Migración

Kamala Harris afila su imagen con un franco mensaje sobre la migración

2021-06-09

Harris dijo que el gobierno de Biden seguirá concentrándose en los factores a largo...

Por Zolan Kanno-Youngs | The New York Times

CIUDAD DE MÉXICO— Antes de volar a Guatemala y México en su primer viaje al extranjero, la vicepresidenta Kamala Harris enfrentó preguntas sobre cómo enfocaría su papel como emisaria del plan del presidente Joe Biden para apuntalar la región y disuadir la migración a Estados Unidos.

Tras semanas de críticas por parte de los republicanos y de algunos demócratas moderados que argumentaban que el gobierno carecía de una estrategia clara en materia de migración, Harris llegó a Centroamérica con una respuesta contundente: el gobierno se centraría en afirmar el control de sus fronteras, incluso si eso significa, por ahora, rechazar a aquellos que huyen de la persecución y la pobreza y a los que la vicepresidenta ha prometido ayudar a largo plazo.

Harris fue igualmente sincera en cuanto a la necesidad de abordar las causas fundamentales que impulsan a los migrantes a emprender el largo y peligroso viaje hacia el norte desde Centroamérica, a pesar de los cientos de millones de dólares gastados por Estados Unidos para mejorar las perspectivas en la región. En Guatemala, anunció que Estados Unidos ayudará a un panel anticorrupción que ha sido denunciado por el presidente Alejandro Giammattei, incluso frente al líder guatemalteco.

Pero fueron sus comentarios sobre la migración —al decir “no vengan” a los migrantes en Guatemala— los que provocaron una nueva oleada de críticas. Los defensores de la migración acusaron a la vicepresidenta de socavar la ley de inmigración y la promesa de Biden de restaurar un sistema de procesamiento de asilo en la frontera suroeste de Estados Unidos.

Un día después, en Ciudad de México, Harris dijo que “no hay duda” de que su trabajo en Centroamérica tendrá un efecto positivo en la región.

“El tema de las causas profundas no se va a resolver en dos días”, dijo Harris. “No es un tema nuevo para Estados Unidos sentir las causas profundas en nuestras costas”.

En tanto que los cruces de menores y adolescentes no acompañados se han disparado este año, el gobierno de Biden se ha apoyado en una norma de emergencia instituida por el presidente Donald Trump que faculta a los agentes fronterizos a rechazar rápidamente a los migrantes sin darles la oportunidad de solicitar asilo. La orden, implementada después del brote de coronavirus, justifica las expulsiones como medida sanitaria para evitar la propagación del virus.

Según las leyes migratorias estadounidenses, los migrantes tienen derecho a pedir protección tan pronto como pisan suelo de Estados Unidos.

El uso continuado de la disposición, conocida como Título 42, ha generado críticas de abogados migratorios, exfuncionarios de los Centros de Control y Prevención de Enfermedades y de los propios consultores médicos del gobierno.

Como senadora, Harris firmó una carta dirigida a otros demócratas en la que acusaba al gobierno de Trump de “malinterpretar sus facultades limitadas” bajo el Título 42 al emplear la regla para negar el paso a los solicitantes de asilo en la frontera.

“¿Por qué este gobierno dice a los solicitantes de asilo que se queden en casa cuando tenemos el deber moral y legal de dar a los que están en peligro una oportunidad de buscar refugio?”, preguntó Lee Gelernt, abogado de la Unión Estadounidense de Libertades Civiles, que está demandando al gobierno por su práctica de rechazar a los migrantes. “Esperemos que la política interna no sea una fuerza impulsora porque el asilo debe funcionar al margen de la política”.

Mientras que Estados Unidos ha usado el Título 42 para negar el ingreso a la mayoría de los migrantes, la gestión ha tenido dificultades este año para devolver a las familias migrantes que cruzan la frontera de Texas a las manos de las autoridades mexicanas, debido a un cambio en la ley mexicana y a la capacidad limitada de los albergues al sur de la frontera. Estados Unidos ha estado en conversaciones con México para encontrar una solución, aunque Harris dijo que no había discutido el asunto con el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, el martes.

El reto al que se enfrenta Harris es sin duda complejo.

