. Nos ven como perros o algo peor.

31 años en Estados Unidos Abel Martín Muñoz, 47

Les pido a mis amigos aquí en México que se imaginen cómo sería si de repente te dicen que no puedes estar aquí y te llevan a otro lugar. ¿Qué harías? ¿Cómo harías para encontrar amigos? ¿Cómo buscarías trabajo? Es decir, te afecta psicológicamente.

20 años en Estados Unidos Billy Jack Solís, 27

Extraño hablar en inglés, poder hablar muy rápido y expresarme. Cuando hablo en español, muchas veces intento expresar una idea pero no sé cómo usar ciertas palabras. Digamos que le estoy diciendo a alguien algo así como: “Hermano, esa fue una gran experiencia”. No sé cómo decir experiencia en español, ¿sabes?

19 años en Estados Unidos José Humberto Castro, 43

El desayuno estadounidense es el mejor. Extraño el sabor. Me gustaba ir a un restaurante para comer papas doradas, tocino y jugo de naranja. Siempre me sonreían y se acordaban de mi pedido. Sé por qué Starbucks pone tu nombre en el vaso: indica que eres parte de este lugar.

25 años en Estados Unidos Julio César Ibañez, 47

No tienen que dejarnos regresar, sino buscar otra forma de hacer las cosas. Dejen de destrozar más vidas. No tienen que arreglar la vida de mi hijo, pero no le quiten la vida a otra persona también. Lo que me ha pasado a mí ya está hecho, y estoy tratando de superarlo, pero dejen de hacérselo a otras personas.

24 años en Estados Unidos Cristian Guzmán, 28

La gente piensa que todos los que son deportados son asesinos o algo así, ¿sabes? Yo era un estadounidense de clase obrera muy trabajador y me considero estadounidense. Solo que no tenía el pedazo de papel para probarlo.

23 años en Estados Unidos Mike Flores, 28

En Estados Unidos te enseñan que si realmente quieres algo, puedes conseguirlo. Cuando te das cuenta de que eso no se aplica a ti, puede hacerte caer en una espiral. Muchos chicos se rinden y pierden la esperanza.

12 años en Estados Unidos Luisa Rodríguez, 26

Hay un estigma con volver. Tenías lo que todo el mundo quería y te expulsaron. Aquí también la gente te mira como si fuera mejor que tú. Se siente muy mal porque regresaste de un lugar donde tampoco te consideraban estadounidense, así que ¿en qué lugar te deja eso?

13 años en Estados Unidos Laila Martínez, 25

Lo único que quería era terminar la secundaria, ir a la universidad y conseguir un trabajo. Quería ir a la Universidad de California a estudiar biología marina. Al principio, quería ser veterinaria. Pero luego pensé: “¿Por qué conformarme con ser veterinaria cuando puedo ir a explorar el mar y estudiar la vida marina?”



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