Vuelta al Mundo

¿Qué pasa en Kazajistán?

2022-01-07

Los países de la extinta Unión Soviética también observan de cerca las...

Dan Bilefsky | The New York Times

A medida que cobran fuerza las protestas en este país de Asia central, rico en petróleo, los acontecimientos amenazan con repercutir en toda la región.

Las protestas en Kazajistán, desencadenadas por el enfado ante la subida de los precios de los combustibles, se han intensificado hasta convertirse en algo más tenso y sangriento: enfrentamientos sobre la futura dirección del país que han provocado una intervención militar dirigida por Rusia y la muerte de decenas de manifestantes que protestaban contra el gobierno. Cientos más han resultado heridos.

El gobierno dijo el viernes que el orden había sido “restaurado en su mayor parte” después de que miles de manifestantes furiosos salieran a las calles de Kazajistán, creando la mayor crisis que ha sacudido al país autocrático del centro de Asia desde su independencia en 1991.

El Ayuntamiento de Almatý, la mayor ciudad del país, fue incendiado. Una turba enfurecida tomó el aeropuerto. Los manifestantes prendieron fuego a los vehículos de la policía y a la sede regional del partido gobernante, Nur Otan. La policía, por su parte, acusó a los manifestantes de ser los responsables de la muerte de 13 agentes y de dejar 353 heridos.

El presidente Kasim-Yomart Tokaev ha autorizado a las fuerzas de seguridad del país a “disparar sin previo aviso”. La dura respuesta es un reflejo de los severos retos a los que se enfrenta a menos de tres años de gobierno, y parece presagiar una prolongada represión de todas las formas de disidencia, incluidos los activistas antigubernamentales, los defensores de los derechos humanos y los periodistas independientes.

Las protestas están desestabilizando una región ya de por sí volátil en la que Rusia y Estados Unidos compiten por influencia. También reflejan el descontento generalizado por el asfixiante gobierno autoritario de Kazajistán y por la corrupción endémica que ha provocado la concentración de la riqueza en una pequeña élite política y económica.

¿Qué llevó a las protestas?

La ira estalló cuando el gobierno levantó los límites de los precios del gas licuado del petróleo, un combustible bajo en carbono que muchos kazajos utilizan para sus vehículos. Pero las protestas tienen raíces más profundas, entre ellas el enfado por las disparidades sociales y económicas, agravadas por una pandemia galopante, así como por la falta de democracia real. El salario medio en Kazajistán es el equivalente a 570 dólares al mes, según las estadísticas del gobierno, pero mucha gente gana mucho menos.

¿Qué piden los manifestantes?

A medida que las protestas se han intensificado, las exigencias de los manifestantes se han incrementado en alcance desde exigir precios más bajos en los combustibles hasta incluir una liberalización política más amplia. Entre los cambios que buscan es la elección directa de los líderes regionales de Kazajistán, en lugar del sistema actual de nombramientos presidenciales.

En resumen, exigen la salida de las fuerzas políticas que han gobernado al país sin ninguna oposición significativa desde 1991.

¿Por qué los disturbios en Kazajistán son importantes para la región y para el mundo?

Ubicado entre Rusia y China, Kazajistán es el país sin salida al mar más grande del mundo, su territorio tiene mayores dimensiones que Europa occidental, aunque con una población de solo 19 millones de habitantes.

Las protestas recientes son importantes porque el país era visto hasta ahora como un pilar de estabilidad política y económica en una región poco estable, incluso a pesar de que dicha estabilidad se logra a través de un gobierno represor que restringe la disidencia.

Las movilizaciones también son significativas porque Kazajistán ha estado alineado con Rusia, cuyo presidente, Vladimir Putin, ve al país —un tipo de símil de Rusia en términos de sus sistemas económicos y políticos— como parte de la esfera de influencia de Rusia.

La intervención de la Organización del Tratado de la Seguridad Colectiva, versión rusa de la OTAN, es la primera vez que se invoca su cláusula de protección, una medida que podría tener amplias consecuencias para la geopolítica de la región.

La agitación en Kazajistán ha puesto de manifiesto una vez más la vulnerabilidad de los caudillos en los que el Kremlin ha confiado para mantener el orden. También ha presentado a Rusia otra oportunidad para reafirmar su influencia en su antiguo dominio soviético.

Para el Kremlin, los hechos representan otro posible desafío al poder autocrático en un país vecino. Este es el tercer levantamiento contra una nación autoritaria alineada con el Kremlin, después de las protestas prodemocracia en Ucrania de 2014 y en Bielorrusia de 2020. El caos amenaza con socavar el poder de Moscú en la región en un momento en el que Rusia intenta hacer valer su poder económico y geopolítico en países como Ucrania y Bielorrusia.

