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China envejece, pero mejora la brecha de género: cuatro conclusiones del censo

2021-05-13

“Cada vez hay más presión sobre los estudiantes universitarios para conseguir...

Vivian Wang, Sui-Lee Wee, The New York Times

El país está atrapado en una crisis demográfica. Pero las cifras también mostraron niveles crecientes de educación y urbanización.

Los nacimientos van a la baja. La población envejece. La fuerza laboral de la segunda economía más grande del mundo va en declive.

El más reciente censo de China, que se realiza cada diez años y se concluyó el año pasado, reveló que el ritmo de crecimiento de la población ha sido el más lento desde los años sesenta, lo que confirma que el país se encuentra en una crisis demográfica que requiere atención urgente.

Los resultados podrían llevar al gobierno a flexibilizar las restricciones sobre la planeación familiar que, durante décadas, han marcado los aspectos más íntimos de la sociedad china como el matrimonio, el número de hijos y su crianza. Sin embargo, lo que en realidad ha subrayado esta notoria necesidad de cambio es cuán renuentes se han mostrado las autoridades a ceder el control.

A continuación, enumeramos algunas de las conclusiones principales del censo.

Los jóvenes chinos no tienen hijos y el país envejece

La pregunta que generó más expectativas quizá haya sido la referente al futuro de la natalidad en China, ahora que la población de ese país envejece con gran rapidez. La respuesta fue impresionante: en promedio, se espera que las mujeres chinas solo tengan 1,3 hijos en toda su vida.

Esa cifra le daría al país una de las tasas de fertilidad más bajas del mundo. En 2019, según datos del Banco Mundial, solo cinco países registraron tasas más bajas: Corea del Sur, Singapur, Malta, Ucrania y España. El año pasado, solo nacieron 12 millones de niños en China, el número oficial más bajo desde 1961, cuando el país salía de una devastadora hambruna.

Algunos expertos advirtieron que la pandemia quizá haya sido un factor importante, pero el hecho es que el número de nacimientos ha ido a la baja por cuatro años consecutivos.

Estos números hacen evidente que la crisis de envejecimiento de China no se resolverá pronto. Conforme aumente la proporción de la población que representan los adultos mayores, y se reduzca la proporción de la fuerza laboral joven que debería hacer las contribuciones, los fondos de pensiones de China y las instalaciones que han sido adaptadas para los adultos ancianos con seguridad sufrirán grandes tensiones. En este momento, los adultos mayores de 60 años constituyen el 18,7 por ciento de la población, mientras que ese porcentaje era del 13,3 por ciento en 2010.

Liang Jianzhang, experto en demografía de la Universidad de Pekín, señaló que espera que el gobierno levante pronto los límites restantes a la fertilidad. Hace cinco años eliminó la política del hijo único y les permitió a las familias tener dos, pero aquellas que tienen más todavía pueden ser objeto de sanciones o perder prestaciones.

El proyecto más reciente del gobierno chino para los próximos cinco años, un plan de acción económica emitido este 2021, prometió una política todavía más “inclusiva” para la natalidad, lo que les ha dado esperanza a algunas mujeres solteras y parejas homosexuales de que quizá también a ellas se les concedan más derechos y se les dé un mayor acceso a tecnologías reproductivas como la fertilización in vitro.

“Si tienes una política que favorece la fertilidad, lo lógico es que elimines las restricciones”, comentó Liang.

A pesar de su retórica, en ciertas épocas, los funcionarios gubernamentales han impuesto restricciones más severas para algunos grupos. En la región occidental de Sinkiang, las autoridades obligan a las mujeres a tener menos bebés como parte de un plan para controlar a las minorías étnicas musulmanas de esa zona.

La brecha de género de China se reduce, pero persiste la discriminación

En décadas recientes, uno de los problemas más persistentes de China ha sido el exceso de varones, producto de la política del hijo único que alentaba a las familias a abortar a los fetos femeninos o abandonar a sus hijas. Los datos revelados el 11 de mayo muestran que esa práctica comienza a disminuir. Entre los recién nacidos, los varones superaron a las hembras en una proporción de 111,3 a 100. Hace diez años la proporción era de 118,1 a 100.

