Internacional - Política

Presidente bielorruso jura combatir “rebelión”

2021-02-11

El régimen de Lukashenko ha reprimido implacablemente el disenso y ha contado con...

 

KIEV, Ucrania (AP) — El presidente de Bielorrusia el jueves calificó los seis meses de manifestaciones contra su régimen de “rebelión” dirigida desde el exterior y anunció planes para una reforma constitucional que la oposición considera puramente decorativa.

Ante los 2,700 participantes de la Asamblea Popular de toda Bielorrusia en Minsk, la capital, el presidente Alexander Lukashenko sostuvo que “fuerzas muy poderosas” del exterior impulsaban las protestas.

Lukashenko no entró en detalles, pero desde hace meses ha acusado reiteradamente a las potencias occidentales de fomentar las protestas.

“Debemos resistirlas pase lo que pase y este año será decisivo”, dijo al inaugurar la asamblea de dos días constituida por delegados designados por las organizaciones laborales en sintonía con los sindicatos controlados por el estado.

Convocó al grupo para discutir planes para el desarrollo del país, aunque la oposición dice que se trata de apuntalar el régimen y tranquilizar a la gente con promesas vagas de reformas.

Lukashenko, quien gobierna desde hace más de 26 años, prometió dejar el gobierno algún día, cuando “llegue el momento y llegue otra gente”. Dijo que en los próximos meses se elaborará un conjunto de cambios constitucionales y se los someterá a votación a principios de 2022.

La oposición ha convocado a manifestaciones de protesta contra la asamblea.

Un cordón policial rodeó el edificio donde se realizaba la reunión, pero decenas de manifestantes formaron “cadenas de solidaridad” en otras partes de la ciudad, con banderas rojiblancas de la oposición y con cánticos de “paren la dictadura” y “vete” para exigir la renuncia de Lukashenko.

La policía detuvo a varias personas en Minsk y otras ciudades, según el grupo promotor de los derechos humanos Viasna.

Las protestas masivas han remecido esta antigua nación soviética de 9,5 millones de habitantes desde que los resultados oficiales de la elección del 9 de agosto dieron a Lukashenko una victoria abrumadora. La candidata opositora Sviatlana Tsikhanouskaya y sus partidarios han dicho que los resultados fueron amañados, y algunos trabajadores de los comicios han hablado de manipulación de votos.

El régimen de Lukashenko ha reprimido implacablemente el disenso y ha contado con energía barata y otros subsidios de Rusia, su principal aliado.

El jueves dijo que las potencias occidentales fomentaron las protestas en Bielorrusia como “cabeza de puente” hacia Rusia.