El equipo de Harris ha tratado de distanciarse de la cuestión de la frontera entre Estados Unidos y México, un reconocimiento del bagaje político que conlleva para cualquier demócrata que aspire a un cargo más alto. Aunque se ha mostrado dispuesta a hablar de las causas de la migración, Harris ha tropezado al hablar de la frontera.

Cuando Lester Holt, de NBC, le preguntó el lunes por qué no había visitado la frontera, Harris respondió: “Tampoco he estado en Europa. Quiero decir, no entiendo lo que dices. No descarto la importancia de la frontera”.

El martes, Harris se comprometió a visitar la frontera y rechazó las acusaciones de que su ausencia reflejaba una falta de atención.

“Creo que es una miopía para cualquiera de nosotros que esté en el negocio de la solución de problemas insinuar que solo vamos a responder a la reacción en lugar de abordar la causa”, dijo Harris.

Los intentos anteriores de fortalecer a Centroamérica, incluidos los que defendió el entonces vicepresidente Biden, no han logrado evitar que los migrantes huyan hacia Estados Unidos, donde pueden enfrentarse a centros de detención abarrotados y a una espera de años para la resolución de sus casos.

El gobierno ha hecho avances en el traslado de niños y familias migrantes fuera de la detención fronteriza y a refugios temporales gestionados por el Departamento de Salud y Servicios Humanos. Sin embargo, los agentes fronterizos prevén que al menos 170,000 migrantes hayan cruzado la frontera ilegalmente en mayo, lo que supondría el mayor número de cruces para ese mes en al menos dos décadas.

Harris dijo que el gobierno de Biden seguirá concentrándose en los factores a largo plazo que empujan a las familias a viajar a Estados Unidos.

El martes, en una reunión con López Obrador, el equipo de Harris anunció que el gobierno de Biden otorgará préstamos para viviendas asequibles, desarrollo de infraestructura y esfuerzos para cultivar cacao y café.

Estados Unidos también invertirá 130 millones de dólares en tres años para apoyar las protecciones laborales a los trabajadores mexicanos y brindará capacitación forense a los funcionarios mexicanos para ayudarles a encontrar a decenas de miles de desaparecidos.

Los líderes firmaron un memorándum de entendimiento en Palacio Nacional que reitera el compromiso de impedir la migración al norte atendiendo las raíces de la pobreza, la persecución y la corrupción en Centroamérica.

“Me da mucho gusto que nos visite la vicepresidenta y vamos a hablar del tema migratorio, pero atendiendo las causas en lo fundamental”, dijo López Obrador cuando un reportero le preguntó si trabajaría con Estados Unidos en materia de seguridad fronteriza.

La gestión de Biden también ha pedido a México incrementar la cantidad de personal de seguridad en su frontera con Guatemala, y ha prometido enviar cientos de miles de vacunas a México y Centroamérica.

Un día antes, en Guatemala, Harris se comprometió a utilizar la ayuda estadounidense para crear puestos de trabajo, establecer iniciativas para que las mujeres desarrollen negocios y atender las preocupaciones de seguridad. También dio a conocer un centro de información en el que los migrantes podrán conocer los programas de refugio y asilo que no requieren viajar a la frontera.

Pero las estrategias centradas en la inversión a largo plazo que han sido utilizadas por el gobierno estadounidense en el pasado solo han logrado que los fondos no lleguen a los necesitados. El gobierno espera que los migrantes, esta vez, confíen en las repetidas promesas de los funcionarios del gobierno y rompan la práctica de viajar a Estados Unidos para mantener a sus familiares.

“No creo que se vaya a parar pronto, porque no hay trabajo aquí. Si hubiera trabajo aquí, entonces sí pararía”, dijo Pascual Santay López, presidente del consejo local de Chex Abajo, una aldea indígena de la ladera de la montaña en Guatemala. “No vamos a ser vagos ni a hacer cosas malas. Solo vamos a trabajar”.

Santay López dijo que los vecinos de su comunidad probablemente seguirán haciendo el camino hacia el norte, a pesar de las declaraciones de Estados Unidos. Por ahora, es probable que sean rechazados.

Aun así, Harris ofreció garantías de que su trabajo durante el viaje traerá cambios.

“¿Declaro que este viaje fue un éxito?”, dijo Harris. “Así es”.



Jamileth