Muy Oportuno

¿Quién es un hermano nuestro?

2021-11-10

Consecuentemente, al decir Dios que las personas que pongamos como gobernantes deben calificar como...

Fuente: IBEGO

“…no podrás poner sobre ti a hombre extranjero, que no sea tu hermano”
 (Deuteronomio 17:15b)

La pregunta clave que debemos poder responder, si queremos obedecer a Dios, es ¿Quién es un hermano nuestro?, pues quien no lo sea, automáticamente es un extranjero. 

No se refiere a un evangélico o a un cristiano. Tiene que ser un guatemalteco, un mexicano si estuviéramos en México; un salvadoreño si estuviéramos en El Salvador, etc. Un hermano ciudadano. 

Puesto que es Dios quien está poniendo la condición, es a Él al que le tenemos que preguntar ¿Quién es un hermano? Para que escojamos entre los que llenen tu requisito de ser hermano. 

En el Antiguo Testamento encontramos por lo menos dos ejemplos, uno en aspecto negativo y el otro positivo.

“Respondieron Raquel y Lea, y le dijeron: ¿Tenemos acaso parte o heredad en la casa de nuestro padre? ¿No nos tiene ya como por extrañas, pues que nos vendió, y aun se ha comido del todo nuestro precio?” Génesis 31:14-15

El concepto de hermano que Dios está poniendo como condición, sobrepasa la nacionalidad y la religión, debe enfocarse en la actitud y comportamiento de la persona 

Aquí vemos que una relación de sangre que no solo hace a estas dos mujeres hijas sino también ciudadanas se tornan en un caso en donde se les tiene por extranjeras; no son consideradas hermanas patriotas y no son consideradas hijas sanguíneas.

Su padre las ha vendido y se ha comido lo que le pagaron. 

El segundo ejemplo está resumido en 2 Samuel 1:25-26 

“¡Cómo han caído los valientes en medio de la batalla! ¡Jonatán, muerto en tus alturas! Angustia tengo por ti, hermano mío Jonatán, Que me fuiste muy dulce. Más maravilloso me fue tu amor Que el amor de las mujeres”.


 
Aquí tenemos un ejemplo de dos que sí encajaban en la definición de hermanos compatriotas, pero obviamente no es a eso a lo que el pasaje se refiere. Sabemos que se refiere a la relación de pacto y amistad que tenían David y Jonatán. Por lo tanto, de estos dos ejemplos queda claro que el concepto de hermano que Dios está poniendo como condición, sobrepasa la nacionalidad y la religión, debe enfocarse en la actitud y comportamiento de la persona. 

Labán, aunque era padre su actitud fue egoísta e irresponsable para con sus hijas; y desleal, injusta y aprovechada para con Jacob, su sobrino. 

Jonatán, aunque diferente en rango socio político y económico que David, aunque con una función superior en autoridad sobre David, con el mayor inconveniente de que su padre buscaba el mal de David, su actitud para con David fue desinteresada, responsable, leal, justa y sin aprovecharse de nada. 

Consecuentemente, al decir Dios que las personas que pongamos como gobernantes deben calificar como hermano; se refiere a la calidad de persona, a su carácter, integridad, justicia y ética. Pero para que no quede duda, leamos un texto más:

“El entonces respondiendo, les dijo: Mi madre y mis hermanos son los que oyen la palabra de Dios, y la hacen” Lucas 8:21

Obviamente, quien oiga y practique la Palabra de Dios, será una persona ética, íntegra, de carácter y justa. 

Un candidato que llene los requisitos de “hermano” no tendrá problema respondiendo a las preguntas sobre el aborto y el matrimonio homosexual. 

Aunque existan pactos entre naciones que buscan hacer legal el aborto y el matrimonio homosexual, un “hermano” responderá con el “ESCRITO ESTÁ EN LA ÚNICA LEY JUSTA” y si estos pactos contradicen esta ley entonces no tiene validez. 

Entonces, la primera condición para elegir a un candidato que sea aprobado por Dios, es uno que no nos tratará como extranjeros, sino como hermanos; lo cual se resume en que no se influenciará por acuerdos y leyes que sean AJENAS o EXTRAÑAS a la ley de Dios.

El primer requisito o la primera condición que Dios pone para que elijamos un gobernador al cual Él apruebe, es que sea una persona obediente a la Palabra de Dios en aspectos de justicia, ética, integridad y carácter.

No lo vamos a elegir por su programa de trabajo; un candidato puede presentar el mejor programa de trabajo, pero si no es un “hermano” desde la perspectiva bíblica, no hay garantía de que sea cierto o de que lo cumpla. Lo que sí es cierto es que no será aprobado por Dios. 

No lo vamos a elegir por su experiencia política ni por sus estudios Universitarios de política.



JMRS