Ciencia y Tecnología

El nuevo anillo Oura: una oportunidad desperdiciada

2022-01-31

Es un aparato diminuto de monitoreo de la salud que cuesta 300 dólares y se coloca en un...

Por Brian X. Chen | The New York Times

No podría haber un mejor momento para la tecnología ponible, también conocida como vestible o wearable. En la era del coronavirus, todos estamos preocupados por nuestro bienestar. Así que las computadoras ponibles con sensores diminutos que ofrecen información sobre nuestra salud parecen particularmente útiles.

Un dispositivo de esa categoría que luce intrigante es el anillo Oura de tercera generación, que fue presentado en noviembre. Es un aparato diminuto de monitoreo de la salud que cuesta 300 dólares y se coloca en un dedo de la mano como si fuera una pieza de joyería.

El anillo, según Oura Health, brinda la capacidad única de percibir cambios al minuto en la temperatura corporal para ayudar a las mujeres a predecir con precisión su ciclo menstrual y posiblemente detectar cuando una persona se está enfermando. Incluso podría revelar los primeros síntomas de COVID-19, según ha mencionado la compañía.

¿Quién no querría eso en estos días?

El anillo Oura también ha llamado mucho la atención desde su lanzamiento. Es posible que lo hayas visto en un episodio reciente de And Just Like That, la secuela de Sexo en la ciudad. El príncipe Enrique, Kim Kardashian y Jennifer Aniston han estado usándolo. Además, han surgido en Instagram y otras redes sociales anuncios del producto en los que mencionan al anillo como un remplazo para dispositivos como el Apple Watch.

A pesar de toda la expectativa, me decepciona informar que, tras dos semanas de usar un Oura, fue una desilusión. El anillo no logró medir con precisión datos básicos como mis pasos, lo cual me hizo cuestionar otros datos de mi salud en general. (Sobre esto hablaré más adelante). Aunque los gráficos sobre mi ritmo cardiaco y patrones de sueño se veían muy llamativos, no me sentí más informado sobre mi salud.

Tampoco puedo confirmar si el Oura puede detectar la COVID-19 o cualquier enfermedad porque (por fortuna) no me he enfermado.

En busca de una segunda opinión, recurrí a Ethan Weiss, un cardiólogo en la Universidad de California, campus San Francisco, quien tiene una generación anterior del anillo Oura que usó para monitorear su sueño, su temperatura corporal y su actividad física. Weiss afirma que dejó de usarlo hace años.

“No me dio nada que pudiera usar para ayudarme”, aseguró. “Muchas de estas tecnologías buscan problemas que resolver. Esta es una de ellas”.

Aunque a ciertas personas les podría gustar el anillo Oura (se me ocurren los “hackers corporales”, que buscan mejorar su cuerpo a través de dispositivos o bioquímicos, y los atletas de alto rendimiento, que se esfuerzan para optimizar sus niveles de condición física), no lo recomiendo para la mayoría de nosotros.

A continuación, explico lo que descubrí.

Un mal inicio

Comenzar a usar un anillo Oura es un proceso que requiere varios pasos. Primero, ordenas un kit gratuito en el sitio web de la compañía para medir tu dedo. Después, le informas a la empresa tu talla. Cuando recibes el anillo, lo colocas en el cargador y lo sincronizas con la aplicación para teléfonos inteligentes. A partir del momento en que te lo pones, el software tarda alrededor de dos semanas para calcular el punto de referencia sobre tus datos de salud y hacer estimaciones precisas.

Después de la primera semana de prueba, algo inusual sucedió. Un familiar necesitaba ayuda con urgencia, así que me monté en mi motocicleta y viajé 80 kilómetros hasta su casa.

Tras volver a mi casa, abrí la aplicación de Oura. Registró que había caminado 32 kilómetros. Esto obviamente era erróneo. Solo había caminado poco más de un kilómetro y medio ese día cuando saqué a mis perros a pasear por la tarde.

Era evidente lo que había pasado. El Oura había registrado, de manera incorrecta, una porción de mi recorrido de 80 kilómetros en moto como pasos.

Una búsqueda rápida en la web reveló que los clientes de Oura se quejaron de este problema el año pasado con la generación previa del producto. La respuesta de la compañía en ese momento, publicada en Reddit, fue que el anillo detectaba erróneamente el “movimiento en exceso” de la motocicleta como actividad física y sugería retirar el anillo y guardarlo en un bolsillo al manejar una moto.

