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El Atlético, error a error

2022-01-19

Los centros laterales son una pesadilla para el Atlético y su cuerpo técnico desde...

 

Madrid, 19 ene (EFE).- Cuando Adnan Januzaj remató el 1-0 en el minuto 33 entre tres defensas, entre la duda en si salía o no el portero Jan Oblak y en un nuevo central lateral, tan dañinos hoy por hoy para el Atlético de Madrid, y cuando Alexander Sorloth aprovechó el enésimo despropósito esta temporada de Felipe Monteiro, este miércoles ya tremendo, el equipo rojiblanco y Diego Simeone revivieron la frustración; instantes y fallos repetitivos toda la temporada, que se extienden en el tiempo, en cada partido y en cada competición sin freno aparente.

Es lo habitual en este Atlético. No tiene excusas. Pero tampoco soluciones, desangrado por su desastroso rendimiento defensivo, tan visible, tan insistente, tan desesperante, urgido como está el conjunto madrileño de una recomposición en cada una de sus líneas, pero, principalmente, en su retaguardia, señalada de nuevo por otra derrota, por dos errores que responden más a una cuestión individual que colectiva. A un marcaje, a una salida, a un mal control, a una decisión fallida...

Januzaj no tenía ninguna ventaja en el centro desde la banda derecha que remachó, entre la indecisión primero de Jan Oblak para salir o no a por el balón, pero, sobre todo, entre tres marcadores que no fueron capaces de privarle del remate. Ni Felipe Monteiro ni Ángel Correa ni Sime Vrsaljko. Los centros laterales son una pesadilla para el Atlético y su cuerpo técnico desde hace semanas, uno de los focos de los que nacen sus múltiples problemas.

Y la pelota era de Felipe Monteiro cuando, en el inicio del segundo tiempo, aún con 1-0 en el marcador, el central brasileño, señalado de nuevo en otra derrota, en otro fallo, entregó el 2-0 a su adversario, a Sorloth, porque, como último hombre, no fue capaz de determinar qué es lo que quería hacer ante un simple pase atrás y ante la presión de dos rivales. Fue un retrato de la temporada de Felipe, cuya comparación con su irrupción en el equipo sólo genera melancolía. Hace ya dos años. Ni siquiera le dio tiempo a frenar la carrera de su oponente, que, en cualquier caso, de haberla detenido en falta habría sido su expulsión. Ya tenía tarjeta amarilla.

Ni los cambios (Matheus Cunha, Thomas Lemar y Luis Suárez, en el minuto 54 por Ángel Correa, Koke Resurrección y Renan Lodi) ni el once número 27 en los 29 partidos de esta campaña ni las vueltas al sistema ni el reencuentro con la titularidad de Héctor Herrera dos meses y medio después ni la reubicación de Koke en la banda izquierda solucionaron la dinámica en la que se mueve el Atlético desde hace cinco meses.

LA SEXTA DERROTA EN LOS ÚLTIMOS 10 PARTIDOS

Fue la sexta derrota en los últimos diez encuentros de competición oficial, que impacta de nuevo en un grupo desbordado por una realidad al descubierto por los resultados, tan incontestables cuando se gana como dañinos cuando se pierde o se empata: el Atlético sólo ha vencido seis de sus diecinueve duelos oficiales más recientes. O, más cercano en el tiempo, nada más ha ganado cuatro de sus diez últimos choques, nada más dos de ellos con la portería imbatida de Jan Oblak. Hasta un seguro como él está en duda la actual campaña.

El Atlético ya no tiene opciones de ganar la Liga, por mucho que las matemáticas sostengan una posibilidad que cualquier perspectiva dicta que es imposible (está a 16 puntos del liderato del Real Madrid con un partido menos que él); la Supercopa de España fue un fiasco para el conjunto madrileño, remontado y eliminado en las semifinales con un retrato muy fiel de sus problemas; y la Copa del Rey ya es pasado desde este miércoles. Otro fiasco.

La clasificación entre los cuatro primeros, para sostenerse en el reducido grupo de equipos que no han faltado en la fase de grupos de la máxima competición continental desde 2013-14 en adelante (aparte de él, sólo lo han logrado el Real Madrid, el Barcelona, el Bayern Múnich, el Manchester City, el Juventus y el París Saint Germain) y para mantener su nivel económico, tan dependiente del pase a la 'Champions', y la propia Liga de Campeones en sí, contra el Manchester United en octavos de final, son los frentes aún abiertos de un equipo que, a poco más de un mes vista para la eliminatoria, necesita aún reencontrarse consigo mismo.

No es ni el Atlético que se esperaba en el verano, por la plantilla que había compuesto, ni el que se aguardaba en el desarrollo de la primera vuelta ni mucho menos el que bordea ya el mes de febrero entre la zozobra, evidenciado por la sustancial diferencia entre las expectativas y los hechos, entre sus nombres y su rendimiento, entre su historia reciente y su crítico presente, a la espera de las soluciones que rebusca de forma insistente Simeone. Tampoco las logró en San Sebastián. La Copa del Rey tampoco alivia un curso decepcionante.



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