Los países de la extinta Unión Soviética también observan de cerca las protestas; los eventos en Kazajistán podrían contribuir a animar a las fuerzas opositoras en otros lugares.

Kazajistán también es importante para Estados Unidos, ya que se ha convertido en un país significativo para las preocupaciones energéticas estadounidenses, dado que Exxon Mobil y Chevron han invertido decenas de miles de millones de dólares en el oeste de Kazajistán, la región donde comenzó el descontento este mes.

Aunque tiene vínculos cercanos con Moscú, varios gobiernos kazajos consecutivos también han mantenido relaciones estrechas con Estados Unidos y la inversión en petróleo es vista como un contrapeso a la influencia rusa. El gobierno estadounidense desde hace mucho tiempo ha sido menos crítico del autoritarismo postsoviético en Kazajistán que en Rusia y en Bielorrusia.

¿Cómo ha respondido el gobierno a las protestas?

Tokaev, el presidente kazajo, ha calificado a los manifestantes de “banda de terroristas”, ha declarado que Kazajistán está siendo atacado, ha autorizado a las fuerzas de seguridad a “disparar sin previo aviso” y ha pedido a la alianza militar liderada por Rusia que intervenga.

El gobierno también ha intentado sofocar las manifestaciones mediante la instauración del estado de emergencia y bloqueando sitios de redes sociales y aplicaciones de chat, incluyendo a Facebook, WhatsApp, Telegram y, por primera vez, a la aplicación china WeChat. Las protestas públicas sin permiso ya eran ilegales.

También cedió inicialmente a algunas de las exigencias de los inconformes, al despedir al gabinete y anunciar la posible disolución del Parlamento, lo que daría como resultado nuevas elecciones. Sin embargo, sus acciones han fracasado en apaciguar el descontento, lo que preparó el terreno para el anuncio del viernes, que llama a una respuesta más severa.

¿Quiénes son los principales actores políticos en el país?

Hace menos de tres años, renunció el entonces presidente (de edad avanzada), Nursultán Nazarbáyev, ahora de 81 años. Un extrabajador del acero y líder del Partido Comunista, quien ascendió al poder en Kazajistán en 1989, cuando todavía formaba parte de la Unión Soviética. Durante su gobierno, atrajo enormes inversiones de compañías energéticas extranjeras para desarrollar las reservas de petróleo de la nación, que, con un estimado de 30,000 millones de barriles, están entre las más grandes de todas las repúblicas que antes fueron soviéticas.

Como el último presidente sobreviviente en Asia central que llevó a su país a la independencia tras el colapso de la Unión Soviética, entregó el poder en 2019 a Tokaev, el entonces presidente de la Cámara Alta del Parlamento y quien también fue primer ministro y ministro de Asuntos Exteriores.

Tokaev es percibido en general como el sucesor ungido de Nazarbáyev, quien hasta hace poco se pensaba que poseía un poder considerable, al tener el título de “Líder de la Nación” y al contar con el cargo de presidente del Consejo de Seguridad del país. Sin embargo, la revuelta podría ser una ruptura decisiva con su gobierno. El miércoles, Tokaev destituyó a Nazarbáyev de su cargo de presidente del Consejo.

El nuevo presidente, quien hasta ahora ha sido leal al expresidente, ha estado tratando de forjar un papel más fuerte para sí mismo. Esto, a su vez, ha desorientado a la burocracia y las élites kazajas, y ha contribuido a la lenta reacción del gobierno a las demandas de los manifestantes, según los analistas.

¿Es estable el gobierno kazajo?

Durante su mandato de tres décadas, Nazarbáyev ganó las elecciones con casi el 100 por ciento de los votos en cada ocasión, a menudo después de encarcelar a opositores políticos y periodistas que lo criticaban. Kazajistán eligió a Tokaev en junio de 2019, pero con resultados electores dispares en una votación estrechamente controlada y marcada por cientos de detenciones de manifestantes.

La elección fue denunciada como injusta por observadores de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa. El resultado y la acción policiaca de mano dura contra manifestantes pacíficos en ese momento indicaron que, aunque el líder veterano del país había renunciado a la presidencia, el sistema que estableció durante su larga gestión permanecía firme.

Hasta hace poco, Tokayev había intentado promover una imagen algo más suave que la de su predecesor y mentor. Pero su retórica y acciones más recientes sugieren que se trata de un caudillo desesperado por aferrarse al poder en un país que se ha sumido en el caos.



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