“Es positivo, porque apunta a una tendencia hacia el cambio de actitud en los roles de género y el valor de las niñas en comparación con los niños”, aseveró Stuart Gietel-Basten, profesor de la Universidad de Ciencia y Tecnología de Hong Kong que estudia la demografía. Sin embargo, esa proporción todavía es superior a la normal, lo que sugiere que todavía existe una preferencia por los varones, advirtió.

La promoción de la mujer también enfrenta más obstáculos oficiales. Con la intención de resolver la crisis de fertilidad, en años recientes las autoridades han intentado forzar a las mujeres a regresar a sus roles de género tradicionales. Las detenciones o la censura en línea de activistas feministas son comunes.

Se elevaron los niveles de escolaridad, pero no sucedió lo mismo con las oportunidades

China ha avanzado a pasos agigantados en la tarea de dar mayor acceso a la educación. De 2010 a 2020, el número de personas con educación universitaria saltó un 73 por ciento, de 8930 a 15.467 personas de cada 100,000. En la actualidad, más de 218 millones de personas tienen estudios universitarios.

Esa tasa, de alrededor del 15 por ciento de la población, todavía refleja un rezago con respecto a muchos países desarrollados (en promedio en 2019, el 39 por ciento de los adultos de entre 25 y 64 años en los países miembro de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos contaban con alguna forma de educación terciaria). De cualquier manera, es un logro tremendo para un país que en 1997 tenía menos de 3,5 millones de estudiantes de grado y posgrado.

No obstante, algunos expertos han hecho notar que el aumento en el número de egresados universitarios quizá produzca un nuevo problema: la escasez de empleos con buenos salarios. La economía china todavía depende, en gran medida, del trabajo de los obreros. Ning Jizhe, director de la Oficina Nacional de Estadística de China, reconoció la existencia de una brecha durante una conferencia de prensa sobre el censo realizada el 11 de mayo.

“Cada vez hay más presión sobre los estudiantes universitarios para conseguir empleo”, dijo. “Es necesario que aumente el ritmo de transformación y actualización industrial”.

Si la nueva generación de jóvenes educados no puede encontrar empleos estables, señaló Gietel-Basten, es posible que la tasa de fertilidad baje todavía más. “Si tienes una situación en que existe desempleo entre egresados universitarios y es difícil tener acceso a buenos empleos”, dijo, “¿por qué querrías tener más bebés?”.

Los centros más prósperos siguen creciendo, y las áreas más pobres quedan rezagadas

Entre 2010 y 2020, el porcentaje de personas que viven en la región noreste de China bajó un 1,2 por ciento, mientras que esa proporción en la región este de gran desarrollo subió un 2,15 por ciento.

A la zona noreste de China, que incluye las provincias de Liaoning, Jilin y Heilongjiang, con frecuencia se le identifica como el cinturón industrial de China: un centro industrial que vivió una época vibrante pero cuya fortuna económica ha decaído. A medida que la región ha ido en declive en años recientes, también se ha reducido su población. En contraste, lugares como Pekín, Shanghái y las provincias de Guangdong y Zhejiang no han dejado de prosperar.

Parte de su crecimiento quizá se deba a la rápida urbanización. El censo mostró que el porcentaje de la población urbana aumentó un 14,2 por ciento en la década pasada, ubicándose en casi un 64 por ciento.

Pero los expertos señalan que las condiciones económicas desfavorables tienen atrapada a la zona noreste de China en una espiral descendente en que la gente se rehúsa a tener bebés y también se muda en busca de mejores oportunidades y prestaciones sociales.

“Educación, pensiones, servicios de salud… la diferencia regional es enorme”, afirmó Wang Feng, profesor de Sociología en la Universidad de California, campus Irvine.

Conforme el noreste se vaya vaciando, quizá esas disparidades se vuelvan más pronunciadas, añadió.

Vivian Wang es corresponsal en China. Antes cubría la política del estado de Nueva York para la sección metropolitana. Cr



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