Chris Becherer, jefe de producto de Oura Health, me dijo que la compañía estaba enterada del problema e investigaba cómo solucionarlo. Sugirió que, mientras tanto, eliminara esos registros para informarle a la aplicación que no estaba caminando.

Esto no funcionó. La aplicación había registrado de manera permanente mis movimientos como pasos y los datos no se podían borrar. Me desplazo en motocicleta con frecuencia, incluso para encargarme de recados en la ciudad, lo que significa que casi una semana de datos de actividad estaban mal. Tener que editar de forma manual mis datos también hace que no valga la pena contar con un monitor automático.

Para comparar, también usé un Apple Watch durante el tiempo que probé el Oura. Incluso después de mi viaje de 160 kilómetros, el Apple Watch reportó correctamente que había caminado solo alrededor de un kilómetro y medio, y que no me había ejercitado mucho ese día.

Algunos días después, volví a usar el Oura cuando fui al gimnasio en motocicleta. La aplicación reportó que había caminado casi diez kilómetros con solo 3500 pasos.

Lo bueno

Algunos aspectos del Oura son interesantes. La batería del anillo dura alrededor de siete días, mucho más que dispositivos como el Apple Watch, que necesitan cargarse cada tercer día. Esa carga más duradera significa que el anillo puede permanecer más tiempo en tu cuerpo, lo que le permite recolectar más datos a lo largo del tiempo, incluyendo información detallada sobre tu ritmo cardiaco y sueño.

Todos los días, la aplicación suma esas diversas mediciones para calcular un puntaje de “disposición”. Una puntuación alta indica que te has recuperado bien de las actividades del día previo. Es probable que mis puntuaciones de disposición fueran imprecisas en general debido a mis viajes en motocicleta pero, para quienes no se trasladan en dos ruedas y son atletas, esta podría ser una forma útil de determinar si pueden hacer una rutina fuerte o si deben descansar ese día.

También me gustó la manera en que la aplicación Oura despliega los datos del sueño. Mostraba una gráfica que ilustraba cuando estaba en diferentes fases del sueño y cuando estaba despierto. También me mostró un ritmo cardiaco más bajo cuando dormía (un ritmo cardiaco más alto podría ser resultado de estrés o de haber cenado muy tarde). Finalmente, la aplicación me brindaba consejos: cuando la hora de dormir se acercaba, el software desaconsejaba el consumo de cafeína o alcohol para así tener un sueño más reparador.

No obstante, al final del experimento, me pregunté si en realidad necesitaba la tecnología para estar consciente de mis hábitos y mi salud. Después de quitarme el Oura y dejar de revisar la aplicación, no sentí que me estuviera perdiendo de algo.

Conclusiones

Sin tomar en cuenta mi experiencia, el mayor fallo de Oura se refleja en la retroalimentación de sus clientes. La segunda entrada en los resultados de búsqueda en Google para “anillo Oura” es una recopilación de reseñas muy negativas de parte de los clientes del producto. Decenas de clientes insatisfechos se quejaron sobre el equipo de soporte técnico que se negó a responder preguntas o resolver problemas.

Eso indicó que Oura Health había invertido menos de lo necesario en su servicio de soporte al cliente. Esto es algo que me molesta. El trato que una compañía ofrece a sus consumidores es parte de la experiencia de poseer un producto y la reputación del servicio de una marca siempre está presente cuando hago reseñas de productos.

Becherer reconoció la retroalimentación negativa y dijo que la empresa había tenido dificultades para reforzar su operación de soporte al cliente, a medida que su producto evolucionaba. Relató que la compañía había estado mal preparada para manejar el volumen de solicitudes de clientes después de que hace poco agregó un plan de suscripción, para lo cual se pide a los consumidores que paguen 6 dólares al mes por los servicios de la aplicación después de un periodo de prueba de seis meses. (Antes, las funciones de software eran gratuitas).

“Está mejorando”, aseguró Becherer sobre la operación de soporte. “Monitoreamos eso muy de cerca. Es una carga de trabajo importante”.

En resumen: esperemos a ver si este producto mejora. Por ahora, existe una manera más barata de descubrir si te has infectado de COVID-19: las pruebas rápidas caseras, que el gobierno de Estados Unidos ha comenzado a ofrecer gratis.



Jamileth