Vuelta al Mundo

Mi viaje a Europa busca que Estados Unidos movilice a las democracias del mundo: Joe Biden

2021-06-10

Este viaje está enfocado en concretar el compromiso renovado de Estados Unidos con nuestros...

Joe Biden,The Washington Post

El miércoles 9 saldré rumbo a Europa, en el que será el primer viaje al extranjero de mi presidencia. Será una gira repleta de encuentros con muchos de nuestros socios democráticos más cercanos —incluidas las naciones del Grupo de los Siete (G-7), nuestros aliados de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) y los líderes de la Unión Europea— antes de concluir con una reunión con el presidente ruso, Vladimir Putin. En este momento de incertidumbre global, mientras el mundo todavía está lidiando con una pandemia única en un siglo, este viaje está enfocado en concretar el compromiso renovado de Estados Unidos con nuestros aliados y socios, y demostrar la capacidad de las democracias para enfrentar los desafíos y disuadir las amenazas de esta nueva era.

Ya sea para ponerle fin a la pandemia del COVID-19 en todo el mundo, satisfacer las exigencias de una crisis climática acelerada o enfrentar las actividad perjudiciales de los gobiernos de China y Rusia, Estados Unidos debe liderar al mundo desde una posición de fuerza. Gracias al Plan de Rescate Estadounidense y a nuestra estrategia de vacunación nacional, nuestra economía está actualmente creciendo más rápido que en cualquier otro momento de los últimos 40 años. Hemos creado más puestos de trabajo en los primeros cuatro meses de nuestro gobierno que cualquier otra presidencia. Los salarios de los trabajadores estadounidenses están aumentando. Y a medida que la recuperación económica de Estados Unidos ayude a impulsar la economía global, seremos más fuertes y competentes cuando estemos rodeados por naciones que compartan nuestros valores y visión del futuro, es decir, otras democracias.

Esa es la agenda que impulsaré en cada parada. En el Reino Unido, tras reunirme con el primer ministro Boris Johnson para consolidar la relación especial entre nuestras naciones, participaré en la cumbre del G-7. Este grupo de democracias y economías líderes no se ha reunido en persona en dos años debido al coronavirus. Nuestras prioridades serán el fin de la pandemia, mejorar la seguridad sanitaria de todas las naciones e impulsar una recuperación económica mundial sólida e inclusiva.

Los ministros de finanzas del G-7 ya han asumido el compromiso sin precedentes de generar el impulso necesario para una tasa impositiva mínima global de al menos 15% para acabar con la carrera a la baja en los impuestos corporativos. Y con el regreso de Estados Unidos a la mesa de discusión sobre el cambio climático, tenemos la oportunidad de lograr un progreso ambicioso que frene la crisis climática y genere empleos mediante el impulso de una transición global hacia las energías limpias.

Al igual que en nuestro país, perfeccionar la capacidad de las democracias para competir y proteger a nuestros pueblos de amenazas imprevistas nos obliga a invertir en infraestructura. Las principales democracias del mundo ofrecerán una alternativa de alto nivel que compita con China, para mejorar una infraestructura física, digital y de salud que sea más resistente y respalde el desarrollo global.

A medida que las nuevas tecnologías reconfiguren nuestro mundo de manera crucial, y expongan vulnerabilidades como los ataques de ransomware y creen amenazas como la vigilancia invasiva generada por inteligencia artificial, las democracias del mundo, unidas, deben garantizar que sean nuestros valores los que guíen el uso y desarrollo de esas innovaciones, no los intereses de autócratas.

Esos valores democráticos compartidos son la base de la alianza más exitosa de la historia mundial. En Bruselas, en la cumbre de la OTAN, afirmaré el compromiso inquebrantable de Estados Unidos con el Artículo 5 y con garantizar que nuestra alianza sea fuerte frente a cualquier desafío, incluyendo amenazas como los ataques cibernéticos a nuestra infraestructura crítica.

En Bruselas también me reuniré con la presidenta de la Comisión Europea y el presidente del Consejo Europeo para discutir la manera en que Estados Unidos y Europa puedan trabajar en estrecha coordinación ante los desafíos globales. Nos centraremos en garantizar que las democracias de mercado, no China ni nadie más, sean las que escriban las reglas del siglo XXI en torno al comercio y la tecnología. Y por supuesto, continuaremos persiguiendo el objetivo de una Europa unida, libre y pacífica.

Es por eso que cuando me reúna con Vladimir Putin en Ginebra, será después de discusiones de alto nivel con amigos, socios y aliados que ven el mundo a través del mismo lente que Estados Unidos, y con quienes hemos renovado nuestras conexiones y propósitos en común. Unidos abordaremos los desafíos de Rusia a la seguridad europea, comenzando con su agresión en Ucrania, y no habrá duda de la determinación de Estados Unidos para defender nuestros valores democráticos, los cuales no podemos separar de nuestros intereses.

En mis llamadas telefónicas con el presidente Putin, he sido claro y directo. Estados Unidos no busca un conflicto. Queremos una relación estable y fiable en la que podamos trabajar con Rusia en temas como la estabilidad estratégica y el control de armamentos. Por esa razón actué de inmediato para extender el Tratado de Reducción de Armas Estratégicas START III por cinco años y reforzar la seguridad del pueblo estadounidense y el mundo.

Al mismo tiempo, también he impuesto consecuencias significativas para conductas que violen la soberanía estadounidense, como la interferencia en nuestras elecciones democráticas. El presidente Putin sabe que no dudaré en responder a futuras actividades perjudiciales. Cuando nos reunamos, volveré a recalcar el compromiso de Estados Unidos, Europa y demás democracias afines de defender la dignidad y los derechos humanos.

Esta es una pregunta determinante de nuestro tiempo: ¿Pueden las democracias unirse para lograr resultados reales para nuestros pueblos en un mundo en constante y veloz cambio? ¿Demostrarán las alianzas e instituciones democráticas que moldearon gran parte del siglo pasado su capacidad de respuesta frente a las amenazas y adversarios modernos? Creo que la respuesta es sí. Y esta semana, en Europa, tendremos la oportunidad de demostrarlo.



Jamileth