Ciencia y Tecnología

Jeff Bezos viaja al espacio para impulsar los proyectos de su compañía de cohetes

2021-07-22

Cualquiera que sea el futuro de Blue Origin, Bezos se mostró satisfecho el martes. Cuando le...

Kenneth Chang | The New York Times

VAN HORN, Texas — Jeff Bezos, el ser humano más rico del mundo, viajó al espacio el martes. Fue una breve excursión, se elevó más de 96 kilómetros en el cielo sobre el oeste de Texas, en una nave espacial que fue construida por Blue Origin, su compañía de cohetes.

Aunque Richard Branson, el empresario británico que la semana pasada voló en un cohete de su empresa Virgin Galactic, se le adelantó a Bezos en la carrera al espacio, algunos analistas consideran que Blue Origin, la empresa fundada por Bezos hace más de 20 años, es un proyecto importante en la futura economía espacial. La compañía tiene ambiciones a una escala mucho más allá de los vuelos cortos para los turistas espaciales, y está respaldada por el empresario que convirtió a Amazon en una potencia económica.

Lori Garver, quien trabajó como administradora adjunta de la NASA durante el gobierno de Barack Obama, dijo que Bezos “tiene una gran visión a largo plazo que es multigeneracional”. Añadió que la intención del empresario con Blue Origin era “competir por apuestas aún mayores” en el creciente negocio del espacio.

En 2017, Bezos anunció que cada año venderá mil millones de dólares en acciones de Amazon para financiar Blue Origin, que ya ha intentado emprender una serie de proyectos comerciales como ganar contratos para desarrollar un módulo de aterrizaje lunar para los astronautas de la NASA o el lanzamiento de satélites para el Departamento de Defensa con grandes cohetes reutilizables.

En años recientes, antes de que dejara la dirección ejecutiva de Amazon, Bezos solía pasar un día de la semana —generalmente los miércoles— centrado en Blue Origin. El hecho de que el propio empresario estuviese sentado en la cápsula para el viaje espacial del martes deja claro que está priorizando los vuelos espaciales en su lista de gastos.

“La única manera en la que puedo inyectar grandes recursos financieros es convirtiendo mis ganancias de Amazon en viajes espaciales”, dijo, expresando su inversión como una especie de filantropía.

Bezos ha descrito una visión que está influenciada por las propuestas de Gerard K. O’Neill, un físico de Princeton que en la década de 1970 propuso crear colonias espaciales gigantescas en forma de cilindro que, en cantidades suficientemente grandes, albergarían a muchas más personas e industrias de lo que es posible en la Tierra.

“El sistema solar puede albergar fácilmente a un billón de seres humanos”, dijo Bezos. “Si tuviéramos un billón de humanos, tendríamos mil Einsteins y mil Mozarts y, para todos los propósitos prácticos, energía solar y recursos ilimitados”.

Por el contrario, Elon Musk, el fundador de SpaceX, se ha centrado en la idea de asentarse en Marte. Llegar a Marte es una tarea más fácil que construir una de las colonias de O’Neill, pero lograr que ese planeta frío, y sin aire, sea un lugar hospitalario para la civilización humana será una empresa enorme.

Pese al exitoso vuelo del martes, a Blue Origin le falta mucho por hacer. Para tener el impacto en el futuro de la humanidad que describe Bezos, la empresa necesitará mucho más que el pequeño vehículo New Shepard en el que el empresario y otros tres pasajeros volaron el martes.

Aunque la empresa privada siempre ha trabajado con los gobiernos en los viajes espaciales, solo en las últimas décadas las compañías privadas han comenzado a buscar oportunidades comerciales a partir de los vuelos espaciales turísticos.

Los logros de Blue Origin palidecen al lado de la compañía de cohetes liderada por otra de las personas más ricas del mundo: SpaceX, que Musk fundó un par de años después de que comenzara Blue Origin.

SpaceX ya es un gigante en el negocio espacial. Regularmente lleva astronautas y cargamentos de la NASA a la Estación Espacial Internacional, ya ha desplegado más de 1500 satélites en su constelación Starlink para proporcionar servicio de internet en todas partes, y está desarrollando un cohete gigantesco llamado Starship para misiones a Marte y otros lugares.

Los proyectos de Blue Origin no parecen estar preparados para cambiar la industria espacial como lo ha hecho SpaceX.

New Glenn, un cohete reutilizable más grande que se usará en el lanzamiento de satélites, aún está a más de un año de desarrollo, y los esfuerzos para ganar importantes contratos gubernamentales, como el lanzamiento de satélites del Departamento de Defensa, no han resultado exitosos hasta ahora. Un módulo de aterrizaje lunar que Blue Origin espera que la NASA use algún día para transportar astronautas no fue seleccionado, al menos por el momento, porque la NASA dijo que tenía dinero para un solo diseño: el de SpaceX.

La mascota de Blue Origin es la tortuga. Como en la fábula de “La liebre y la tortuga”, es posible que Blue Origin pueda ponerse al día con un esfuerzo constante.

Garver recuerda que Bezos fue a Washington para reunirse con ella y con Charles Bolden, el administrador de NASA de esa época. En ese momento, Blue Origin era un enigma.

