Salud

América del Sur e India impulsan los contagios de la COVID-19 en el mundo

2021-05-05

El aumento de casos se debe, en gran medida, al brote incontrolado en India donde la cantidad de...

Por Lazaro Gamio y Alexandria Symonds  | The New York Times

A nivel mundial, el número de nuevos casos de coronavirus se ha disparado a más del doble en dos meses, desde principios de marzo. En las últimas dos semanas, la cantidad de nuevos casos mundiales ha superado su punto máximo previo, que se alcanzó a principios de enero. La tasa diaria promedio de nuevos casos ha estado por encima de 800,000 durante más de una semana.

El aumento de casos se debe, en gran medida, al brote incontrolado en India donde la cantidad de nuevos casos ha aumentado de manera drástica durante el último mes y no muestra señales de disminuir. El promedio móvil semanal de nuevos casos diarios en el país superó los 357,000 el jueves 29 de abril, una cifra más de cinco veces mayor a la del 1 de abril.

India ahora representa más del 40 por ciento de los nuevos casos del mundo. La tasa de letalidad del país ha seguido la misma curva dramática: en la actualidad, más de 3000 personas mueren a diario. Los analistas afirman que incluso esas cifras sombrías podrían ser mayores.

La segunda ola del virus en India ha sido devastadora. En los hospitales de Nueva Delhi, la capital, la escasez de oxígeno médico ha alcanzado niveles críticos, y los crematorios están activos las 24 horas, ya que familiares y amigos no paran de llevar cuerpos para su cremación.

Tras establecer una de las cuarentenas más estrictas del mundo en marzo del año pasado, lo que mantuvo la cantidad de muertes relativamente baja, las autoridades indias flexibilizaron las restricciones. Algunos políticos incluso organizaron mítines multitudinarios en las últimas semanas, cuando la tasa de infección del país comenzó a crecer. La oleada ha dejado a los hospitales saturados.

“La gente está enojada porque no hay respiradores ni oxígeno”, explica Rakesh Kumar, médico en el estado de Uttar Pradesh, al norte de India. “Dicen: ‘Pagamos por estas instalaciones; entonces, ¿por qué se mueren nuestros pacientes?’”.

Los profesionales médicos de India se enfrentan a condiciones abrumadoras. “Ningún hospital ha cerrado sus puertas y ningún médico se ha retirado de la primera línea”, escribió un médico en una publicación de Facebook. “Estamos combatiendo misiles con palos, pero no vamos a abandonar la pelea”.

La campaña de vacunación en India ha sido demasiado lenta como para contener la oleada de casos, a pesar de que ese país es uno de los principales productores de vacunas del mundo. Menos del 2 por ciento de sus residentes están completamente vacunados, y menos del 10 por ciento ha recibido al menos una dosis.

Otros países y regiones también están experimentando tendencias preocupantes. Uruguay, que en la actualidad tiene la cifra de casos per cápita más elevada del mundo, suma casi 3000 nuevos casos por día, una cantidad impresionante para un país con solo 3,5 millones de habitantes. De hecho, a gran parte de América del Sur le está yendo mal: además de Uruguay, hasta el jueves 29 de abril, Paraguay, Brasil, Perú, Argentina y Colombia se encontraban entre los 20 países del mundo con más muertes por COVID-19 per cápita.

Varios factores se han combinado para impulsar la propagación de este brote en América del Sur. En Brasil, el país más grande del continente, la actitud displicente del presidente Jair Bolsonaro hacia la amenaza que representa el virus ha generado una crisis de meses que se ha extendido a las naciones vecinas. Además, investigaciones preliminares han indicado que la variante P.1, identificada por primera vez en la ciudad brasileña de Manaos a fines del año pasado, podría ser más transmisible y letal que las formas previas del virus.

La segunda ciudad más grande de Colombia, Medellín, también se encuentra entre los lugares que experimentan brotes graves. Las autoridades lograron controlar en gran medida el virus el año pasado. Pero una segunda y tercera ola, en enero y abril, han devastado la ciudad. Aunque las autoridades agregaron 1000 nuevas unidades de cuidados intensivos en la región en 2020, esa preparación no ha sido suficiente.

Hace unos días, Andrés Aguirre, director del Hospital Pablo Tobón Uribe, afirmó que alrededor de 300 pacientes en Medellín y sus alrededores estaban esperando un lugar en alguna unidad de cuidados intensivos. Y como la vacunación avanza lentamente en toda la región, dijo, esperaba que la situación empeorara: “El cuarto pico y el quinto pico llegarán”.

Europa central y oriental representan la mitad de las 20 naciones con el mayor número de muertes por COVID-19 per cápita. Más hacia el este, una oleada de casos en Turquía ha impulsado una nueva cuarentena que comenzó el jueves 29 de abril por la noche y durará tres semanas.

En algunas partes de Europa occidental, las elevadas tasas de casos han llegado a un estancamiento o apenas han comenzado a disminuir de forma muy lenta. La cantidad de casos nuevos sigue siendo especialmente alta en Francia, los Países Bajos y Suecia. La región ha sido golpeada por una ola de nuevos casos esta primavera en medio del auge de la variante B.1.1.7.

En una conferencia de prensa realizada el jueves 29 de abril, Tedros Ghebreyesus, director general de la Organización Mundial de la Salud, expresó su agradecimiento por la gran cantidad de apoyo internacional que India ha recibido durante su crisis. La ayuda ha incluido dinero y suministros médicos de todas partes del mundo.

““Al mismo tiempo, debemos recordar que muchos otros países de todo el mundo siguen experimentando una tasa de transmisión grave”, dijo Tedros.

Tras discutir brevemente el estado del virus en Brasil, que ha comenzado a presentar una disminución en la cantidad de muertes con respecto a sus peores días a principios de abril, Tedros agregó: “La pandemia nos ha enseñado que ningún país puede bajar la guardia en ningún momento”.



Jamileth