Valores Morales

Un poder sin límites

2022-02-04

El papa Francisco ha sido muy insistente al señalar las nuevas posturas pseudocristianas en...

Por | Pbro. Francisco Ontiveros Gutiérrez 

Dios tiene un poder sin límites, su poder no se condiciona a nada ni a nadie.

Poder a favor nuestro

En el plan original de Dios el hombre vivía en la abundancia paradisiaca del Edén (cfr. Gn 2, 8ss). Esto expresa que desde el principio Dios ha estado en favor del hombre. Sin embargo, por muchas razones, entre las que se encuentran el hostigamiento por parte de la serpiente –que representa al enemigo-, y por otra, la libre decisión del hombre y la mujer. Esta relación se vio fracturada y fue cuando cambiaron las condiciones para la vida humana. Sin embargo, desde ese momento Dios abre un horizonte de esperanza incontenible al anunciar que vendría un Salvador al que la serpiente no podría hacerle nada. Aún con todo, Dios no dejó de mostrar el poder de su brazo en favor del género humano. En principio, Dios es poderoso, y su poder queda al descubierto en muchos acontecimientos; en todo está la huella de su poder en favor de nosotros.

La historia de salvación da cuenta de su poder

La historia de nuestra salvación da cuenta, con hechos, que Dios tiene un poder sin límites: creó el mundo de la nada, purificó el mundo con el baño del diluvio, a través de los reyes y de los profetas hizo ver el poder de su brazo que ha elegido a todos, especialmente a los pobres y excluidos. Dios es un Padre inmensamente poderoso. Es un Padre que da la vida, que levanta, que acompaña, que resucita, que anima. Nuestra historia de salvación es la sinfonía del poder de un Dios que es Padre infinitamente amoroso, su amor es incontenible.

La salvación es muestra de su poder

El papa Francisco ha sido muy insistente al señalar las nuevas posturas pseudocristianas en las que se cree que la salvación es el resultado del propio esfuerzo. Estas tentaciones nos lesionan cuando pensamos que, solo por nuestras obras accedemos a la salvación. Que, en realidad, nosotros somos tan buenos que Dios está en deuda con nuestros actos y por eso merecemos la salvación. O que, necesitamos exigirnos una serie de prácticas para poder ser buenos a los ojos de Dios. O que somos tan malos que no merecemos la salvación ¡Nada más equivocado que eso!, Jesús es el salvador de todos los hombres porque todos necesitan la salvación (cfr. CatIC 389).

Elías el profeta de fuego

A través del profeta Elías Dios ha mostrado su poder en favor de todos, especialmente, en su encuentro con la viuda de Sarepta, la cual vio la magnificencia de Dios, desde que coció para Elías un pan con lo poco que quedaba para ella y su hijo, después de confiar en la palabra del profeta, Dios hizo ver su poder en favor de esta pobre viuda (cfr. 1 Re 17,8ss). Lo mismo cuando murió el hijo de ésta (cfr. 1 Re 17,17-18), Dios hizo ver su poder y el amor que Dios tiene por la vida, por el cuidado y por el bien de la humanidad. Dios tiene un poder sin límites, su poder no se condiciona a nada ni a nadie, depende se su amor. El poder de Dios es su amor en favor de la humanidad y su apuesta por nuestra salvación.



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