“Estábamos encantados de escuchar su plan”, dijo Garver. “Fue algo como: ‘Estoy aquí porque estoy invirtiendo en una empresa espacial. Estoy dispuesto a invertir mucho y a largo plazo. Y mis objetivos están muy alineados con la NASA. Entonces, si puedo ayudar de alguna manera, trabajemos juntos’”.

Blue Origin estaba trabajando en una cápsula que podría transportar astronautas a la Estación Espacial Internacional y ganó un modesto contrato de desarrollo de 25,6 millones de dólares de la NASA. Pero el trabajo en ese proyecto se estancó y Blue Origin abandonó la competencia por los contratos que finalmente ganaron Boeing y SpaceX.

“Su desarrollo sería lento y constante, pero fue más lento de lo que nadie esperaba”, dijo Garver.

Sin embargo, las comparaciones con los extraordinarios éxitos de SpaceX son algo injustas, dijo.

“Estamos realmente deslumbrados por SpaceX en este momento”, dijo Garver.

Aunque Blue Origin aún no ha estado a la altura de su noble visión, más empresas significan más competencia. “A diferencia de otras personas, no estoy tan decepcionada por su ritmo”, dijo Garver. “Siento que llegarán allí. Necesitamos competencia”.

Laura Seward Forczyk, fundadora de la consultora aeroespacial Astralytical, también se mostró positiva. “Aunque su progreso ha sido lento, no han tenido grandes fallas que me indiquen que están en riesgo”, dijo. “Blue Origin todavía está encontrando su camino”.

Mientras Blue Origin espera por el rumbo que Bezos decidirá, el vuelo del martes fue un hito para la compañía porque fue la primera vez que uno de sus vehículos transportó a un grupo de personas al espacio, aunque no entró en órbita.

A las 8:11 a. m., hora central, el cohete y la cápsula, llamados New Shepard en honor a Alan Shepard, el primer estadounidense en el espacio, se elevaron desde el sitio de lanzamiento de la compañía, en Van Horn, con un delgado chorro de fuego y gases de escape saliendo del motor del cohete.

Durante los últimos seis años, Blue Origin ha realizado 15 vuelos de prueba exitosos sin personas a bordo, y los ingenieros consideraron que New Shepard estaba listo para los pasajeros, incluido su jefe.

Los otros tres viajeros eran el hermano de Bezos, Mark; Oliver Daemen, un estudiante holandés que fue el primer pasajero de pago de Blue Origin; y Mary Wallace Funk, una piloto que en la década de 1960 estaba entre un grupo de mujeres que pasaron por los mismos rigurosos criterios de selección de los astronautas empleados por la NASA pero que, hasta el martes, nunca tuvieron la oportunidad de abordar un cohete.

A los 18 años, Daemen era la persona más joven en ir al espacio. A los 82 años, Funk, conocida como Wally, era la mayor.

“Quiero darte las gracias, cariño”, le dijo Funk a Jeff Bezos durante una conferencia de prensa. “Esperé este momento durante mucho tiempo”.

Una vez que el propulsor agotó su combustible, la cápsula se desprendió del cohete a una altitud de aproximadamente 75 kilómetros. Ambas piezas continuaron ascendiendo hasta las 66,5 millas, pasando el límite de 106 kilómetros que a menudo se considera como el comienzo del espacio exterior.

Los pasajeros se desabrocharon los cinturones de seguridad y flotaron en el interior de la cápsula tirando pelotas de ping-pong y caramelos, mientras experimentaban unos cuatro minutos de caída libre.

El propulsor descendió de manera vertical como el Falcon 9 de SpaceX, la compañía de vuelos espaciales de Elon Musk. Luego, la cápsula activó sus paracaídas hasta que aterrizó suavemente en medio de una nube de polvo.

Diez minutos y 10 segundos después del lanzamiento, todo se terminó. Unos minutos después, los cuatro tripulantes emergieron eufóricos de la cápsula y saludaron con abrazos a sus amigos y familiares.

Este año están programados dos vuelos más con pasajeros y la compañía espera acelerar el ritmo de sus operaciones para el próximo año. Blue Origin se ha negado a decir cuánto están pagando los primeros clientes o cuántos se han registrado. Sin embargo, Bezos dijo: “Ya nos estamos acercando a los 100 millones de dólares en ventas privadas. Y la demanda es muy, muy alta”.

Además del alto costo de los boletos para viajar en el New Shepard, Bezos también mencionó sus vastas riquezas cuando comentó cómo era posible que financiara Blue Origin.

“También quiero agradecer a todos los empleados y clientes de Amazon”, dijo Bezos en una conferencia de prensa después del vuelo, “porque ustedes pagaron por todo esto”.

Ese comentario provocó una serie de respuestas virulentas por parte de sus críticos. Quizás para mitigar los ataques de quienes dicen que solo está usando su dinero para crear diversiones para los ricos, Bezos anunció que había creado un premio para las personas que, según él, ejemplifican grandes actos de cortesía y valentía.

El premio consiste en 100 millones de dólares para cada ganador, en este caso se trata de Van Jones, el comentarista político de CNN, y José Andrés, el chef y restaurador, que serán donados a las causas benéficas que elijan.

Cualquiera que sea el futuro de Blue Origin, Bezos se mostró satisfecho el martes. Cuando le preguntaron si haría otro viaje, contestó rápidamente.

“Diablos, claro que sí”, dijo. “¿Qué tan rápido se puede llenar el tanque de esta cosa? Vamos”.



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